Euskadi declara la emergencia climática y se plantea como reto reducir la contaminación

El lehendakari, Iñigo Urkullu, al leer la declaración institucional sobre el cambio climático./Irekia
El lehendakari, Iñigo Urkullu, al leer la declaración institucional sobre el cambio climático. / Irekia

Urkullu avanza que se adaptarán de forma «integral» los sistemas de transporte para lograr que el País Vasco sea un territorio neutro de emisiones en 2050

TERRY BASTERRAVITORIA

Puede considerarse un gesto de cara a la galería o un paso firme para mostrar a las claras la postura firme del Gobierno vasco. El tiempo lo dirá. Lo que sí está claro es que con la declaración de emergencia climática aprobada este martes por el Consejo de Gobierno el Ejecutivo de Iñigo Urkullu mantiene el foco en la situación medioambiental que atraviesa el planeta. Y se pone deberes para lograr su mejora.

El gesto viene a dar continuidad a una serie de políticas puestas ya en marcha y que se van a desarrollar en Euskadi durante los próximos 30 años. Los anteproyectos de las leyes vascas de cambio climático y de administración ambiental persiguen un objetivo claro: que en 2050 el País Vasco sea un territorio neutro en emisiones de carbono a la atmósfera; esto es que no se dispersen más partículas contaminantes de las que puede absorber la propia naturaleza.

Urkullu ha asegurado que luchar contra el calentamiento de la tierra es «uno de los retos más urgentes y complejos» a los que se enfrenta la sociedad. Por ello ha avanzado que este objetivo va a ocupar un espacio central «en el diseño y aplicación de las políticas públicas». Para lograrlo el lehendakari ha asegurado que «se impulsarán las medidas de reducción de emisiones y adaptación que resulten necesarias».

Para lograrlo en las próximas décadas se tienen que adaptar de forma «integral los sistemas de transporte», pero también se dará una vuelta la actual configuración de nuestros pueblos y ciudades.

El lehendakari ha destacado que las administraciones locales y regionales constituyen «la primera línea de acción en la lucha contra el cambio climático y la preservación del medio ambiente». En esta línea desde el Ejecutivo vasco ya se han puesto encima de la mesa la posibilidad de adoptar medidas como limitar el acceso de los vehículos al centro de las ciudades o restringir el tráfico en las inmediaciones de los colegios para reducir la contaminación. En cada vez más localidades ya se están dando pasos en esta línea con acciones como la reducción de la velocidad máxima a 30 kilómetros por hora para mitigar las emisiones.

Estas son solo dos de las muchas iniciativas a estudiar para su desarrollo en las próximas décadas. Las empresas también deberán adaptarse a este nuevo escenario. Se las ayudará a lograr esta reconversión, pero también habrá fuertes sanciones –de hasta 2,5 millones e incluso el cese de la actividad– para aquellas que no lo logren. El cambio en el sector industrial está en marcha desde hace años y Euskadi puede presumir, según destacó Urkullu, de que «desde 1995 el crecimiento de nuestro PIB ha sido del 65%, mientras que en el mismo periodo las emisiones de gases de efecto invernadero se han reducido un 20%».