Los nuevos casos por infección del virus del sida en Euskadi se reducen un 15%

Los nuevos casos por infección del virus del sida en Euskadi se reducen un 15%

Las edad media de los nuevos pacientes ha bajado de 39 a 36 años, por lo que el Departamento de Salud llama a la población a «mantenerse alerta» frente a la enfermedad

Fermín Apezteguia
FERMÍN APEZTEGUIA

Buenas noticias en la lucha contra el sida en Euskadi. La cifra de nuevas infecciones cayó casi un 15% el año pasado en comparación con el ejercicio anterior, para situarse en 133 casos, frente los 156 registrados en 2016. El consejero de Salud del Gobierno vasco, Jon Darpón, se ha felicitado hoy por los resultados obtenidos, pero ha recordado la necesidad de «mantenerse alerta» frente a la infección aunque «sin alarmismos», porque el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) continúa siendo «un problema mundial», que arroja datos «escalofriantes».

El máximo responsable de la Sanidad vasca ha comparecido esta mañana ante los medios de comunicación para ofrecer una radiografía de la situación de Euskadi en lo referente a las enfermedades de transmisión sexual. Lo suele hacer dos veces al año. Una, con motivo del 1 de diciembre, día mundial del sida, y por estas fechas, a las puertas del verano, que es la época del año en que se presupone que se dan más contactos sexuales de riesgo. El objetivo en ambos casos es el mismo: prevenir posibles infecciones.

Un total de 133 nuevos casos puede parecer poca cosa, pero no lo es. Supone prácticamente uno nuevo cada dos o tres días, implica una tasa de 6,13 por cada 100.000 habitantes (frente al 7,3 del año anterior); pero, sobre todo, por encima de las cifras hay algo que resulta más fácil de entender. Mientras sigan realizándose diagnósticos, la enfermedad sigue expandiéndose. De forma controlada, como sucede en Euskadi, pero manteniéndose como un desafío importante de salud pública.

El 75,9% de las nuevas infecciones se dieron en hombres, con una edad media de 36,8 años. Este registro también ha descendido, en nada menos que tres años. En 2016 era de 39,1, lo que supone que las generaciones más jóvenes, las que no vivieron de cerca el estallido del sida, han dejado de ver la enfermedad como una amenaza.

Hay que usar preservativos

El coordinador del Plan del Sida, Antonio Arraiza, presente en el acto, sabe como señala en su informe que el verdadero problema de esta realidad es que casi la mitad de todos esos nuevos diagnósticos, en concreto el 45,9%, llegó tarde. No es lo mismo detectar la presencia del VIH en la sangre que diagnosticar directamente sida, una condición que tienen dos consecuencias importantes para el paciente. La primera, que la enfermedad que causa el virus y se pretende evitar ya se ha desatado, por lo que el afectado y sus médicos tendrán que hacer frente al mismo tiempo a otros problemas de salud asociados. Esta situación –segundo problema– complica la atención del paciente y limita sus opciones terapéuticas.

El virus del sida se contrae fundamentalmente por tres vías. La principal de ellas es a través del mantenimiento de relaciones sexuales desprotegidas. El uso de preservativo cuando se desconoce el estado de salud de la pareja sexual resulta inexcusable si se trata de evitar la transmisión. El intercambio de jeringuillas infectadas, un auténtico drama en Euskadi hasta hace dos décadas, constituye en la actualidad un desafío controlado, mientras que la transmisión de la madre al bebé durante la gestación está prácticamente erradicada gracias a los programas de atención a la mujer embarazada.

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