«El hiyab tiene una raíz machista, es un símbolo que culpabiliza a la mujer»

Násara Iahdih Said./
Násara Iahdih Said.

«Muchas mujeres musulmanas no pueden elegir su vestimenta, publicar fotos o salir con quien quieran por miedo a las represalias», denuncia

OLATZ HERNÁNDEZ

No supo lo que era el feminismo hasta el 2015, pero lo ha practicado desde pequeña. «Siempre he cuestionado el rol subordinado de la mujer en la sociedad», apunta Násara Iahdih. Esta joven de 26 años, musulmana y de origen saharaui, vive en España desde hace años y ha creado la plataforma 'Amnat Thawra' (Hijas de la Revolución) para defender los derechos de las mujeres árabes, sea cual sea su religión. «Estoy en tierra de nadie porque digo verdades que a nadie le gusta escuchar», reconoce.

¿Cómo nació la idea de crear la plataforma 'Amnat Thawra'?

Lo primero que tuve que hacer fue concienciar a mi familia, hacerles entender que tengo los mismos derechos que mi primo, por ejemplo. Después surgió la idea de crear una plataforma formada por chicas de toda clase: musulmanas, islámicas, laicas… Queremos acercarnos a otras realidades y unir fuerzas para concienciar a la sociedad.

¿Qué situación viven las mujeres musulmanas en Occidente?

Muchas de nuestras libertades están coartadas. Nuestra vestimenta depende mucho de a quién tenemos al lado. Muchas llevan el hiyab y solo se lo quitan cuando se alejan de su comunidad. Tampoco pueden publicar fotos en sus redes sociales y las que tienen pareja llevan la relación a escondidas. En definitiva, viven en constante tensión a que alguien se chive y luego tengan represalias de su familia.

¿Son muchas las que alzan la voz para denunciarlo?

Hay muchas a nuestro favor, pero nos lo transmiten desde la clandestinidad. No comparten nuestros contenidos públicamente por miedo, pero a solas nos dicen 'gracias por luchar por nosotras y darnos voz'. En España somos muy pocas las que se atreven.

El precio a pagar puede ser caro...

La mayoría de la gente nos ve como locas que quieren llamar la atención. En una sociedad donde está tan inculcado el machismo, los hombres nos ven como las del libertinaje. Los jóvenes tampoco nos aceptan porque ven peligrar sus creencias y tradiciones.

Una lucha con muchos frentes.

Estoy en tierra de nadie porque digo verdades que a nadie le gusta escuchar. Mi comunidad me llama mentirosa cuando critico el papel de la mujer en la sociedad islámica y luego, a solas, me dicen: 'traidora, ¿cómo te atreves a destapar esto?'. Están los que temen que se les estigmatice aún más y a los radicales que ven tambalear sus privilegios. Entre los occidentales también es complicado porque tenemos a los islamófobos sedientos para justificar su odio. A casi nadie le gusta nuestra lucha, pero tenemos que dar ese golpe sobre la mesa.

¿Qué reivindicarán el 8 de marzo?

Libre elección de vestimenta, no a los matrimonios forzosos, no a la mutilación genital y fundamentalmente libre elección y de comportamiento.

¿Los políticos hacen caso a sus demandas?

En España hay dos polos diferenciados. Está la extrema derecha que no quiere saber nada de nosotras y la izquierda, que hace una defensa superficial de las minorías oprimidas. No se dan cuenta que dentro de cada minoría hay otra, si cabe, aún más oprimida. Se sacan una foto con una mujer velada pero no ahondan en el problema. Además, a las que no llevamos hiyab nos tachan de estar impregnadas del colonialismo.

Una acusación ridícula...

Totalmente. El hiyab es un elemento cultural, pero tiene una raíz machista, de que las mujeres tienen que taparse el pelo para evitar la perversión del hombre. Es un símbolo que culpabiliza a la mujer. En el Corán en ningún momento se menciona el hiyab, es un concepto del que se han apropiado más tarde.

Usted nunca lo ha llevado.

No, pero porque por suerte he tenido una familia liberal y abierta de mente. No he sentido esa presión familiar que muchas chicas sí tienen.

Cada año hay polémicas en diferentes países acerca del uso del hiyab, del burka… ¿Qué opina de todo ello?

Debe haber una libertad de elección y de expresión. Prohibir el velo solo provoca una mayor radicalización de ciertos sectores que ven amenazadas sus creencias. Divide más que une.

«Es como si no existiéramos»

¿Dentro de su comunidad son escuchadas?

Las mujeres que no vamos veladas es como si no existiéramos. El otro día una mujer con hiyab hizo un vídeo defendiendo a las que no lo llevamos. Eso nos ha humanizado porque gracias a ella, el mensaje llega a la comunidad. Sin embargo, creemos que hay aspectos más importantes que la vestimenta.

¿Cuáles?

Queremos los mismos derechos sociales y jurídicos. En los países árabes si una mujer tiene hijos fuera del matrimonio sufre un acoso y un estigma social en todos los aspectos de su vida. Además su hijo no tendrá apellido y estará estigmatizado toda su vida.

¿Cómo se puede avanzar en ese sentido?

El feminismo está dirigido a una mujer de clase media-alta y se olvida de las pobres y las obreras, por eso hay que tratar de ser didáctico y hablar en un lenguaje que entienda todo el mundo. Nosotras hacemos talleres en los que abordamos el feminismo desde la perspectiva del islam. Elegimos aquellos aspectos del islam que no dejan en un lugar inferior a la mujer. Tratamos de igualarla con el hombre a través de la cultura. Es una forma de cambiar la mentalidad.