La DGT también quiere calles a 20 km/h

La Gran Vía madrileña después de su remodelación con ciclocarriles compartidos con coches a 30 km/h./EFE
La Gran Vía madrileña después de su remodelación con ciclocarriles compartidos con coches a 30 km/h. / EFE

La reforma del Reglamento de Circulación establece esta velocidad en las vías con una plataforma única de calzada y acera

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La Dirección General de Tráfico (DGT) quiere que en las ciudades no haya solo calles con límites máximos de velocidad de 50 km/h o 30 km/h, sino también a 20 km/h si se trata de vía con una plataforma única de calzada y acera. Se trata de una propuesta que la DGT incluye en el borrador del real decreto de medidas urbanas de tráfico, ahora en trámite de información pública hasta el próximo 7 de febrero y que servirá de base a los ayuntamientos para su propia regulación.

El texto, que modificará el Reglamento General de Circulación, propone que el límite genérico de velocidad en vías urbanas sea de 30 km/h en las calles que dispongan de plataforma única de calzada y acera; de 30 km/h en las de un único carril por sentido de circulación, y de 50 km/h en las de dos o más carriles por sentido. No obstante, tal y como subraya el borrador, los ayuntamientos podrán rebajar las velocidades genéricas previa señalización y, excepcionalmente, aumentarla en las vías de un único carril por sentido hasta un máximo de 50 km/h también señalizado.

Las sanciones por infringir los límites se impondrán de acuerdo con la legislación vigente, de tal manera que en el caso de las calles a 20 la multa será de 100 euros si se supera y no llega a los 40 km/h, pero a partir de los 41 km/h el conductor será multado desde 300 a 600 euros (según lo que sobrepase) y se le detraerán entre un mínimo de 2 puntos del carné hasta un máximo de 6. Igual ocurrirá cuando se superen los 51 km/h en las calles 30 (las mismas multas y sanciones) o cuando el acelerador pase de 71 km/h en las calles 50.

Tráfico recuerda en su borrador que las propias ciudades están demandando cambios en la normativa general para poder diseñar el entorno urbano de acuerdo a la nueva movilidad. En 2017 murieron en las ciudades 509 personas y, de ellas, el 80 por ciento eran usuarios vulnerables, como peatones, ciclistas y motoristas.

«La experiencia demuestra -añade el borrador- que la reducción de la velocidad tiene un efecto directo en la reducción de la siniestralidad de los más vulnerables, no suponiendo por el contrario una mayor ralentización del tráfico». Porque, según precisa, finalmente los vehículos a motor no superan en sus desplazamientos urbanos velocidades medias que, en el caso de los centros de las ciudades, no sobrepasan los 20 km/h.