La inmunoterapia comienza a ser ya el primer tratamiento contra el cáncer

Un especialista prepara un tratamiento inmunoterápico./e.c.
Un especialista prepara un tratamiento inmunoterápico. / e.c.

Los especialistas defienden la «necesidad de hallar fórmulas» que cubran los 100.000 euros por paciente al año que cuestan las terapias

Fermín Apezteguia
FERMÍN APEZTEGUIA

Los medicamentos llamados a revolucionar la terapia contra el cáncer han llegado en el peor momento para las economías del mundo occidental. La inmunoterapia, como se conoce a la nueva familia de fármacos capaz de activar el sistema de defensas contra el tumor, se ha desarrollado tanto en los últimos cinco años que en cáncer de pulmón y algunos tipos de melanoma (piel) se utiliza ya como primera opción terapéutica, frente a las convencionales cirugía, quimioterapia o radioterapia; incluso los llamados fármacos contra dianas, que actúan sobre moléculas y procesos concretos de la vida de las células tumorales. El problema que tiene esta estrategia terapéutica es que resulta demasiado cara: más de 100.000 euros por paciente al año, según explicó ayer el jefe de Oncología Médica de Quirónsalud Bizkaia, Guillermo López Vivanco, en el foro Encuentros con la Salud de EL CORREO.

«Los estadounidenses hablan de toxicidad financiera cuando se refieren al elevado coste de la financiación de estos medicamentos», explicó el especialista. «Es un juego de palabras. En medicina se habla de toxicidad para referirnos a la capacidad de los medicamentos de causar daños en el organismo, la misma que según se dice en EE UU provoca el coste de estos fármacos a las compañías aseguradoras. Nosotros -concluyó- hablamos de sostenibilidad del sistema». López Vivanco defendió en este sentido la necesidad de buscar fórmulas imaginativas, que permitan rebajar los precios. «Estoy seguro de que pueden bajarse», sentenció.

Frenos naturales

Los tumores se desarrollan porque escapan al control del sistema de defensas humano, frenado ante la acción de las células patógenas. Los inmunoterápicos son unos medicamentos biológicos, resultado de una tecnología muy compleja, que tienen la capacidad de anular los frenos del sistema inmunitario. El desafío resulta mucho más grande de lo que a simple vista puede parecer, porque una acción exagerada de las defensas podría favorecer la aparición de enfermedades autoinmunes.

Los inmunoterápicos no sirven para todo tipo de cánceres, pero sí han llegado a dar esperanza de vida por encima de los 30 meses a pacientes que, de otro modo, no iban a aguantar más de tres. «Ignoramos hasta dónde llegarán, pero ese es el tiempo que, de momento, llevan vivos. No hemos alcanzado aún la cima».

En combinación con otras terapias, este tipo de medicamentos se usa también para atajar el avance de tumores de riñón, cabeza y cuello, así como linfomas de Hodgkin y No Hodgkin. Pero la lista se ampliará en los próximos años, según explicó el especialista de Quirónsalud Bizkaia, que patrocinó el acto. El programa cuenta también con la asesoría científica de la Academia de Ciencias Médicas de Bilbao y la facultad de Medicina y Enfermería de la UPV/EHU.