La investigación del fraude en la OPE de Osakidetza afecta ya a ocho especialidades

Darpón mantuvo un gesto de preocupación durante la sesión. /Blanca Castillo
Darpón mantuvo un gesto de preocupación durante la sesión. / Blanca Castillo

Osakidetza abre el primer expediente disciplinario del proceso a un miembro del tribunal de Pediatría Hospitalaria

Fermín Apezteguia
FERMÍN APEZTEGUIA

La investigación de la OPE de Osakidetza continúa. El consejero de Salud, Jon Darpón, anunció ayer en el Parlamento vasco la apertura de otros cuatro expedientes de investigación, lo que eleva ya a ocho el número de especialidades médicas bajo sospecha. Las pruebas puestas en tela de juicio son ahora las referidas a Traumatología, Aparato Digestivo, Medicina Intensiva y Urología, que se suman a las irregularidades ya constatadas en Cardiología, Anestesia y Angiología y Cirugía Vascular, cuyos exámenes se repetirán. En Cirugía Plástica, que también se escrutó, el tribunal descartó una nueva convocatoria.

En su exposición ante la Cámara, el responsable de la sanidad vasca se empeñó en dejar «muy claro» que la apertura de diligencias no significa que se haya producido fraude; pero que si se demostrara, «mantenemos nuestro compromiso de llegar hasta las últimas consecuencias». Aunque «de momento» Osakidetza carece de pruebas que permitan dirimir responsabilidades personales en las categorías investigadas, en un caso al menos sí parece haber reunido indicios como para abrir un primer expediente disciplinario a un jefe de servicio, miembro de un tribunal que, al parecer, favoreció en el examen a una médico de su equipo.

Según supo ayer ELCORREO, a la vista de las pruebas reunidas, el jefe de Pediatría del hospital de Txagorritxu, Juan Ignacio Montiano, tendrá que explicar ante sus superiores por qué incluyó en la parte práctica del examen un caso visto en su servicio de una enfermedad rara, la fiebre Q crónica, que no entraba en el temario. Esta dolencia es una patología muy poco frecuente, y lo es menos en niños. Los datos facilitados a los aspirantes para el esclarecimiento del caso clínico tampoco coincidían con lo expuesto en la bibliografía facilitada para preparar la OPE.

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La sesión parlamentaria que posiblemente más expectación ha despertado en los últimos años comenzó sobre las nueve y media de la mañana y se prolongó durante seis horas y media, hasta las cuatro de la tarde, con un descanso de apenas quince minutos. Los partidos que respaldan al Gobierno, PNV y PSE, por un lado, y los de la oposición, por otro, Elkarrekin-Podemos, EH Bildu y PP, realizaron una labor de libro en sus papeles de crítica y defensa de la gestión de la crisis. Si se tratara de un combate, habría que decir que Darpón y su equipo llegaron a la comisión en situación de clara desventaja, dadas las revelaciones conocidas en las últimas semanas, pero el consejero logró salir airoso.

El titular de la sanidad vasca llegó al Parlamento acompañado, entre otros, por la directora general de Osakidetza, María Jesús Múgica;su director de Recursos Humanos, Juan Carlos Soto, y el catedrático de psicología José Muñiz, al que se ha encargado la evaluación psicométrica de los exámenes. Es decir, la comprobación de si los resultados globales se corresponden con lo esperado desde el punto de vista de la lógica estadística. Junto a ellos estuvo también la directora del Instituto Vasco de la función Pública (IVAP), Maite Iruretagoiena, por ser la institución que elaboró los exámenes teóricos.

Menos médicos en el tribunal

Tras realizar un relato histórico de lo sucedido, Darpón se comprometió a poner a disposición de «la oposición, el Ararteko y la Fiscalía» cuanta información le sea requerida. Anunció también su intención de cambiar el actual modelo de Oferta Pública de Empleo con el fin de dejar atrás las actuales «convocatorias masificadas» y pasar a otras «más reducidas». Y además, anunció algo con lo que no acusa –«porque tenemos un magnífico servicio público de salud»– pero sí apunta: su departamento se plantea reducir la presencia médica en los tribunales evaluadores. «No hay ninguna duda de como se ha seleccionado el personal de Osakidetza, que cuenta con los mejores profesionales de la medicina», puntualizó.

«Hemos actuado con diligencia y prudencia, de forma proporcional a los hechos comprobados;respetando el principio de inocencia;y cumpliendo los compromisos adquiridos», sentenció el consejero. Los informes psicométricos no han terminado todavía. Por eso, el consejero se comprometió a regresar a la Cámara en septiembre con la investigación de las 86 categorías profesionales concluida, es decir con la evaluación del conjunto de la OPE, no sólo la médica. «Vamos a llegar hasta el final; y vamos a garantizar la equidad y los derechos de todas las personas», subrayó.

A la vuelta del verano, por tanto, podrían ponerse bajo sospecha nuevas categorías. Más allá de otras consideraciones, el Gobierno vasco quiere que los exámenes que deban repetirse –una decisión que deberán tomar los tribunales correspondientes, como ya se ha hecho en tres especialidades– se celebren antes de fin de año, con el fin de cumplir su compromiso de convocar una nueva OPE en 2019. «Lo ideal sería, además, dejar algo de tiempo a los aspirantes para estudiar», consideró Darpón.

La directora general de Osakidetza sigue el discurso de una parlamentaria.
La directora general de Osakidetza sigue el discurso de una parlamentaria. / Blanca Castillo
Una única llave para custodiar los exámenes

El Instituto Vasco de Administración Pública puso en marcha un fuerte sistema de seguridad para evitar todo tipo de filtraciones. La relación de medidas adoptadas es larga, según explicó la directora del IVAP, Maite Iruretagoiena. Espacios sin internet ni wifi, habitaciones sin fotocopiadoras, ordenadores sin impresoras y furgones custodiados por guardias de seguridad figuran entre las medidas que se dispusieron para evitar lo que finalmente se demostró inevitable.

Los primeros exámenes se realizaron en Vitoria, por lo que la custodia del material tuvo lugar en un almacén de la sede del Gobierno vasco en Lakua del que sólo existe una copia de la llave. Previamente, para la elaboración de las pruebas, el IVAPcontactó con un comité de 141 expertos del que formaron parte no sólo especialistas de Euskadi, sino también de otros lugares como Madrid, Barcelona y Salamanca.

La misma semana de los exámenes, un equipo de funcionarios se dedicó a realizar las fotocopias de las pruebas, de las que existían varios modelos por convocatoria, que se diferenciaban en realidad en solo un aspecto. Variaba el orden de las 100 preguntas de la prueba teórica para evitar que se copiara al compañero de mesa.

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