Las personas obesas, sedentarias y con hipertensión primaria duermen menos horas y con una peor calidad de sueño

Las personas obesas, sedentarias y con hipertensión primaria duermen menos horas y con una peor calidad de sueño

Un estudio publicado en la revista científica Sleep and Breathing asegura que la calidad del sueño es inferior al 85% en este colectivo sin diferencias entre hombres y mujeres

Un estudio llevado a cabo por profesionales de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU) y el centro médico IMQ Amárica de Vitoria-Gasteiz ha puesto de manifiesto que las personas adultas con sobrepeso u obesidad e hipertensión arterial duermen menos horas y tienen una peor calidad de descanso nocturno. La investigación y sus resultados han sido publicados en la revista científica internacional Sleep and Breathing.

Tal y como señala una de las autoras de la investigación, la doctora Sara Maldonado-Martín, responsable del Programa de Ejercicio Físico para la Salud del centro médico IMQ Amárica (Vitoria-Gasteiz) y profesora agregada del departamento de Educación Física y Deportiva de la UPV/EHU, el propósito de este estudio «fue analizar la cantidad y la calidad del sueño basada en actigrafía (una prueba no invasiva para monitorizar los ciclos de descanso y actividad) en adultos sedentarios, con sobrepeso u obesidad y con hipertensión primaria (HTA), un tipo de hipertensión que se desarrolla sin causa conocida y que es la responsable de más del 80% de los casos de pacientes hipertensos».

Las conclusiones a las que han llegado los expertos ponen de manifiesto que, «los trastornos del sueño, como una corta duración y la mala calidad del mismo, se asocian con una presión arterial alta y grasa abdominal en adultos sedentarios con sobrepeso u obesidad e HTA».

La investigación utiliza datos del estudio EXERDIET-HTA, realizado en 154 adultos obesos con HTA y con una edad media de 53,3 años, incluyendo en el estudio a personas de ambos sexos.

Según desgrana la investigadora principal del trabajo científico, la doctora Maldonado-Martín, los resultados han desvelado, en el colectivo objeto del estudio, «una duración corta de tiempo de sueño (6,2 h) tanto entre semana como durante los fines de semana. También han puesto de manifiesto una calidad de sueño deficiente, por debajo del 85% en este colectivo de pacientes».

Asimismo, se evidenció una relación inversa entre un patrón de sueño corto (por ejemplo, pocas horas de sueño total) y la circunferencia de la cintura de la muestra estudiada: «cuanto menos tiempo total de sueño, más perímetro abdominal».

En el estudio no se observaron diferencias significativas en las variables de sueño entre mujeres y hombres, «ni parece que el patrón de sueño esté relacionado con el nivel de aptitud cardiorrespiratoria en esta población», apunta la experta.

También se observó que los participantes con más tiempo para dormir por la noche mostraron un mayor tiempo total de sueño y una mayor eficiencia de sueño. «Por lo tanto, podríamos pensar ingenuamente que pasar más tiempo nocturno en la cama aumentará el tiempo total de sueño y la eficiencia. Sin embargo, debemos tener cuidado con esta conclusión, teniendo en cuenta la compleja etiología de los trastornos del sueño y las distracciones a la hora de acostarse que pueden causar la falta de sueño», concluye.

El resto de coautores de la investigación son Aitor Martínez Aguirre-Betolaza, Pablo Corres e Ilargi Gorostegi Anduaga, de la Facultad de Educación y Deporte de la UPV/EHU; G. Rodrigo Aispuru, de la unidad de Cardiología del centro médico IMQ Amárica; e Iñigo Mujika, de la Facultad de Medicina y Enfermería de la UPV/EHU.