Pablo Ibar, declarado culpable por unanimidad

Pablo Ibar tras recibir la resolución del jurado./ /Efe
Pablo Ibar tras recibir la resolución del jurado./ / Efe

Los abogados del preso de origen vasco pedirán cambiar la pena de muerte por cadena perpetua

JAVIER PEÑALBA

Pablo Ibar ha sido declarado «culpable» por unanimidad por el jurado de doce personas (ocho varones y cuatro mujeres) que debían emitir el veredicto en el juicio por el triple asesinato del que se le acusa al preso de origen guipuzcoano. En el tercer día desde que los miembros del jurado se retiraran para deliberar en un hotel cercano a la Corte de Browrad County, en Fort Lauderdale, una turística localidad situada al norte de Miami, ha llegado la decisión final. Pasadas las 10.00 de la mañana en Florida, las 16.00 horas en Euskadi, ha llegado la lectura del veredicto. «Culpable».

La defensa ha reiterado durante el tercer juicio al que se somete Pablo Ibar que continúa sin haber pruebas que incriminen al acusado en la comisión de los tres asesinatos, aunque tampoco esta vez ha valido para nada. El jurado ha visionado hasta en veinte ocasiones las imágenes grabadas en el lugar de los hechos, y ha escuchado las profusas explicaciones de una experta en ADN antes de tomar su delibaración. Su conclusión ha sido que Pablo es «culpable»

Entre lágrimas ha recibido el veredicto el grupo de familiares y allegados de Pablo, encabezados por el padre, Cándido, el puntista zestoarra que un buen día cruzó el Atlántico para hacer las Américas. Para todos ellos continúa el suplicio que empezó en 1994.

24 años en la cárcel

Los hechos que le han llevado a pasar 24 años en la cárcel, dieciséis de ellos en el corredor de la muerte, tuvieron lugar en junio de 1994. Dos modelos, Sharon Anderson y Marie Rogers, ambas de 25 años, y el propietario de un local de alterne, Casimir Sucharski, conocido como «Buth Casey», murieron tiroteados en el domicilio de este último. Los autores huyeron en el vehículo de Sucharski al extrarradio de la capital. Allí, rociaron el coche de gasolina antes de prenderle fuego. Casey era un personaje muy conocido en el estado de Florida. Los asesinatos quedaron grabados en una cámara de videovigilancia dispuesta en el salón de su casa.

El primer juicio contra los dos acusados comenzó en Fort Lauderdale el 5 de mayo de 1997. Tras meses de sesiones, el 25 de enero de 1998 fue declarado nulo. El jurado no llegó a un veredicto unánime. El segundo de los juicios a Pablo dio comienzo el 17 de abril de 2000 y fue entonces cuando el jurado lo declaró culpable. El tribunal, por nueve votos a favor y tres en contra, se mostró partidario de la pena capital. De esta forma, Pablo ingresó en el corredor de la muerte, donde permaneció dieciséis años, hasta febrero de 2016.

Los posteriores recursos que su defensa interpuso en instancias superiores fueron desestimados, hasta que en 2016 el Tribunal Supremo de Florida anuló la condena y ordenó la celebración de un nuevo juicio. Pese a encadenar más de dos décadas encarcelado, en los últimos dos años Pablo ha vuelto a agarrarse a la esperanza de vivir en libertad algún día desde que la Corte estadounidense, por cuatro votos a favor y tres en contra, concluyera que no existían «pruebas físicas que conecten a Ibar con el triple asesinato».

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El juicio que ha llegado hoy a su fin arrancó el 1 de octubre con la selección del jurado y desde entonces el entorno de Pablo Ibar ha albergado la esperanza de un veredicto que le considere inocente. Sin embargo, todas las ilusiones han quedado hoy truncadas, con la lectura del «culpable».

La defensa pedirá cadena perpetua

El jurado alcanzó el veredicto unánime de culpabilidad en un tribunal de Fort Lauderdale (al norte de Miami) y lo entregó por escrito al juez encargado del caso, Dennis Bailey, que tendrá ahora que dictar sentencia contra Ibar, para el que la Fiscalía volvió a pedir la pena de muerte. Pablo Ibar fue hallado culpable de los seis cargos que enfrentaba, tres de ellos por asesinato en primer grado, además de robo y robo a mano armada, por la muerte a tiros y por la espalda de Casimir Sucharski, dueño de un club nocturno, y de Sharon Anderson y Marie Rogers.

Poco antes de leer el veredicto, en un ambiente en el que se palpaban los nervios, el magistrado dijo que no quería ver ninguna «alteración» por la expresión de las emociones, a la vez que un agente policial se puso frente a la banca en la que se ubicaba la familia. Mientras el juez que iba leyendo el veredicto para cada uno de los cargos, Michael, el hermano de Ibar, manteniendo las lágrimas pasó el brazo por los hombros de Tanya, esposa del acusado, quien a su vez cerró los ojos y apretó los labios para contener la angustia y el dolor.

Tanya Ibar, esposa de Pablo, junto al abogado defensor, Joe Nascimento, después de conocerse la sentencia.
Tanya Ibar, esposa de Pablo, junto al abogado defensor, Joe Nascimento, después de conocerse la sentencia. / EFE

El padre, Cándido, sentado en un extremo de la banca, se cubrió el rostro con las manos durante la lectura de la sentencia a Ibar. Los rostros de los abogados de la defensa, liderados por Benjamin Waxman, reflejaron visiblemente la decepción por este revés judicial. Este cuarto juicio desveló en su opinión puntos oscuros e «irregularidades» en el proceso, desde las contradicciones y negligencias en que incurrió el detective encargado de la investigación, Paul Manzella, hasta el borrado de dos cintas de vídeo de un club nocturno que se hallaban bajo custodia policial, tal como lo había denunció la defensa.

Waxman, profundamente afectado puesto que lleva el caso desde 2005, dijo que apelarán la sentencia, mientras que Joe Nascimiento, otro de los abogados, señaló por su parte que pedirán al juez que imponga cadena perpetua y no la pena de muerte.

Fuera de ya de la sala, la esposa se fundió en un abrazo con los familiares de Pablo Ibar, quienes rápidamente la arroparon, y luego abandonó los tribunales muy afectada, a la vez que muchos otros rompieron a llorar. Aun tuvo fuerza de ánimo Cándido, el padre, para dirigirse a los medios y decir que el veredicto de culpabilidad «no se puede explicar, ni entender». «Esto no me lo esperaba. Juicio nulo si, pero esto no. ¡Guilty!», exclamó

«Nadie en el mundo debería estar a la espera de pena de muerte», afirma el Gobierno vasco

El Gobierno Vasco no ha querido analizar este sábado el veredicto de culpabilidad del Pablo Ibar, pero sí que ha opinado que desde el punto de vista de los derechos humanos «nadie en el mundo debería estar a la espera de una condena que pueda ser la pena de muerte».

Fuentes del Ejecutivo de Vitoria han dejado claro que la institución no opina sobre este caso desde una perspectiva jurídica y han recordado que este ciudadano estadounidense de ascendencia vasca ha cumplido ya 24 años en la cárcel y lleva 16 años condenado a pena muerte.

Además, han señalado que las instancias judiciales de Florida (EEUU) han constatado la existencia de dudas razonables en las pruebas aportadas y en los procedimientos seguidos.

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