Padres ocultan grabadoras en la ropa de sus hijos para probar el acoso

Dispositivo que se utiliza para ocultar en la ropa y grabar./E. C.
Dispositivo que se utiliza para ocultar en la ropa y grabar. / E. C.

Las asociaciones de afectados por el bullying dicen que el motivo es la dificultad de las familias para que los centros admitan los casos

Marta Fdez. Vallejo
MARTA FDEZ. VALLEJO

En los últimos meses se han detectado dos casos de maltrato de docentes a niños con autismo en colegios españoles. En esas dos trágicas situaciones las familias han logrado probar los abusos que sufrían sus hijos gracias a grabaciones que se hicieron con unos dispositivos ocultos en la ropa de los menores, prácticamente indetectables, y que mostraban claramente las burlas y ataques de las cuidadoras a estos pequeños. Estas grabadoras han entrado ya en los colegios vascos.

«Vendemos muchos y más desde que han saltado a los medios los casos de los pequeños con autismo. Los padres los compran para poder probar el acoso que sufren sus hijos por parte de sus compañeros principalmente», explican los responsables de la Tienda del Espía en Bilbao. Son unas placas muy finas, como una tarjeta de visita, que se cosen en el forro del uniforme, en las mangas de una camisa o en cualquier parte de la ropa. «Graban durante ocho horas seguidas y con una muy buena calidad de sonido», detallan en este comercio de la capital vizcaína.

«Difícil de probar»

«Es muy complicado que los colegios reconozcan que se ha producido una situación de acoso porque piensan que va a afectar a su reputación. Tratan de taparlo, lo niegan a los padres, les dicen que son cosas de chavales... Por eso las familias adoptan ya decisiones desesperadas y se están viendo obligadas a recurrir a estos dispositivos. Hay padres que van con grabadoras ocultas a las reuniones con directores porque lo que les admiten en privado, lo niegan en público», comenta una portavoz de la asociación española contra el acoso escolar Amacae.

Contar con una grabación facilita que se abra una investigación y se tomen medidas. Los audios aportados al sumario en el caso del colegio de educación especial de Getafe acusado de maltratar a un niño autista fueron claves para imputar a tres trabajadoras. Se les escuchaba amenazar al niño, burlarse de él, inmovilizarle a la fuerza y dejarle solo. «En el caso de un menor que sufre una discapacidad, utilizar una grabadora oculta es un medio justificado porque el pequeño no puede contar lo que ocurre», opina una portavoz de la asociación vasca contra el bullying Arnastu. También creen que utilizar dispositivos es consecuencia de que «ni los centros ni la Administración» escuchan a las familias ni reaccionan a sus denuncias. «Si no toman medidas, si dan largas a los padres y ellos ven a sus hijos sufrir, no les queda otra», reflexiona la portavoz de Arnastu. Cree que, en todo caso, profesores y cuidadores que hacen bien su trabajo «no tiene miedo a que les graben».

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