Qué es el Blue Monday y por qué hoy es el lunes más triste de 2019

Qué es el Blue Monday y por qué hoy es el lunes más triste de 2019

Le llaman 'Blue monday' y tiene explicación: llueve, es lunes, no hemos conseguido dejar de fumar... Lo bueno, que la tristeza «no es contagiosa». La alegría sí. ¿Cuál diría que es el día más feliz del año?

YOLANDA VEIGA

La mala noticia de hoy es que este lunes 21 de enero de 2019 es el más triste del año, 'Blue monday', lo han bautizado el inglés. La buena es que ya queda menos para el día más feliz de este 2019, que podría ser el primer viernes de la primavera, el próximo 22 de marzo. No está establecido, pero es una propuesta del psicoterapeuta Luis Muiño, que aplica la misma lógica que se ha seguido para fijar el 'Blue monday'. Él se define como un «apologista de la tristeza» y animar a «festejar» la jornada de hoy. «No es malo que haya días tristes, porque es la forma de remontar. La tristeza te hace darte cuenta de que hay que renunciar a ciertas cosas».

Por ejemplo, a esos propósitos que hicimos en plena efervescencia navideña. «El 31 de diciembre tenemos la costumbre de hacer un montón de planes: 'Voy a dejar de fumar, adelgazar diez kilos, apuntarme al gimnasio, arreglar las cosas con mi pareja...'. Son metas que parecen verosímiles pero en realidad el 90% no lo son. Es irreal creer que los problemas en el matrimonio se pueden arreglar de la noche a la mañana o que vas a dejar de fumar de repente, sin más. Esos propósitos suelen tardar entre dos y tres semanas en venirse abajo», calcula. Por ejemplo tal día como hoy.

Eso de los propósitos fallidos es una de las patas sobre las que se apoya el 'Blue monday', un día internacional que inventó en 2005 el psicólogo británico y profesor e investigador de la Universidad de Cardiff (Gales) Cliff Arnall, que puso título a ese malestar típico de la cuesta de enero concentrándolo en una sola jornada.

Otro de los factores que le hicieron a Arnal decidirse por el tercer lunes de enero como el más gris del calendario es la luz. La falta de luz más bien, aunque por aquí no podemos quejarnos, advierte Luis Muiño. «La luz es un factor decisivo en el ánimo colectivo, pero afecta más a los países del norte de Europa, donde el invierno es mucho más oscuro.

Este año las Navidades, por cómo han caído, se han hecho largas a mucha gente y había ganas de regresar a la vida normal. La rutina aporta sosiego y es un ansiolítico natural, es sana para las personas que sufren ansiedad, pero la alegría no viene de la rutina. Nos gusta ver a los compañeros de trabajo, desayunar en el mismo bar todos los lunes, comentar los cotilleos del fin de semana en torno a un café... pero eso son solo pequeñas alegrías, encima repetidas, que no influyen tanto en nuestro estado de ánimo. La alegría está más asociada a las experiencias nuevas, las necesitamos.

«La chorrada del falso optimismo naif»

El psicólogo Cliff Arnall, el que puso nombre comercial a la tristeza invernal, se ha propuesto darle la vuelta y anima al personal desde las Canarias (nubes con sol, 19 grados y nada de lluvia en Santa Cruz de Tenerife) a hacer del 'Blue monday' «un trampolín» y decirle «se acabó» a la tristeza. Pero ojo que la teoría está muy bien pero lo que cuenta es la práctica. «Sentir tristeza no es tan malo, es la forma de contrastar con la alegría. Esa cultura del falso optimismo naif que defiende que todo depende de nuestra actitud es una chorrada desde el punto de vista psicológico». No solo eso, el psicoterapeuta y divulgador advierte que es, además, «peligroso no ser capaz de ponerse triste».

Así que siéntase hoy un poco más bajo que de costumbre sin complejos. Y no se preocupe, que no es contagioso. «La tristeza es más individual, solo se produce a nivel general cuando sucede algo que conmociona a la gente». La alegría, sin ser como se dice «contagiosa», sí es más «colectiva». Y aunque no tiene fecha Muiño sugiere «el primer viernes de la primavera».

¿Algún consejo para superar el día de hoy?

Yo soy gallego y en mi pueblo dicen 'Nunca choveu que non escampase' ('Nunca llovió que no escampara').