Un hijo adoptivo a sus padres ancianos: «Como llaméis a la Policía, os acuchillo aquí mismo»

Un hijo adoptivo a sus padres ancianos: «Como llaméis a la Policía, os acuchillo aquí mismo»

El Fiscal solicita 25 años de prisión para un hombre acusado de amenazar de muerte, agredir y detener ilegalmente a sus padres adoptivos, de 84 y 87 años, en La Rioja

LUIS J. RUIZ

En noviembre de 1976, apenas unas horas después de nacer, Alfonso y Carmen (nombres ficticios) adoptaron a R.M.S. Han pasado casi 43 años desde aquel momento en el que la pareja riojana vio cómo se hacía realidad su ilusión. Casi medio siglo durante el que los sinsabores vencen, con creces, a las alegrías y durante el que todos los sueños se han convertido en la peor de las pesadillas. No ha faltado de nada: amenazas de muerte, agresiones físicas, hostigamiento moral, detenciones ilegales… Tanto que la Audiencia Provincial de Logroño será la que decida qué hace con R.M.S., para quien el Ministerio Fiscal solicita una pena global de 25 años de prisión.

Esa situación de amenazas y agresiones constantes se prolongó durante demasiado tiempo, se intensificó en los primeros meses del año pasado y explotó definitivamente el 14 de abril del 2018: los dos ancianos (él tiene 84 años; ella, 87) estuvieron retenidos en su propia vivienda por su hijo hasta que la madre aprovechó un despiste de este para salir a la calle y alertar a la Policía. Los agentes les liberaron y el juez envió a prisión a R.M.S. finiquitando así una pesadilla que, sostiene el Ministerio Fiscal, tiene su origen en el prolongado y abusivo consumo de estupefacientes junto a su incapacidad para respetar cualquier tipo de autoridad.

El historial de R.M.S., tanto el penal como el de su relación con las drogas, es antiguo. El segundo comenzó a los 13 años de edad, cuando empezó a inhalar heroína; a los 20 pasó a consumirla en vena y tras tres años de abstinencia, recayó de nuevo en el caballo, sustancia que desde el 2004 fumaba a diario en combinación con MDMA, LSD, THC, cannabis y alcohol. El historial penal acumula cuatro condenas: dos por atentado a la autoridad, uno por resistencia y otro más por un delito de daños. Y es que, como explica el fiscal, «el acusado se jacta de poseer una ideología de extrema izquierda o antisistema, lo que ha propiciado constantes enfrentamientos con la Policía, se ha enfrentado constantemente ante quienes considera ostentan el título del orden y de la autoridad», incluidos sus padres, a quienes llegaba a reprochar que le adoptaron para «hacer una obra de caridad cuando en realidad eran unas personas falsas o mentirosas».

En ese contexto, y con unos padres entregados a su hijo, explica el fiscal que «desde hace años» R.M.S. les «ha insultado, amedrentado y golpeado. En todo momento y por los más fútiles motivos». Así, a Alfonso «le ha dirigido constantes improperios como 'hijo de puta; tu padre, también hijo de puta; tu padre, carlista'; 'fascista'; y le ha reprochado constantemente que vaya a misa con su mujer». Carmen no se libraba tampoco, siempre según la versión del Ministerio Fiscal, de esa realidad y a ambos les ha amenazado reiteradamente de muerte («os voy a degollar», apunta el fiscal que les decía), lo que llevó a los ancianos a esconder en su domicilio todo tipo de objetos cortantes y punzantes.

Pero la ya de por sí agónica situación se agravó aún más desde principios del mes de abril del año pasado y hasta su detención. Explica el Fiscal que el 7 de abril del 2018, Alfonso se disponía a salir de casa pero que el acusado no se lo permitió y comenzó a forcejear con él. Como consecuencia de esa discusión, ambos cayeron al suelo y el padre se golpeó la cabeza con el rodapié, abriéndose una brecha de la que sangró con profusión. La madre, hastiada ya de la situación, le dijo a su hijo que iba a llamar a la Policía. «El acusado se dirigió a la cocina, cogió un cuchillo, lo esgrimió y les dijo 'como llaméis a la Policía, os acuchillo aquí mismo». Finalmente, un equipo de emergencias acudió al domicilio familiar, el hijo les explicó que había sido una caída accidental y le cerraron la herida con ocho puntos de sutura.

Todo explotó una semana después, el 13 de abril. Las discusiones comenzaron con la presunta pérdida de un paquete de tabaco de la que R.M.S. acusó a su madre. «Desde la tarde y hasta la noche, comenzó a gritar a sus padres, a insultarlos, a romper cosas, a empujarlos y a pedirles dinero hasta que salió de casa», relata el escrito de acusación del fiscal. Ante el estado en que se encontraba el hijo, los padres bajaron a buscarlo a la calle y le pidieron «hablar para tratar de poner fin a una situación insostenible», algo que alteró aún más a R.M.S que «retomó la furia contra ellos y les recriminó que hablasen delante de otras personas de lo que sucedía en casa».

El ahora procesado regresó a su domicilio a las 23 horas del día 13 de abril. Lejos de haberse calmado, «continuó amedrentando a sus padres durante toda la noche: 'Sois unos cabrones, hijos de puta', 'os voy a matar; voy a quemar la casa con vosotros dentro; os voy a cortar el cuello'» Especialmente atacó a su padre («Te tenía que haber matado y colgado en la plaza del pueblo»; «Te voy a poner los genitales en la boca», recoge la Fiscalía) hasta el punto de que «cogió dos cuchillos y se los colocó en el cuello a su padre y a su madre, al tiempo que les dijo: 'Os voy a degollar'».

Mientras les gritaba, rompía diferentes enseres y, en un momento dado, cogió el cuadro con la fotografía de la boda de sus padres y «golpeó con él en la cabeza a su padre» rompiendo el cristal del cuadro. Así comenzó una paliza en la que el acusado «dio multitud de golpes a sus padres, con la mano abierta o con el puño cerrado, patadas y azotes con el cinturón obligándoles a permanecer sentados en el sofá mientras recibían sus acometidas». Solo detenía el ataque para «asomarse a la ventana que daba a la calle y gritar 'Gora ETA; fuera España; fascistas'», completa la acusación pública.

En un descuido

No tenían escapatoria. R.M.S. había cerrado la puerta y les había quitado los teléfonos móviles. Carmen lo intentó en una ocasión, pero su hijo le sorprendió y tras forcejear con él, cayó al suelo golpeándose en el costado izquierdo. El matrimonio desistió en ese momento de intentar abandonar el domicilio.

Aquella noche no durmieron. Fueron nueve horas de pesadilla hasta que, a las 8.00 horas, su hijo se quedó dormido y ellos aprovecharon para descansar. Temían intentar escapar. Temían que si les sorprendía en plena fuga «cumpliera su anuncio de matarlos». Pero el sueño no calmó al acusado. Se despertó hacia el mediodía y «continuó con los reproches hacia sus padres». Su madre, finalmente, «aprovechó un descuido de su hijo, logró salir a la calle y avisó a la Policía». Poco después regresaba a la vivienda y los agentes detenían al acusado. El juez le envió a prisión.

Cuando los padres, que renuncian a cualquier resarcimiento, fueron revisados medicamente, presentaban diferentes contusiones, arañazos, hematomas y escoriaciones en diferentes partes del cuerpo.

Para el fiscal, R.M.S. debe ser condenado a un total de 25 años de prisión como responsable de un delito menos grave de maltrato familiar habitual, de un delito menos grave de lesiones causadas sobre persona especialmente vulnerable (el ataque al padre del 7 de abril) y de otros dos delitos graves de detención ilegal en concurso real con dos delitos menos graves de amenazas y otros dos menos graves de lesiones leves a los que aplica las agravantes de parentesco y abuso de superioridad «por la edad provecta de las víctimas».

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