Los médicos vascos vuelven a la huelga el próximo martes
Los facultativos exigen mejoras laborales y secundan los paros de tres jornadas organizados a nivel nacional para mostrar su rechazo a la propuesta del Ministerio de Sanidad
Tras los paros organizados en junio y octubre para exigir mejoras laborales, los médicos volverán a hacer huelga en los hospitales y ambulatorios vascos, y ... del resto de país, durante cuatro jornadas entre el martes y el viernes. El Colegio de Médicos de Bizkaia (CMB) ha precisado este miércoles que, a través de este nuevo paro, los facultativos pretenden «hacer visible» su rechazo al anteproyecto de Ley del Estatuto Marco presentado por el Ministerio de Sanidad e insistir en la reclamación de un Estatuto propio «acorde con la singularidad de la profesión».
Los médicos vascos exigen, entre otras medidas, que la jornada laboral no exceda las 35 horas semanales, se elimine la obligatoriedad de las guardias y que éstas computen a efectos de cotización y no superen las 17 horas ininterrumpidas de trabajo. La última jornada de huelga, la de octubre, fue secundada por el 30% de los facultativos, según datos de Osakidetza.
«Esta propuesta de Estatuto no tiene en consideración la exigente y larga formación a la que hemos debido hacer frente para llegar a ser médicas y médicos, ni la responsabilidad legal que asumimos con cada acto médico debido a la complejidad de nuestras funciones», ha señalado. Critican que el texto «tampoco aborda adecuadamente problemas estructurales como son la precariedad laboral, la sobrecarga o la falta de tiempo para la atención de calidad», lo que genera la sensación de que su labor «queda diluida en una regulación demasiado homogeneizadora».
Por esta razón, el Colegio de Médicos de Bizkaia reclama un Estatuto propio «que reconozca la singularidad de la profesión médica y establezca condiciones laborales adaptadas a su ejercicio». Según han apuntado fuentes del CMB, es «indispensable» la creación de un marco que regule «de manera específica» aspectos como la carrera profesional, la autonomía clínica, la protección jurídica, la organización de las guardias o los tiempos de descanso, «incluyendo las necesidades de formación continua». «En definitiva, demandamos un instrumento normativo que no solo ordene nuestra actividad, sino que también refuerce la calidad asistencial y garantice que el sistema sanitario cuente con condiciones que permitan atraer, retener y motivar a las y los profesionales que lo sostienen», han concluido.
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