«¿Qué harías tú si un familiar cercano comete un delito?»

Sergio García
SERGIO GARCÍA

«¿Y si, al volver a casa solo, te encuentras en un bar con un ladrón armado con una navaja?». La entrevista personal es siempre un terreno pantanoso. La prueba, que sirve para determinar la capacidad conductual y las competencias, incluye preguntas aparentemente 'fáciles' -¿Por qué quieres ser ertzaina? ¿Qué aportarías a este trabajo? Tres defectos, tres virtudes...- con otras que encienden las alertas. «¿Qué harías si un familiar cometiera un delito o una infracción?». O ¿por qué te tienen que coger a ti y no a otro? O ¿cuándo fue la última vez que te has cabreado?

Semejante potro de tortura no es exclusivo de las pruebas para acceder a la Ertzaintza. Entre las cuestiones frecuentes que plantean la Policía Nacional o la Guardia Civil a sus aspirantes -a menudo intercambiables con otros cuerpos- está, por ejemplo, qué opinan de los antidisturbios, cómo encajan las críticas, qué piensan de las mujeres policía y de que les exijan menos nota en las pruebas físicas, cuándo le pusieron la última multa o qué manías tienen. También qué opinan del terrorismo y cómo acabarían con él. Todas con su pequeña/gran dosis de trampa. «Imagínese que hay una señora tirada en el suelo pidiendo ayuda, las emergencias atendiéndola y ella gritando que le han robado. Hay un negro en la misma acera y un gitano en la otra corriendo. ¿Qué haría?». Tic-tac, tic-tac.