Teo, un año y 200 kilos menos después

Arriba, Teo a la puerta de su casa de Turís. A la derecha, en 2018 cuando no se podía mover. /Juanjo Monzó
Arriba, Teo a la puerta de su casa de Turís. A la derecha, en 2018 cuando no se podía mover. / Juanjo Monzó

El joven valenciano que el verano pasado fue llevado al hospital en un camión de mudanzas estrena vida tras una década sin salir de casa

IVÁN GÓMEZ

Teófilo Rodríguez acaba de pasar una revisión en el hospital. Le han detectado sarcoidosis pulmonar, una enfermedad caracterizada por la acumulación de células inflamatorias que no tiene cura, pero no es mortal. «Después de lo que he vivido, puedo con esto y más», cuenta el joven valenciano, que el año pasado, cuando pesaba casi 400 kilos, se convirtió en noticia al ser llevado a un hospital en un camión de mudanzas.

Su rutina ha sufrido una metamorfosis total desde el 13 de agosto de 2018: de verse muerto a volver a disfrutar de las verbenas de su pueblo, Turís. «La semana pasada estuve en la discomóvil de las fiestas hasta las cinco de la madrugada, eso para mí era impensable en los últimos diez años», explica. Ahora es un hombre feliz. Valora poder volver a hacer cosas cotidianas como montar en coche, pasear e ir a la piscina. Y ya ve el final de su odisea particular. «Lo más duro fue la soledad del hospital. Fueron cuatro meses horrorosos», afirma Teo, que llegó a pesar 396 kilos.

«Mi caso es un auténtico milagro. Esto no se ha visto jamás. De octubre a diciembre perdí 100 kilos», cuenta. Los primeros meses en el hospital la báscula eran una montaña rusa, perdía 7 kilos y a la semana siguiente engordaba 10 a causa de las retenciones de líquidos. Gracias a un diurético comenzó a perder peso y llegó a bajar de los 200.

Desde el alta, su vida «ha sido un reto», asegura. A principios de diciembre y ayudado por un andador, dejó el hospital y para la cena de Nochebuena ya caminaba sin ayuda. «Después de estar postrado en una cama durante ocho meses, verme caminando fue increíble». Teo compró una pequeña piscina para refrescarse y hacer ejercicio en su terraza. «Gracias a estas cosas ahora soy medio independiente», dice. En la piscina, hace ejercicios de piernas y brazos, utiliza pesas y se refresca en estos meses de verano.

De enero a mayo perdió 35 kilos a base de ejercicio y dieta. Desde mayo, tras ser sometido a una operación en Granada en la que le hicieron un 'bypass' gástrico y le extirparon la vesícula biliar, ha perdido otros 70. Actualmente pesa 190 kilos y su objetivo es llegar a los 100 en mayo del año que viene. Una vez alcanzada esa meta, su propósito es volver al mundo laboral. «Prefiero ganarme el sueldo con un trabajo a que me den una pensión mensual», afirma Teo, que recuerda con tristeza y rencor lo sufrido hace ahora justo un año. «No sé cómo no morí ese día. Me metieron en un camión de mudanzas siete horas sin ningún tipo de ventilación, tiraron a mi familia del hospital y se negaron a darme la asistencia que necesitaba», rememora.