Osakidetza traslada a la Fiscalía los expedientes de 8 especialidades médicas por la sospecha de filtración de exámenes

Los opositores, durante uno de los últimos exámenes. /Manu Cecilio
Los opositores, durante uno de los últimos exámenes. / Manu Cecilio

La oposición acusa al Departamento de Salud de «cerrar en falso» la investigación interna sobre las supuestas irregularidades en la OPE

María José Carrero
MARÍA JOSÉ CARRERO

El Departamento vasco de Salud tiene la firme decisión de cerrar el capítulo de las supuestas filtraciones de exámenes en las oposiciones de algunas categorías de especialidades médicas. A partir de ahora, quiere dedicarse a diseñar un modelo de oposición que mejore el actual sistema de selección de personal en el futuro. Así se resume la comparecencia del consejero Jon Darpón y de los máximos responsables de Osakidetza ante la comisión de Salud del Parlamento vasco. «Hemos actuado con total transparencia. La Ley de Administración Pública no nos permite llegar a más; corresponde a otras instancias decidir». Con esta afirmación, Darpón y la directora del Servicio Vasco de Salud, María Jesús Múgica, han dado por zanjada una sesión de más de cuatro horas.

Las «otras instancias» a las que se refieren Darpón y Múgica es la Fiscalía del Tribunal Superior del País Vasco (TSPV). Osakidetza ha remitido a su titular, Carmen Adán, toda la investigación interna sobre la OPE llevada a cabo desde que, en junio, surgieron las primeras denuncias de filtración de exámenes. El material incluye los expedientes de ocho especialidades médicas: Angiología y Cirugía Vascular, Anestesia, Cardiología, Pediatría Hospitalaria, Traumatología, Digestivo, Medicina Intensiva y Urología. Darpón y Múgica han evitado decir si creen que en estas categorías se filtraron o no exámenes, pero en repetidas ocasiones han explicitado que los ocho expedientes están ya en en poder de la fiscal Carmen Adán.

Se da la circunstancia de que solo se van a repetir exámenes de tres categorías (las dos pruebas de Angiología y de Anestesia y el práctico de Cardiología). Esta decisión la han tomado los respectivos tribunales, mientras que los jurados del resto no han optado por esta medida. El de Pediatría Hospitalaria se ha limitado a anular una pregunta al considerar que favorecía a un opositor porque su jefe, que forma parte del tribunal, al parecer la introdujo en la oposición cuando se trataba de un caso clínico muy excepcional que se había visto en servicio. A este médico se le ha abierto un expediente disciplinario que aún está sin resolverse. La misma medida se ha tomado con seis jurados de Traumatología, que se reunieron en secreto, al margen de una convocatoria oficial y sin que se sepa a ciencia cierta con qué objetivo. Cuando finalice este expediente, se decidirá si los exámenes se repiten o no. De momento, está oposición está en suspenso.

El consejero de Salud ha afirmado que para nada «está orgulloso» de cómo se ha desarrollado la OPE, pero ha añadido que él no «presupone» que se haya producido delito alguno porque es algo que no le corresponde a él dirimir. Múgica, por su parte, ha pedido que se respete la presunción de inocencia de los miembros de los tribunales y de los opositores afectados, porque no se han encontrado »pruebas concretas« contra nadie.

Avalancha de críticas

Como era previsible, las explicaciones de los máximos responsables de Osakidetza no han convencido a la oposición que les acusan de «cerrar en falso» la investigación. Por parte de Elkarrekin Podemos, Cristina Macazaga ha acusado a Osakidetza de «querer tapar» las supuestas irregularidades «por no querer tirar del hilo» de los, a su juicio, números indicios existentes respecto a la filtración de exámenes. Por parte de EH Bildu, Rebeka Ubera ha llegado a decir que, tras estudiar la documentación remitida por el Departamento de Salud, hay «razones suficientes para invalidar toda la OPE, en especial las 22 categorías de especialidades médicas. A la parlamentaria del PP Laura Garrido no le han dejado satisfecha las explicaciones dadas, sobre todo, en el apartado «de quién decide los nombres de los expertos que ponen los exámenes». Garrido se ha quejado de que, en algunos casos, el autor de las pruebas sea «un miembro del tribunal».

El consejero y todo el equipo directivo de Osakidetza han escuchado la avalancha de críticas, pero han insistido en decir que, por parte de la Administración, la investigación «no puede ir más allá». Por ello, la decisión es seguir adelante con la OPE. Respecto a la repetición de exámenes, han expresado su deseo de que sea a final de año, salvo que lo impida un juzgado. Y es que 114 opositores y dos sindicatos (LAB y ESK) han recurrido esta decisión por vía administrativa. El Servicio Vasco de Salud ha desestimado los recursos, pero cabe la posibilidad de que vayan al contencioso.

El Gobierno vasco, tras la decisión de dar por zanjada la investigación a nivel interno y dejarla en manos de la Fiscalía, centra ahora sus esfuerzos en diseñar un nuevo modelo de oposición para el futuro. Su objetivo es «mejorar los futuros procesos selectivos» en cuanto a las garantías. Jon Darpón ha anunciado que prevé presentarlo en el Parlamento en noviembre, con el fin pactarla con los grupos políticos de la Cámara vasca, además de sindicatos y colegios profesionales. Además, Múgica se ha comprometido a una reorganización de la Dirección de Recursos Humanos de Osakidetza para «fortalecer y potenciar el área de selección y provisión de profesionales».

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