La mujer topa con la Iglesia

Lucetta Scaraffia, fundadora de la revista mensual 'Donne Chiesa Mondo'. ::/Jeromé Fouquet
Lucetta Scaraffia, fundadora de la revista mensual 'Donne Chiesa Mondo'. :: / Jeromé Fouquet

Dimiten en bloque la fundadora y todo el equipo de 'Donne Chiesa Mondo', el suplemento femenino del diario oficial de la Santa Sede

DARÍO MENOR

El Vaticano se queda sin una de las voces femeninas más libres y lúcidas con las que contaba. La pérdida no es baladí dada la alarmante ausencia de mujeres en puestos de responsabilidad y de exposición mediática en la Santa Sede. La periodista y escritora italiana Lucetta Scaraffia anunció ayer que «tira la toalla» y abandona, junto a sus 10 compañeras de redacción, 'Donne Chiesa Mondo' (Mujer, Iglesia, Mundo), el suplemento mensual femenino de 'L'Osservatore Romano', el diario oficial de la Santa Sede. Se marchan hastiadas por el «clima de desconfianza» y de «progresiva deslegitimación» que llevan sufriendo en los últimos meses, en los que se ha vivido una lucha por el poder en el 'ministerio' vaticano encargado de la comunicación, que ha provocado ya unas cuantas víctimas. La renuncia de Scaraffia se une al cese el pasado diciembre como director de 'L'Osservatore Romano', de Giovanni Maria Vian, y a la dimisión el último día del año del portavoz vaticano, Greg Burke, y de la viceportavoz, la española Paloma García Ovejero.

En una carta enviada al Papa Francisco, Scaraffia explicó que se iba siete años después de fundar la revista porque no estaba dispuesta a plegarse a la «antigua y árida costumbre de la elección desde arriba, bajo el directo control masculino, de mujeres consideradas dignas de confianza». La periodista, profesora de Historia Contemporánea en la Universidad La Sapienza de Roma, era consciente de que estaba en la cuerda floja tras la marcha de Vian, su gran valedor, y la enorme repercusión mediática que logró un artículo suyo en 'Donne Chiesa Mondo' en el que se preguntaba: «¿Por qué no se habla de los obispos que violan monjas?». Denunció que muchas religiosas se ven obligadas a abortar o a abandonar la vida consagrada después de sufrir abusos sexuales por parte de sacerdotes y prelados, e incluso se atrevió a pedir a la Santa Sede la puesta en marcha de una comisión para investigar estos atropellos. Su artículo levantó ampollas entre algunos eclesiásticos de Roma, donde no tardaron en circular rumores y artículos ofensivos hacia ella.

«Ha comenzado la campaña de difamación», comentaba resignada estas últimas semanas. Los ataques también los sufrieron algunas de sus colaboradoras, que en sus lugares de trabajo y realidades eclesiales se encontraron con críticas y malas caras por haberse atrevido a hablar en público de los abusos sexuales a las monjas. No fue el único jardín en el que se metió 'Donne Chiesa Mondo', pues unos meses antes había denunciado el trabajo en régimen de semiesclavitud en que se hallan algunas religiosas al servicio de sacerdotes, obispos y cardenales.

«Un cuerpo extraño»

Pese a las críticas en voz baja, buena parte de los lectores estaban encantados con esta línea editorial. Los artículos en que se hablaba de abusos propiciaron la llegada de un gran número de cartas de agradecimiento a la redacción, explicó Scaraffia el pasado febrero en un encuentro con periodistas extranjeros, en el que consideró que la revista que dirigía era un «cuerpo extraño» dentro de la Santa Sede. «No saben qué hacer con nosotras porque en el Vaticano todo parte desde arriba y nunca se hace nada desde abajo, como nuestra revista». En aquella ocasión consideró que para muchos altos prelados las mujeres «ni existen» pues sólo tienen la imagen femenina de su madre y de las monjas que se encargan del servicio. «El Papa ha entendido que no se puede seguir así, pero resulta muy difícil cambiar una mentalidad tan radicada».

El portazo de Scaraffia quedó plasmado en un editorial del próximo número de 'Donne Chiesa Mondo', enviado a la imprenta la semana pasada pero que no verá la luz hasta el 1 de abril. Andrea Monda, director de 'L'Osservatore Romano' desde finales del pasado diciembre, le respondió con una carta distribuida por la Santa Sede en la que garantiza que el suplemento femenino seguirá publicándose. Lo hará además «sin clericalismos», escribió Monda, respondiendo así a la acusación de Scaraffia de que pretendía poner a la revista «bajo el directo control masculino». Aseguró además que en los pocos meses en que ambos han coincidido ha garantizado a la fundadora de 'Donne Chiesa Mondo' y a su equipo «total autonomía» y la «misma libertad» que la revista tuvo desde su nacimiento. «Me abstuve de interferir de cualquier manera en la elaboración del suplemento y me limité a ofrecer mi debida contribución, sugiriendo temas y personas que podían eventualmente implicarse».

«Tabla rasa con todo»

Una de las periodistas de la publicación femenina comentó, en cambio, que con la marcha de todo el equipo sólo han «adelantado» un próximo cese, pues «ya estaban preparando un nuevo proyecto con otra gente». Otra de las colaboradoras denunció que la forma de actuar en este caso ha sido «típica» del Vaticano. «Por desgracia se trabaja así. Cuando alguien llega, pone a su gente y si te quedas, te toca tragar con todo. Es como en política. Se hace tabla rasa con la labor desarrollada hasta el momento».

Scaraffia, que ayer reconocía sentirse «muy dolida», ya confesó que se olía un final así. El mes pasado lamentó el silencio en el que trabaja una de las mejores caras de la Iglesia. «Las monjas más creativas suelen estar en los márgenes y tienen la mínima relación con la jerarquía. No se sabe casi ni que están. Estas religiosas hacen cosas espléndidas en la Iglesia, como por ejemplo la red internacional contra la trata de mujeres, son ellas las mejores expertas. Ofrecen un testimonio de que la Iglesia puede hacer algo grandísimo por la sociedad. Se juegan la vida sin que nadie lo sepa».