Osakidetza elaborará un mapa de 'puntos calientes' de Euskadi para reducir los suicidios

Murga, al empezar la presentación del plan antisuicidios. /Jesús Andrade
Murga, al empezar la presentación del plan antisuicidios. / Jesús Andrade

La estrategia diseñada por el Gobierno vasco contempla la retirada del arma a los cazadores y ertzainas que puedan sufrir enfermedad mental

Fermín Apezteguia
FERMÍN APEZTEGUIA

El Gobierno vasco se ha propuesto poner coto al suicidio. El Departamento de Salud se propone elaborar un mapa de 'puntos calientes', los lugares más habitualmente escogidos por los suicidas para quitarse la vida, con el fin de adoptar en ellos medidas que les impidan llevar a cabo sus intenciones. La iniciativa es una de las 57, divididas en nueve áreas, que contempla la Estrategia para la Prevención del Suicidio, que la consejera de Salud, Nekane Murga, ha presentado este lunes por la mañana en Vitoria, acompañada de especialistas de los servicios sanitarios, emergencias y asociaciones de familiares y víctimas. La idea es reducir en todo lo posible la trágica cifra de un fallecido cada dos días, unos 180 al año, que Euskadi registra por esta causa desde hace casi dos décadas.

El plan busca, según ha detallado la consejera, «dar un salto cualitativo» en la prevención del suicidio, «en una doble dirección: «derrumbando estigmas y tabúes; y cuidando» a los supervivientes, tanto a los que fracasan en su intento por quitarse la vida, como a los familiares que quedan rotos tras la muerte. Las 57 medidas contempladas en este proyecto se dividen en nueve líneas de trabajo, que aún están pendientes de desarrollar, pero Osakidetza, ha destacado Murga, no parte de cero. Tanto los servicios de Salud como otras instituciones oficiales, como la Ertzaintza, cuentan con protocolos de actuación, que han servido como base para el desarrollo de la estrategia.

Las dos formas más habituales de suicidio en Euskadi, en línea con lo que sucede en todos los países occidentales, son en primer lugar la precipitación y después el ahorcamiento. De ahí, la importancia de elaborar un mapa con las zonas de alto riesgo, lo que los especialistas llaman 'hotspots', donde puedan adoptarse soluciones tales como la colocación de barreras físicas que eviten muertes, en lugares 'calientes', como el paseo de La Galea en Getxo, la muralla de Hondarribia o las vías del tren que cruzan Vitoria.

No quieren morirse

Aunque, a simple vista, resulte paradójico que la misma sociedad que se plantea regular la eutanasia intente poner coto al suicidio, en realidad no lo es. Infinidad de estudios científicos revelan que hasta un 90% de las personas que se quitan la vida o deciden acabar con ella padecen algún tipo de enfermedad mental, la mayor parte de ellas depresión, pero también psicosis o esquizofrenia. Este es un dato que los especialistas consideran muy relevante. Porque significa que la mayoría de los suicidas no quiere morirse, sino que en un momento de enajenación mental solo ven la muerte como la única salida a los problemas que les asfixian. Una actuación oportuna en el momento adecuado les lleva a cambiar de opinión.

El mapa de los suicidios es una de las acciones contempladas en el apartado que la estrategia denomina 'Obstrucción del acceso a medios letales', donde figuran otras como el refuerzo del control sobre los medios que pueden ser potencialmente letales. Esto significa, según han detallado los psiquiatras José Antonio de la Rica, responsable sociosanitario de Euskadi y Andrea Gabilondo, miembro del equipo coordinador, que se evaluará la posibilidad de retirar el arma reglamentaria, en principio de manera temporal, tanto a los ertzainas susceptibles de sufrir una patología mental, como a los cazadores.

La estrategia contempla medidas de todo tipo, que van desde la celebración de campañas de concienciación social en medios de comunicación y redes sociales, a otras más específicas, dirigidas a escolares y personas mayores, que están consideradas como dos de los grupos más vulnerables ante el suicidio. Ciberacoso y acoso escolar figuran entre las principales causas de muerte voluntaria de los niños y adolescentes, mientras que la depresión, sobre todo, la soledad no buscada, conduce a los ancianos al mismo lugar.

Radiografía del suicidio en Euskadi

180
suicidios de media se registran cada año en Euskadi, uno cada dos días. La cifra permanece estable desde 2000, hecho que contrasta con la reducción a menos de un tercio de los accidentes de tráfico. Ni la crisis ni los desahucios los aumentaron.
Teléfonos de ayuda.
Con el fin de no liar a los ciudadanos con más números de teléfono, el Gobierno vasco no dispondrá de una línea específica para la prevención del suicidio. Toda persona que necesite ayuda o asesoría puede llamar al 112 o al servicio de Consejo Sanitario Osarean, 900 20 30 50.
90
de las personas que se quitan la vida sufre alguna enfermedad mental grave. El plan vasco prevé poner en marcha un servicio psicológico de respuesta rápida para la atención de supervivientes al suicidio, tanto pacientes como allegados.
Un proyecto común.
La estrategia vasca contra el suicidio ha unido y coordinado a profesionales de la psiquiatría y psicología, agrupaciones profesionales y de familiares con los departamentos de Salud, Seguridad, Educación y Empleo del Gobierno vasco, diputaciones, ayuntamientos y UPV/EHU
Pacientes identificados con un código de riesgo

La estrategia contra el suicidio contempla la creación en Osakidetza de un Código de Riesgo Suicida (CRS) integrado a la historia clínica electrónica, que permita al personal sanitario reconocer a una persona con potencialidad para quitarse la vida. Esta medida, aún en desarrollo, es una de las más delicadas del plan, dadas sus connotaciones de tipo ético. Osakidetza trabaja para que la identificación sirva para evitar una muerte no deseada y que, al mismo tiempo, no contribuya a estigmatizar aún más a los pacientes, como ocurrió en otro tiempo con los puntos rojos que identificaban a los primeros afectados con VIH/sida. Esto es justo lo que se trata de evitar. El plan vasco cuenta con el apoyo de las asociaciones de víctimas.