La imagen de una policía argentina amamantando a un bebé hospitalizado emociona en la red

Celeste Ayala no dudó «ni un segundo» en alimentar al bebe. /
Celeste Ayala no dudó «ni un segundo» en alimentar al bebe.

«Estaban en un estado deplorable. Los padres los tenían abandonados», contó la mujer

MARCELA VALENTE

«El bebé lloraba desconsoladamente. Fui mamá hace poco y me di cuenta de que tenía hambre, se llevaba la manita a la boca. Así que pedí permiso para abrazarlo y amamantarlo», contó la oficial Celeste Ayala, una agente de Policía que estaba cumpliendo con el servicio de seguridad en el Hospital de Niños Sor Ludovica de La Plata, capital de la provincia de Buenos Aires. Su imagen alimentando al niño con el uniforme se hizo viral el jueves y la joven saltó a la fama.

Pero según contó Ayala la tierna escena tiene un trasfondo dramático. Más temprano habían llegado al sanatorio seis hermanitos. El mayor tiene nueve años. El niño al que ella alimentó era el más pequeño. La Justicia había decidido separarlos de la madre que estaba en una situación de «vulnerabilidad extrema» e ingresarlos en un hogar, según explicaron en el juzgado sin dar más detalles. Previo al traslado, los médicos debían revisarlos y confeccionar un certificado.

«Estaban en un estado deplorable. Los padres los tenían abandonados», contó la mujer. «Con mis compañeros no podíamos parar de llorar de ver cómo estaban», reveló la agente.

La muchacha decidió entonces acercarse a verlos y notó que el más chiquito «lloraba demasiado». «Creo que fue el instinto de madre porque pensé que debería tener siete meses y seguro la mamá le daba la teta. Le dije a la cuidadora: 'Me parece que tiene hambre'. Y le expliqué que yo tenía un hijo de un año y cuatro meses al que estaba amamantando», relató.

«No lo dudé ni un segundo. Le dije: 'Si querés yo puedo darle la teta'. Y la cuidadora me dijo que sí. Fue un momento muy triste. Me partió el alma verlo así», expresó aludiendo a la pena, la falta de higiene y el hambre del pequeño. «La sociedad tiene que sensibilizarse al máximo ante estas cosas que afectan a los niños, no puede seguir pasando», se lamentó.

Además de policía, Ayala está haciendo un curso para ser bombera voluntaria. Tiene 27 años, una hija de siete y uno de un año en quien seguramente habrá pensado cuando escuchó llorar al pequeño desconocido. «Estaba en muy malas condiciones, con enfermedades en la piel, y ellos (por el personal del hospital) parecían desorientados». Una vez alimentado, el niño no quería volver con la cuidadora. «Quería quedarse. Lo sentí como mío», expresó.

Su jefe, el comisario José Luis Coria, titular del Comando de Berisso al que pertenece la muchacha, manifestó su orgullo con el gesto de la oficial. En pocas horas la foto circulaba por las redes sociales y había llegado a medios gráficos y audiovisuales.

«Estamos orgullosos porque estuvo muy a la altura de la situación. Fue una actitud que confirma su vocación de servicio, que es la esencia de la fuerza y que también ella demuestra asistiendo al curso para convertirse en bombera voluntaria», subrayó el oficial.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos