¿Fruta pelada y envuelta en plástico? Ecologistas impulsan un boicot a los envases desechables de los alimentos

Fruta y verdura envuelta en plástico desechable./E. C.
Fruta y verdura envuelta en plástico desechable. / E. C.

La iniciativa, promovida por el colectivo Zero Waste España y apoyada por Greenpeace, pretende concienciar a la sociedad de la necesidad de optar por materiales reutilizables y productos a granel frente a embalaje contaminante

Silvia Cantera
SILVIA CANTERA

Plátanos metidos dentro de una bolsa. Pepinos cubiertos con plástico. Mango cortado en trozos dentro de un vaso y con un tenedor desechable. Incluso gajos de mandarina pelados y presentados en una bandeja y envueltos en papel film. Una visita al supermercado basta para dar con estos productos. Alimentos que cuentan con su propia cáscara o piel pero a los que además se les ha añadido una capa de plástico tan innecesaria como contaminante. Los ecologistas advierten de la necesidad de reducir los materiales desechables y han convocado esta semana un boicot a la compra de alimentos envueltos. Esta campaña, convocada por la plataforma Zero Waste España y apoyada por Greenpeace, está enmarcada en los actos de concienciación convocados por el Día Mundial del Medio Ambiente que se celebra este jueves.

¿Se anima a intentar pasar una semana entera sin consumir plásticos? El reto, que está convirtiéndose en viral, es bien sencillo: rechazar cualquier alimento que tenga un envase desechable innecesario. ¿Por qué comprar manzanas presentadas en una bandeja cuando existe la posibilidad de adquirirlas a peso y meterlas en una bolsa reutilizable? Las tiendas a granel son grandes aliadas en estos casos. De hecho, la campaña pretende que quienes se adhieran a esta iniciativa y nunca hayan comprado en comercios de este tipo se familiaricen con los que hay en su localidad.

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Con esta campaña, Zero Waste España pretende dar una respuesta a las grandes multinacionales que se escudan en presentar de esta forma sus productos porque es como al consumidor le gusta encontrárselos. Esperan así que los clientes lancen el mensaje de que no les interesan alimentos que no respeten el medio ambiente. Que no se trata simplemente de una petición de grupos ecologistas sino de una responsabilidad que reclama la sociedad. «Cada vez que compramos productos envasados, invertimos nuestro dinero en un modelo que no es sostenible y permitimos que tanto marcas como supermercados los sigan poniendo así en nuestras manos», explica Greenpeace.

Alba García, la responsable de la campaña de plásticos de la ONG ecologista, espera concienciar y enseñar a «distinguir las prioridades en el embalaje y empezar a reducir los plásticos que no son necesarios». Greenpeace busca que la iniciativa de pasar una semana sin embalaje de usar y tirar se convierta en un hábito. «¿Qué pasaría si del 3 al 9 de junio nos unimos y no consumimos productos envasados en plástico desechable? ¿Y si tras esa semana de boicot lo extendemos a 21 días? ¿Y si modificamos ese hábito para siempre? ¿Y si lo hacen millones de personas? Estaríamos ante el fin real de la contaminación por plásticos», plantea.

Todo empieza por una simple reflexión. Ir un poco más allá tras el paso de llevar bolsas reutilizables para evitar pagar esos dichosos céntimos en cada visita al súper. Greenpeace anima a que los consumidores hagan un pequeño esfuerzo para dar un respiro a la naturaleza: «Un reto que en principio era solo de una semana, se convierte en un estilo de vida no solo para ti, sino para la gente que te rodea».

Lidl se pasa a las bolsas compostables para frutas y verduras
Lidl

Después de que los supermercados empezaran a cobrar por cada bolsa y de que ahora las de plástico estén siendo sustituidas por las de papel en muchas grandes superficies, Lidl ha decidido ir un paso más allá por el cuidado del medio ambiente. En menos de un año todas las bolsas que se utilicen para la fruta y la verdura serán compostables. De hecho, quienes hagan la compra en las Islas Baleares ya pueden utilizarlas.

La cadena de supermercados también ha anunciado que va a sustituir el plástico por la celulosa siempre que sea posible y que hará una mayor apuesta por la compra a granel. Se calcula que todo ello supondrá un ahorro de 72 toneladas de material contaminante. Lidl se compromete además a asumir el coste extra de dos millones de euros de estas iniciativas sin que esto afecte al bolsillo del consumidor.