El Open Arms rechaza la oferta de Sánchez para desembarcar en España

La ONG insiste en que la ley del mar le permite desembarcar en Italia a los 107 migrantes que lleva a bordo, mientras Salvini se jacta de su victoria

Ander Azpiroz
ANDER AZPIROZMadrid

El Gobierno español movió ficha 18 días después, pero, al menos de momento, su estrategia, o gesto humanitario según argumentó, no da resultado. El penúltimo obstáculo a la enésima crisis migratoria en el Mediterráneo se resume en que el Open Arms ha dicho que no, una negativa que se suma a una larga lista de desencuentros entre la UE, los socios comunitarios, las fuerzas políticas italianas y la organizaciones no gubernamentales.

Fue el mismo Pedro Sánchez el que este domingo ofreció el puerto de la ciudad gaditana de Algeciras para acoger a los 107 migrantes que aún permanecen a bordo del barco de bandera española. Fue, en realidad, algo más que una invitación amistosa. El Open Arms recibió un mensaje desde el Centro de Coordinación Marítimo, dependiente de Fomento, con el que se le ordenó dirigirse a Algeciras. Pero el barco de bandera española se negó. Poco después, el Gobierno emitió otro comunicado en el que ofrecía al barco acoger a sus náufragos en el puerto español más cercano.

El director de la ONG, Òscar Camps, descartó casi de inmediato navegar 1.780 kilómetros hasta Algeciras, lo que se traduce en unos cinco días de travesía que se añadirían a los 18 ya contabilizados para los rescatados. Según Camps, Algeciras es el puerto más lejano del Mediterráneo y la situación en el barco es «insostenible». Para el Open Arms tampoco valen los puertos españoles, más cercanos, como Palma de Mallorca o Mahón. «Navegar a España es inviable», se asegura.

La ONG española sigue empeñada en desembarcar en la isla italiana de Lampedusa, el puerto más cercano al rescate y donde, según dicta la ley internacional del mar, el lugar en el que se debe desembarcar a los náufragos recogidos en estas aguas del Mediterráneo central. La cuestión es que Matteo Salvini no está dispuesto a permitirlo. A día de hoy, el titular del Interior italiano, más que un ministro, se asemeja más bien 'il capo' del Gobierno de Roma, para impotencia del presidente de la República, Sergio Mattarella, o del primer ministro, Giuseppe Conte. Insiste la ONG española en que el paso dado por el Ejecutivo socialista llega cuando la situación es ya crítica. De hecho, sus responsables anunciaron el sábado que no podían asegurar la seguridad del centenar de migrantes a bordo, algunos de los cuales amenazan incluso con el suicidio.

Este domingo, la ONG española informó a través de un vídeo publicado en Twitter de que cuatro de los migrantes fueron rescatados tras lanzarse al mar para intentar alcanzar a nado Lampedusa. O, lo que es lo mismo, el destino europeo que les ha supuesto recorrer miles de kilómetros desde sus países de origen y, en muchos casos, padecer abusos, torturas y hasta esclavismo.

Pulso a Salvini

Desembarcar en España es una posibilidad que siempre ha estado sobre la mesa. No obstante, la ONG ha mantenido el pulso a Salvini para hacer cumplir la ley internacional del mar. Tampoco el Gobierno español ahorra críticas hacia el ministro del Interior del país transalpino. En un comunicado hecho público ayer, Moncloa denuncia «la inconcebible respuesta de las autoridades italianas, y en concreto de su ministro de Interior, Matteo Salvini, de cerrar todos sus puertos y las dificultades expuestas por otros países del Mediterráneo Central». Y esta actitud, se añade, «ha llevado a España a liderar nuevamente la respuesta a una crisis humanitaria». Una vez en el puerto seguro, los migrantes serían repartidos entre los países que se han ofrecido a la Unión Europea para acogerlos, que además de España son Francia, Portugal, Alemania, Luxemburgo y Rumanía.

Al mismo tiempo que Moncloa, Exteriores emitió otro comunicado más duro si cabe con Italia. El ministro Josep Borrell ha mantenido contactos en las últimas horas con su homólogo del país transalpino, sin que haya recibido garantías de que el desembarco se pueda producir en las próximas horas. Ello a pesar de que España ha garantizado que ninguno de los migrantes permanecería en territorio italiano tras desembarcar.

Exteriores advierte que «considerará la posibilidad de actuar ante la Unión Europea o ante las instituciones garantes de los derechos humanos y del derecho marítimo internacional, contra la actitud mantenida por el gobierno italiano». Lejos de sentirse intimidado, Salvini no tardó en cantar victoria. «Quien resiste, vence», escribió en Twitter.

La oposición recrimina y Bruselas aplaude

El Gobierno de Pedro Sánchez insiste en que la crisis del Open Arms es un asunto italiano y europeo, pero la situación del barco de la ONG española ha trascendido a la política nacional.

Desde el PP, el presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno, censuró este domingo que el jefe del Ejecutivo no le consultase que había ofrecido la ciudad de Algeciras para acoger a los migrantes. A las críticas se sumó el líder de la formación conservadora. «Llevo un año reclamando a Sánchez que la inmigración sea una política de Estado, sin bandazos, improvisaciones ni demagogia. Debe ser coordinada con la UE, las autonomías y municipios implicados. Justo lo contrario que ha hecho el Gobierno socialista en la crisis del Open Arms», afirmó Pablo Casado. Al margen de supuestas estrategias políticas, la decisión del presidente del Gobierno no es oportunista. Tras su llegada a la Moncloa, Sánchez ordenó levantar un centro de primera acogida para migrantes en Algeciras, desde donde una vez identificados son redirigidos a otras comunidades autónomas o países de la UE.

La principal polémica corrió el pasado fin de semana a cargo Marcos de Quinto, diputado de Ciudadanos. «La piadosa teocracia izquierdista envía a la hoguera a quien se le atisbe un mínimo comentario crítico sobre el Open Arms y alguno de sus bien comidos pasajeros (que costearon su pasaje con las mafias)», escribió el viernes en Twitter. Fue el pistoletazo de salida a una agrio cruce acusaciones. Alberto Garzón, coordinador general de IU, aseguró que el comentario refleja «la ola reaccionaria y sintomática de lo que es Ciudadanos».

Desde Bruselas se aplaudió la oferta del Gobierno español. «Alabo a España por su solidaridad, por permitir el desembarco de los migrantes del 'Open Arms'. La Comisión Europea está como siempre dispuesta a coordinar la reubicación».

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