Cómo se formó el devastador tornado que llegó a Euskadi y arrasó un hayedo en Álava

El tornado arrancó de cuajo una gran cantidad de hayas a ambos lados del camino que da acceso a la zona de pastos y del parque megalítico de Legaire. / E. ORTÍZ DE ZÁRATE

Un remolino de viento superior a los 180 kilómetros por hora, el segundo detectado en el País Vasco, se tragó parte del bosque de Legaire en un instante

María José Pérez
MARÍA JOSÉ PÉREZ

Devastador. Un tornado, el segundo cuya formación se ha certificado en la historia reciente de Euskadi, se tragó el miécoles 72 hectáreas de hayedo de la Sierra de Entzia, un tesoro natural al este de Álava, en la muga con Navarra. La imagen que dejó es todavía «impactante». Un frondoso bosque de hayas convertido en un claro. Y ocurrió en apenas unos minutos. Mientras en otros puntos de Álava llovía con intensidad -como pasó en Vitoria- o granizaba -lo que ocurría en la cercana Salvatierra-, un viento huracanado de más de 180 kilómetros por hora arrasó 72 hectáreas de frondoso arbolado. Por fortuna, no había nadie en la zona. Las consecuencias hubieran sido fatales. Si los remolinos fueron capaces de arrancar de cuajo hayas de gran volumen, una persona no hubiera tenido forma de protegerse. «En medio del gran desastre que supone, hay que dar gracias de que no hubiera nadie», se congratulan quienes han visto la zona. Los daños forestales son cuantiosos y los ganaderos temieron lo peor. Sólo respiraron con cierto alivio cuando pudieron comprobar que sus animales no sufrieron daños.

El tornado es un fenómeno meteorológico «muy, muy, muy inusual en el País Vasco», insiste José Antonio Aranda, responsable meteorológico de Euskalmet. De hecho, en la historia recienda, solo se ha certificado otro. También ocurrió en Álava, en Bernedo, en junio de 2014. Esta vez asoló una zona diferente, la Sierra de Entzia, cerca de Opakua. Las 72 hectáreas de terreno que arrasó están delimitadas por un perímetro de 11 kilómetros, en un área de dos kilómetros de largo y anchuras que en determinados puntos tienen 200 metros de ancho.

En su contexto

72
hectáreas de hayedo quedaron arrasadas por el tornado. En total, el área afectada tiene dos kilómetros de largo y anchuras que en algunas zonas superan los 200 metros.
Vientos de 180 km/h
La intensidad del viento durante unos minutos, hacia las 15.30 horas del miércoles, fue superior a los 180 kilómetros por hora.
Madera para la industria
El tornado arrancó o partió las hayas, con lo que han quedado tirados unos 18.000 metros cúbicos de madera. La industria maderera deberá darle salida cuanto antes para evitar que se pudra.
Avisos de peligro
La pista ya se ha limpiado y el paso a Legaire está abierto, pero nadie debe adentrarse en la zona afectada. Para evitar accidentes, la Parzonería ha colocado carteles alertando del peligro.

El balance final aún puede ser más desolador. Porque los datos que obtuvieron los técnicos forales que acudieron a evaluar los daños no son definitivos. El martes tienen previsto realizar una nueva exploración con drones. La Agencia Vasca de Meteorología también sigue trabajando con todos los parámetros disponibles para elaborar el informe final, que no esperan que contradiga a sus primeras impresiones. «Está claro que fue un tornado. No hay ninguna duda», afirma Aranda.

Lo primero, reabrir el camino

El viento alcanzó rachas de más de 180 kilómetros por hora y no es descartable todavía «que pudieran superar los 200». De ahí los efectos. Esa columna de remolinos violentos provocó que 18.000 metros cúbicos de madera estén tirados en el suelo, dejando una imagen más propia del cine que de la realidad alavesa. «Hay que intentar sacarla cuanto antes», indican fuentes de la Diputación, porque se trata de madera de calidad que se pudrirá si no se le da salida este verano.

El primero destrozó un bosque de pinos en Izki hace 4 años

El primer tornado registrado oficialmente en el País Vasco también sucedió en Álava. Fue hace cuatro años, el 23 de junio de 2014, en el Parque Natural de Izki, en Bernedo. La superficie afectada también quedó arrasada, aunque fue menor que la de ahora en la Sierra de Entzia. Los remolinos de viento acabaron con dos hectáreas de bosque (538 pinos y 200 robles y hayas). La intensidad tampoco alcanzó los parámetros del pasado miércoles, pero aún así las rachas llegaron hasta los 160 kilómetros por hora.

A pesar de producirse en dos zonas diferentes del territorio, entre ambos hay una coincidencia: a la misma hora, la tormenta descargó en Salvatierra en forma de granizo y azotó con gran intensidad a toda la provincia.

La primera actuación imprescindible ya se llevó a cabo pocas horas después de que el tornado arrasara el terreno y consistió en abrir el paso que había quedado cortado. Los árboles abatidos inutilizaron el camino que da acceso a Legaire, donde el ganado pasta libremente y donde los ganaderos quisieron llegar de inmediato para comprobar si sus animales estaban bien. En principio, no les ha afectado «y tampoco nos han trasladado daños en las chabolas o pequeñas infraestructuras que tienen allí», detalla Martínez.

El tornado se centró en Entzia, pero la tormenta que lo generó se extendió por todo el territorio. «De esa misma se separaron otras», explica Aranda. Por eso Álava estaba en alerta naranja. Pero ante un tornado «no se puede hacer nada». Fundamentalmente porque son tan inusuales, la probabilidad de que se produzcan es tan baja que ni siquiera se dispone de sistemas para detectarlos. Si sucediera como en Estados Unidos, «también tendríamos sistemas de alerta». Pero ése no es el caso.

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