«No hay casos de listeriosis en Euskadi pero no se descarta su aparición más adelante», advierte el Gobierno vasco

La carne contaminada no se ha distribuido en el País Vasco y de momento no se ha tratado a nadie con síntomas, «pero el periodo de incubación dura ocho semanas y en las embarazadas se prolonga hasta tres meses»

Isabel Urrutia Cabrera
ISABEL URRUTIA CABRERA

El brote de listeriosis ya se ha cobrado su primera víctima mortal, una anciana de 90 años, y hay más de 114 infectados, todos ellos en Andalucía. Se investiga también un posible caso en Madrid y cuatro en Extremadura. De momento, no hay ningún afectado en el País Vasco. A día de hoy, los dos frentes principales están cubiertos: «Por un lado, se tiene la certeza de que en Euskadi no se han distribuido lotes de la carne infectada y, por otro, no hay constancia de ninguna persona con síntomas de la afección que haya sido tratada en ambulatorios o en hospitales», subrayan fuentes del Departamento de Salud del Gobierno vasco. Ahora bien, también dejan claro que «no se puede descartar su aparición más adelante». Una advertencia que se explica porque el periodo de incubación oscila entre las dos y ocho semanas; y en el caso de las embarazadas, se prolonga hasta tres meses.

El origen de esta infección alimentaria son partidas de carne mechada de Sevilla, vendida principalmente en Andalucía, que también se ha distribuido en Castilla La Mancha, Tenerife, Madrid y Extremadura. El pasado día 16 se decretó la alerta sanitaria y se retiraron de la venta y consumo todos los lotes del producto contaminado por la bacteria 'listeria moncytogenes'. La listeriosis provoca fiebre, dolores de cabeza y diarrea, síntomas que normalmente no revisten gravedad, pero pueden llegar a ser muy severos en embarazadas, niños pequeños, ancianos y personas con las defensas bajas.

El contagio se produce de forma oral, por la ingesta del alimento y no de persona a persona. Si la infección se extiende al sistema nervioso ocasiona cefalea, rigidez en el cuello, confusión, pérdida de equilibrio y convulsiones. En casos extremos, provoca septicemia, infección generalizada de la sangre y meningitis.