Premio Princesa de Asturias para las investigadoras que utilizan las plantas contra el cambio climático

Joanne Chory y Sandra Myrna Díaz.

Joanne Chory es investigadora del Instituto Médico Howard Hughes y directora del Laboratorio de Biología Molecular y Celular de Plantas del Instituto Salk | Sandra Díaz es bióloga de la Universidad de Córdoba, en Argentina y copresidenta del Panel Intergubernamental sobre la Biodiversidad y los Servicios

Álvaro Soto
ÁLVARO SOTOMadrid

Que las plantas puedan absorber el dióxido de carbono o que el ser humano sea capaz de sacar el dióxido de carbono de la atmósfera para transportarlo a un lugar de almacenamiento geológico y aislarlo de la atmósfera a largo plazo son algunas de las nuevas herramientas que se están desarrollando para luchar contra el calentamiento global. En la vanguardia de estos avances se encuentran la estadounidense Joanne Chory y la argentina Sandra Myrna Díaz, especialistas en biología vegetal y estudiosas del impacto de la crisis climática, que han sido reconocidas este miércoles con el Premio Princesa de Asturias de Investigación Científica y Técnica 2019.

El trabajo que desarrollan ambas biólogas, por separado, las ha situado en primera línea de nuevas líneas de investigación en torno a la crisis climática y sus efectos, y en la defensa de la biodiversidad, según ha explicado el jurado del galardón. El presidente del jurado, el investigador Pedro Miguel Echenique, ha destacado sus «contribuciones pioneras» al conocimiento de la biología de las plantas, que son «trascendentales para la lucha contra el cambio climático y la defensa de la diversidad biológica».

Joanne Chory (Methuen, Estados Unidos, 1955) es investigadora del Howard Hughes Medical Institute y desde 1999, también profesora asociada de la Universidad de California, en San Diego. Su campo de investigación se enfoca en el estudio de los mecanismos que regulan el funcionamiento de las plantas, desde el nivel molecular hasta el celular, y cómo reaccionan a condiciones ambientales de estrés. Chory ha utilizado un organismo modelo, la Arabidopsis thaliana, y ha indagado en los genes implicados en funciones como la sensibilidad a la luz, las hormonas que regulan el crecimiento de la planta y la respuesta ante el estrés hídrico.

Otro de sus trabajos se centra en la optimización de la capacidad natural de las plantas para capturar y almacenar el dióxido de carbono y adaptarse a distintas condiciones climáticas, usando innovadoras técnicas de edición genética como el CRISPR. En concreto, Chory ha trabajado en el desarrollo de plantas capaces de absorber hasta 20 veces más dióxido de carbono del aire que las normales.

Ecología vegetal

Sandra Myrna Días (Bell Ville, Argentina, 1961) es investigadora del Instituto Multidisciplinario de Biología Vegetal de la Universidad de Córdoba (Argentina) y ha estado presente en el Panel Intergubernamental de Cambio Climático y en la Convención Internacional de Diversidad Biológica. Referencia en el campo de la botánica, participó en el desarrollo de una herramienta metodológica para cuantificar los efectos y beneficios de la biodiversidad de las plantas y la ecología vegetal de los ecosistemas y su aprovechamiento humano en forma de combustibles, materiales, medicinas, tintes, alimentación, protección hídrica y otras aportaciones, así como el papel de la biodiversidad para contrarrestar el calentamiento global, por ejemplo, mediante el secuestro de carbono atmosférico.

Joanne Chory y Sandra Myrna Díaz toman el relevo en este premio al biólogo sueco Svante Pääbo, un especialista en genética evolutiva que ha centrado su trabajo en el estudio del genoma completo del hombre del Neandertal y las primeras poblaciones de la prehistoria, lo que una vez conseguido permitió comprobar que el hombre moderno euroasiático comparte entre un 1 y un 4% de su ADN con los neandertales.