La Fiscalía de Álava abronca a los padres por «no frenar el consumismo» de sus hijos

Niños, de compras en un centro comercial. /FERNANDO GÓMEZ
Niños, de compras en un centro comercial. / FERNANDO GÓMEZ

Alerta del «incremento de la violencia en la vida diaria» de los adolescentes

DAVID GONZÁLEZ

«El menor infractor desea algo y lo quiere ya, si a la nula tolerancia a la frustración añadimos la impulsividad ya está abierto el camino al delito». La memoria anual de la Fiscalía Provincial de Álava alerta de un problema de nuevo cuño, «el incremento de la violencia» en los menores, tanto entre ellos como en los actos delictivos que protagonizan. Pero en esta ocasión, de forma inusual, el balance del año judicial que redacta el acusador público no se queda en los datos estadísticos, sino que profundiza en las causas. Y lo hace con un rapapolvo a los padres. «No refrenan los impulsos consumistas de sus hijos y muestran una vocación que tiende a que no les falte de nada, aunque para ello deban sacrificarse los propios padres. ¿Es esto acertado? No», se responde el fiscal.

La memoria de la Fiscalía, donde se resume su actividad de un año concreto, suele ser un compendio de cifras ocasionalmente valoradas. En esta ocasión, la oficina que lidera Josu Izaguirre le da un barniz casi sociológico. En lugar de quedarse en la superficie, excava en las causas de un fenómeno que inquieta en Álava y, por extensión, en Euskadi.

«Prima el interés individual sobre otros intereses de índole social», aprecia el fiscal en los menores que pasan por el Palacio de Justicia de la Avenida de Gasteiz, donde protagonizaron 528 expedientes el pasado ejercicio, sobre todo por hurtos, robos o lesiones. Es en este punto donde regaña a sus tutores. «Es más fácil para los padres concederles todos los deseos a sus hijos que tener que hacer la tarea de educarles y enseñarles. La nula tolerancia a la frustración es el resultado de una educación equivocada, basada en primar la inmediatez, frente a la reflexión y al hacer comprender que no todo puede alcanzarse sin más».

La «presión social» para tener sexo antes de los 18

La reflexión que la Fiscalía alavesa apunta en su último informe anual en lo que se refiere al comportamiento de los menores no se queda en lo relativo a los delitos, la violencia y la responsabilidad de los padres. Aborda también el sexo. «Discrepamos de que efectivamente nuestros jóvenes tengan una sexualidad sana», enfatiza el escrito de la oficina de Josu Izaguirre. «A nuestro juicio, la sexualidad es una faceta íntima y personal que cada cual debe decidir. No puede ser el grupo, la presión social, quien decida por él».

La memoria remarca que los profesionales de la judicatura se encuentran «con supuestos en los que una persona mantiene relaciones sexuales por primera vez porque el resto de los iguales que forman su grupo de amigos ya lo ha hecho. Esta conducta no es sana», indica el acusador público. Para la Fiscalía, este asunto «no debe banalizarse». Y menos a edades tan tempranas. Pone el acento, asimismo, en el bajo número de denuncias entre menores por violencia de género. Sólo dos el año pasado en Álava. Un numero, dice, que «estadísticamente es imposible».

«Si desde la infancia lo hemos tenido todo, sin que para ello hayamos tenido que esforzarnos, nuestra personalidad será deficitaria, porque no habremos aprendido a reflexionar, a entender que (...) a veces es necesario el sacrificio individual en aras de otros intereses. El egoísmo individual frente a los valores prosociales. No nos queda sino preguntarnos, ¿puede una medida de seis meses de libertad vigilada, impuesta a un joven de 16 años, corregir esa falta de tolerancia a la frustración?». Izaguirre, remarca no obstante que los casos que les llegan son «una minoría» dentro de la sociedad. Y preocupa sobremanera la violencia detectada en los comportamientos delictivos.

«Por una simple mirada»

«En muchos casos de violencia parental, de hijos a padres, aparece este elemento. No es el único desde luego, pero hemos querido destacarlo», prosigue Izaguirre. Tres pinceladas que sustentan su preocupación: 27 menores fueron denunciados por lesiones; otros 24, por agredir a sus progenitores; o 23 más acabaron detenidos por algún robo con violencia o intimidación.

De vuelta a la memoria, ese «rebrote de la delincuencia» a cargo de menores es reflejo de lo que denomina «la violencia aplicada a la vida diaria». Según ha constatado, «a veces una simple mirada puede desatar el comportamiento violento, que es utilizado por el adolescente para simplemente menoscabar la integridad física del otro, para hacer valer su autoridad frente a sus padres, hermanos o demás familiares o para obtener un beneficio económico». «¿Por qué tanta violencia?», se pregunta en voz alta la Fiscalía.

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