Expertos de distintas áreas reflexionan en Bilbao sobre el papel de Euskadi en el mundo

El lehendakari tras posar con el resto de participantes en el Basque Country Eguna. /MAIKA SALGUERO
El lehendakari tras posar con el resto de participantes en el Basque Country Eguna. / MAIKA SALGUERO

«La supervivencia de nuestro pueblo siempre ha estado ligada a la capacidad de apertura», ha dicho el lehendakari en la jornada organizada por el Gobierno vasco

Carlos Benito
CARLOS BENITO

«Un pueblo ancestral que ama la vanguardia». La descripción de los vascos que acuñó el escritor Kirmen Uribe sirve como lema del primer Euskadi Basque Country Eguna, la jornada promovida por la Secretaría General de Acción Exterior del Gobierno vasco para reflexionar sobre el encaje del País Vasco en el mundo, esa combinación de identidad y apertura que ha definido nuestros vínculos con otras tierras. A lo largo de la historia, las relaciones de los vascos con otros habitantes del planeta (tanto económicas como culturales o simplemente biográficas) han ido dibujando una densa maraña que abarca el globo entero y que invita a la reflexión: «¿Cuáles son esos atributos singulares que proyectamos a través de nuestra actividad en el mundo?», plantea el programa de la convocatoria, que ha reunido en el Bizkaia Aretoa de la UPV a expertos de distintas áreas dispuestos a desentrañar esa compleja cuestión.

«La supervivencia de nuestro pueblo siempre ha estado ligada a la capacidad de apertura», ha apuntado en su intervención el lehendakari, acompañado por una nutrida delegación de consejeros del Ejecutivo autónomo, los alcaldes de Bilbao y Vitoria y numerosos representantes de distintas instituciones y empresas vascas. La jornada está concebida como una puesta en común de conocimientos y experiencias que, tal como ha destacado Iñigo Urkullu, pueden «servir de referencia» para avanzar en la presencia de Euskadi en un mundo cada vez más interconectado. La primera ponencia, centrada en «la marca país como herramienta de transformación», ha corrido a cargo del argentino Gustavo Koniszczer, director de la consultora FutureBrand y especialista en las maneras más eficaces de 'venderse' al mundo. «Las marcas llegan al estómago. No son solamente conceptos, sino que tienen que lograr un efecto emocional», ha aclarado Koniszczer, que ha presentado sus trabajos para áreas geográficas como Perú, Costa Rica o Haití.

Papel activo

Según ha expuesto, el vínculo con un país ajeno se desarrolla a lo largo de siete pasos (conocimiento, familiaridad, asociaciones, preferencia, consideración, visita y, finalmente, recomendación) que exigen un papel activo de todos los agentes implicados en su promoción. «Cuando uno está dentro de un país, cree que todo el mundo lo conoce a uno. Es, en particular, lo que nos pasa a los argentinos. Pero no es necesariamente así y hace falta el compromiso de todos los actores». Los estereotipos buenos pueden servir de punto de partida válido: el experto ha citado, en el caso de Euskadi, el valor de la perseverancia, y ha mencionado como referente a Juan de Garay, el fundador de Buenos Aires.

A la hora de presentar Euskadi a otros mercados, Koniszczer ha hecho hincapié en cuestiones como la combinación de pequeño tamaño y gran potencial («eso está argumentado con cifras, porque rankea muy bien en una gran cantidad de parámetros»), el deseo de «expandirse y navegar» demostrado históricamente por los vascos («necesario para los perfiles de socio estratégico, proveedor y anfitrión») y la autenticidad: «Es un reservorio de legitimidad, lo que se busca en un mundo globalizado. El idioma no es un detalle menor, yo sería partidario de hacer un uso más extensivo del euskera en ámbitos internacionales», ha animado el experto, que también se declara «fascinado» por la tipografía vasca.

Mesas redondas

El programa del Euskadi Basque Country Eguna se ha completado con tres mesas redondas que analizaban cuestiones como la cohesión social y el autogobierno, el valor internacional de la cultura vasca o las bazas de Euskadi en cuanto a competitividad, educación y talento. En esos diálogos se han tocado cuestiones como la tensión inevitable entre el orgullo por lo propio y la conciencia del lugar que se ocupa en el orden general de las cosas.

«Uno de los puntos fuertes de este pueblo pequeño es que somos muy conscientes de nuestra singularidad, nuestra identidad. Somos distintos y eso es lo que podemos aportar, pero no debemos caer en la autocomplacencia. A veces nos creemos el ombligo del mundo: los mejores cocineros, los que mejor cantan... Hay muchos pueblos que tienen su identidad y también son especiales. Nos tenemos que acercar al otro con humildad», ha alertado Leyre Arrieta, profesora de la Universidad de Deusto, aunque tampoco han faltado voces que atribuyen a los vascos una humildad quizá excesiva.

En cualquier caso, todos los analistas han coincidido en la importancia crucial de que la imagen externa de Euskadi sea un empeño común: «A veces estamos más a competir entre Bilbao y Donosti o, en Guipúzcoa, entre valles, en vez de ir de la mano todos juntos», ha lamentado Estíbaliz Arenzana, responsable de la red juvenil Global Shapers Bilbao.