¿Cómo funciona un seguro de dependencia?

¿Cómo funciona un seguro de dependencia?
La esperanza de vida ha aumentado en Euskadi hasta llegar a los 86,2 años para las mujeres y los 80,3 para los hombres. Sin embargo, esto también conlleva que cada vez más gente se plantee la necesidad de asegurarse una vida digna en la vejez en caso de encontrarse en situación de dependencia.

En Euskadi podemos presumir de tener una de las tasas de esperanza de vida mejores de Europa. Según datos del Instituto Vasco de Estadística-Eustat, las mujeres vascas ostentan el honor de contar con la mayor esperanza de vida de toda la Unión Europea, situada en los 86,2 años. En el caso de los hombres es de 80,3 años, superada tan solo por la de los suecos. A esta perspectiva de vidas cada vez más largas, se une el cambio en el modelo de familias. Son cada vez más las personas que viven en solitario, el número de hijos disminuye, aumentan las familias monoparentales…

No es de extrañar, por ello, que cada vez más gente se plantee la necesidad de asegurarse medios económicos suficientes en caso de sufrir una situación de dependencia para poder contar con la ayuda y los cuidados necesarios para garantizar una vida digna.

Esta realidad ha llevado a IMQ, principal aseguradora de salud vasca, a poner a disposición tanto de clientes como de no clientes el nuevo seguro IMQ Dependencia. «Las situaciones de dependencia son cada vez más habituales en nuestra sociedad. Por ello, hemos desarrollado un producto que garantice protección económica para hacer frente a los gastos que puede suponer una situación de dependencia futura, sin necesidad de afectar a los ahorros familiares o pedir créditos», explica Javier Aguirregabiria, director general adjunto de IMQ Seguros.

Qué cubre un seguro de dependencia

El seguro de dependencia tiene como objetivo fundamental garantizar una cobertura económica suficiente al beneficiario de la póliza en caso de que por edad, enfermedad o accidente quede en situación de dependencia.

Hablamos de una situación de dependencia cuando una persona de forma permanente no puede valerse por sí misma para realizar las tareas básicas de la vida diaria (asearse, vestirse, alimentarse, usar el retrete…). Habitualmente relacionamos la dependencia con la edad, ya que es más probable que esta situación se produzca a edades avanzadas. Pero la dependencia también puede ser consecuencia de enfermedades, como un ictus, o de un accidente.

La ley de Dependencia

El 1 de enero de 2007 entró en vigor en España la Ley 39/2006 más conocida como ley de Dependencia. Esta ley ofrece servicios y prestaciones económicas para las personas en situación de dependencia y sus familiares. Según datos de UNESPA, más de 873.000 personas son beneficiarias del sistema público de dependencia. La gran mayoría de sus beneficiarios tiene más de 65 años.

Estas prestaciones, sin embargo, no cubren el coste total de los servicios que requiere la persona dependiente. Se trata de un sistema con copago. En consecuencia, las personas dependientes necesitan afrontar una inversión económica importante para garantizarse una adecuada calidad de vida.

«El seguro IMQ Dependencia cubre las llamadas gran dependencia y dependencia severa. Situaciones que generan importantes desembolsos económicos para hacer frente a estancias en residencias, centros de día, adaptación de la vivienda, contratación de personas para ayuda en el hogar… », señala el director general adjunto de IMQ Seguros.

Hablamos de dependencia severa cuando una persona necesita ayuda para realizar varias actividades básicas de la vida diaria dos o tres veces al día, pero no requiere el apoyo permanente de un cuidador ni tiene necesidades de apoyo extenso para su autonomía personal. Se considera situación de gran dependencia cuando la persona necesita ayuda para realizar actividades básicas de la vida diaria varias veces al día y por su pérdida total de autonomía física, mental, intelectual o sensorial, necesita el apoyo indispensable y continuo de otra persona o tiene necesidades de apoyo generalizado para su autonomía personal.

Un seguro para garantizar tu calidad de vida

El seguro de dependencia de IMQ puede contratarse entre los 18 y 69 años de edad y permite, en función de la prima elegida, capitales que van desde los 50.000 hasta los 300.000 euros. Si el beneficiario del seguro sufre una situación de dependencia obtiene el pago del 100% del capital contratado sin que existan franquicias. Además, en caso de gran dependencia se cobra el doble del capital contratado, pudiendo llegar a 600.000 euros la indemnización.

«El seguro de dependencia cuenta con una buena acogida. Son muchas las personas solteras o viudas que desean la tranquilidad de saber que llegado el caso podrán contratar una ayuda y también las que, teniendo hijos, no desean verse en la situación de sentirse una carga para ellos», detalla Aguirregabiria.

Se trata además de un producto que goza de ventajas fiscales, al ser deducibles las primas. El pago de estas primas es mensual por defecto, aunque también puede optarse por la opción trimestral, semestral o anual.

Si quieres garantizar tu tranquilidad futura y la de tu familia, el de dependencia es un seguro a tener en cuenta. En IMQ, expertos en seguros desde hace 85 años, podemos asesorarte sobre la opción que mejor se adapta a tus necesidades sin ningún compromiso. No dudes en contactarnos (900 81 81 50) o en visitar nuestra web imq.es.