«Necesitamos a los 10.000 inmigrantes que cada año llegan a Euskadi a vivir con nosotros»

La consejera afirma que las instituciones «han tenido que ir adaptándose a las distintas realidades» de la inmigración./Blanca Castillo
La consejera afirma que las instituciones «han tenido que ir adaptándose a las distintas realidades» de la inmigración. / Blanca Castillo

Los estallidos racistas que se suceden en Europa «ni se dan ni se van a dar» en el País Vasco, asegura

Luis López
LUIS LÓPEZVitoria

Suele decirse que hay dos tipos de países: los que son racistas, y los que aún no han tenido la oportunidad de demostrar que lo son. Es una reflexión algo deprimente cuya autenticidad se pone ahora a prueba en la vieja Europa. Y en Euskadi. Porque las migraciones desde África ganan en intensidad y este verano ha aumentado de manera notable el flujo de personas que cruzan el Mediterráneo. Una situación que ha impactado de lleno en el País Vasco, por donde han pasado a estas alturas casi 3.500 migrantes, la mayoría de ellos en ruta hacia Francia, Bélgica o Alemania. La consejera Beatriz Artolazabal (Vitoria, 1970) defiende la gestión de las administraciones en la acogida a estas personas de paso. Y recuerda, además, que quienes se quedan aquí y pasan de ser migrantes a inmigrantes, son necesarios para evitar el declive demográfico de una comunidad cada vez más envejecida.

– ¿Tiene Euskadi un problema con los migrantes?

– No es un problema, pero sí una situación especial. Las personas migrantes han venido a Euskadi desde hace mucho, y lo que ocurre ahora es que hay una llegada más importante en un breve periodo de tiempo. Hay que tener en cuenta que estamos en un eje estratégico dentro del Estado español por donde estas personas transitan hacia sus destinos finales.

– La ciudad vasca a la que más migrantes llegan, con mucha diferencia, es Bilbao, y el alcalde se pregunta por qué. ¿Se lo pregunta usted también?

– Cuando estas personas llegan a las costas andaluzas les atiende la Cruz Roja, y les pregunta dónde tienen una red, gente que les puede dar apoyo... Eligen ir a Bilbao. Y si tienen esa red de apoyo, quizás es porque en nuestro país hay unos servicios sociales que les garantizan ciertos derechos.

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– Entre las tres capitales e Irún, los centros de acogida vascos ofrecen 213 plazas. ¿Son suficientes?

– En principio, sí. Pero estamos ante una realidad muy cambiante, y hay que ir adecuando los recursos.

– De ahí el centro de media estancia que planean para Bizkaia...

– La semana que viene se darán los detalles, ubicación, etcétera. Hemos detectado que hay personas para las que no son suficientes los tres o cinco días de los centros actuales. Son embarazadas, mujeres con hijos, enfermos... En el nuevo centro podrán pasar 15 ó 20 días.

– La afluencia de migrantes empezó a finales de junio, y ya han pasado los momentos de más movimiento. ¿No llega un poco tarde este nuevo recurso?

– Hemos tenido que ir adaptándonos a las distintas realidades, y ahora se ha decidido poner en marcha este recurso intermedio. Además, septiembre va a seguir siendo un mes duro, y las llegadas de migrantes van a continuar en las costas andaluzas hasta mediados de octubre.

– Varios colectivos vecinales han acogido durante semanas, y siguen haciéndolo, a cientos de migrantes que ya habían agotado su tiempo en los centros oficiales. ¿No deberían ponerse coloradas las instituciones? ¿No deberían haber dado ellas solución a este problema?

– Nosotros, junto con las ONG que trabajamos en las mesas de coordinación, diseñamos un modelo de actuación en base a lo que en cada momento se necesita, y hemos ido adecuando los recursos a esas necesidades. No voy a cuestionar el trabajo que, con la mejor voluntad, hacen las asociaciones vecinales, pero hay que ver a qué personas están atendiendo, qué necesidades tienen...

Las frases

Migrantes en tránsito
«Si quieren venir, quizás es porque en nuestro país se les garantizan ciertos derechos»
Refugiados
«En Euskadi tenemos 500 plazas por las que han pasado 1.500 personas desde 2015»
Informar bien
«Debemos evitar crear alarmas que nos lleven a situaciones que no seamos capaces de controlar»
Renta de Garantía de Ingresos
«Vincular la RGI con el fraude y la inmigración no sólo me parece falso, también es cruel»

– ¿Cree que están entorpeciendo el tránsito de los migrantes hacia Europa, como insinúan algunos dirigentes políticos?

– Hmm... Creo que quien mejor puede asesorarnos, a quien tenemos que escuchar para dar respuestas adecuadas, es a las ONG que llevan mucho tiempo trabajando en este ámbito (Cruz Roja, CEAR, Cáritas). No sé si las asociaciones vecinales están interfiriendo el tránsito, pero sí sé que deberíamos coordinarnos.

– Ellos dicen que no les escuchan. ¿Tienen alguna comunicación?

– Hemos hablado con las plataformas guipuzcoanas, y hablaremos con las vizcaínas también.

– De los 3.500 migrantes que desde finales de junio han pasado por Euskadi, ¿cuántos se quedan?

– No hay datos oficiales, pero las estimaciones de Cruz Roja apuntan hacia el 5%. Unas 180 personas. Y eso no es ningún problema para Euskadi. Es más, como Gobierno vasco queremos trasladar que el fenómeno de la inmigración aquí no es un problema, sino una oportunidad para seguir creciendo como país pese al déficit demográfico que tenemos. Eso sí, si las personas se integran de forma adecuada. Para hacerlo posible tenemos ya el quinto Plan de Diversidad e Inmigración.

Cuidado de mayores

– Hay parte de la sociedad vasca que teme a los inmigrantes.

– Somos una sociedad multicultural con un desafío demográfico importante, y por eso necesitamos a los 10.000 inmigrantes que cada año llegan a Euskadi para vivir entre nosotros. La mayoría lo hacen por los aeropuertos y vienen de Sudamérica. Tienen una labor fundamental, por ejemplo, en el cuidado de nuestros mayores.

– Entonces, ¿no somos racistas?

– Yo creo que la sociedad vasca es solidaria y no es racista. Pero tenemos que informar de manera adecuada y no crear alarmas que nos lleven a situaciones que no seamos capaces de controlar. Me preocupan mucho, por ejemplo, las afirmaciones irresponsables por parte de algunos líderes políticos europeos.

– ¿Pueden llegar hasta aquí brotes violentos como los que están sufriendo países del norte y el centro de Europa?

– No, en Euskadi esa situación ni se da, ni se va a dar. Tenemos que trabajar todos para ser una sociedad de acogida y solidaria. Además, hay que tener claro que la solución real tiene que venir de la UE, de los Estados, y debe pasar por eliminar las desigualdades que hay entre los países más avanzados y los subdesarrollados. Hay que trabajar en los países de origen. No es fácil, pero si no se hace, el problema va a seguir existiendo. Y aún es más grave porque esos países se están descapitalizando: sus personas jóvenes se están marchando, lo que va a limitar sus posibilidades de mejora en el futuro.

– Los Estados deberían implicarse, pero a veces parece que hacen todo lo contrario. ¿Cómo nos está afectando la política fronteriza de Francia, que promueve la devolución de migrantes a Euskadi?

– Esa es una cuestión que corresponde a los Estados, nosotros no tenemos competencias. Lo que estamos haciendo es atender a las personas que se quedan en la frontera o tardan un poco más en pasar. Hay que tener en cuenta también que como el número de personas que trata de pasar es mayor, los que se devuelven también son más.

– ¿Se han radicalizado los mensajes políticos aquí?

– Todos los políticos debemos ser muy cautelosos a la hora de trasladar a la opinión pública mensajes que pueden llegar a provocar situaciones no deseadas. Yo no comparto algunos discursos sobre el endurecimiento de requisitos para acceder a territorio europeo. La solución, repito, pasa por actuar en los países de origen, y eso les corresponde a los Estados.

– Cuestión aparte son los refugiados. Para este otoño se abrirá un centro en Euskadi de casi cien plazas donde darles acogida. ¿Cuántos hay ahora en la comunidad autónoma?

– Aquí tenemos 500 plazas (en pisos) y desde 2015 han pasado por ellas unas 1.500 personas. Pero en los últimos años se ha producido un aumento de solicitudes de protección internacional, por lo que hay que reforzar la asistencia. De ello se está ocupando el secretario de Paz y Convivencia del Gobierno vasco.

– Una de las principales asignaturas pendientes de su departamento en la reforma de la RGI.

– En junio atendimos la propuesta de la oposición y aplazamos el debate de la proposición de ley para darnos unos meses y alcanzar un acuerdo. Es necesario para consolidar el modelo social que hemos creado en Euskadi. Los principales puntos de fricción, en lo que debemos acercar posturas, es en lo relativo a los años de empadronamiento, la vinculación de la RGI con el salario mínimo, y la edad del beneficiario.

– ¿Hay alguna manera de corregir a esa parte de la sociedad que aún piensa que los inmigrantes reciben ayudas nada más llegar?

– Vincular la RGI con el fraude y la inmigración no sólo es falso, sino que también es cruel. El fraude es muy bajo, y los extranjeros sólo son entre el 25 y el 30% de los perceptores. Además, es una prestación vinculada al compromiso del beneficiario de hacer lo posible por obtener un puesto de trabajo. La RGI es algo en lo que somos pioneros y hemos conseguido con mucho esfuerzo para ayudar a las personas que lo necesitan.