La OPE examina a Darpón

Jon Darpón/
Jon Darpón

La oposición escuchará este jueves al consejero de Salud antes de decidir si pide una comisión de investigación sobre las supuestas irregularidades en las pruebas

Olatz Barriuso
OLATZ BARRIUSO

Tras conocerse esta semana que Osakidetza repetirá las pruebas en tres especialidades al constatar que ha podido haber «defectos» en la OPE, llega el verdadero examen para Jon Darpón. El consejero de Salud comparecerá el próximo jueves ante el Parlamento, en una sesión crucial para el devenir de uno de los asuntos más delicados que afectan de lleno al Gobierno de Iñigo Urkullu, en la que también darán cuentas de las posibles irregularidades la directora general de Osakidetza, María Jesús Múgica, y el responsable de Recursos Humanos, Juan Carlos Soto. Las explicaciones que ofrezcan los altos cargos del Departamento, que han encargado un informe a la Universidad de Oviedo para el «análisis exhaustivo» de las pruebas en las 86 categorías profesionales convocadas, serán clave para determinar hasta qué punto la oposición afloja o incrementa la presión sobre el Ejecutivo de Vitoria, que ya ha asumido que vienen curvas, y pronunciadas.

El revuelo político y mediático forzó a jeltzales y socialistas a reconocer en el penúltimo pleno del curso que podían existir «indicios» de fraude en la OPE y a unirse a la oposición para pedir que se esclarezca lo ocurrido cuanto antes, pese a la resistencia inicial a admitir ninguna anomalía y a lo tardío de su reacción. Ahora, de la diligencia de la cúpula de Osakidetza dependerá la decisión de Elkarrekin Podemos, EH Bildu y el PP, que ya han hablado «superficialmente» sobre el asunto, de impulsar o no una comisión de investigación sobre la OPE a la vuelta del verano. Los grupos optan, de momento, por dar a Darpón la oportunidad de explicarse y «depurar responsabilidades» antes de dar el paso al frente, que debe ser solicitado por una quinta parte de los parlamentarios de la Cámara o por dos grupos como mínimo, además de obtener el visto bueno del pleno. De llegar a constituirse, sería el segundo foro de este tipo forzado por la oposición en la presente legislatura, tras el que investiga la adjudicación de los contratos en los comedores escolares.

«Suena a excusa»

Elkarrekin Podemos, que destapó el escándalo a principios de junio al anunciar que habían depositado ante notario los nombres de las tres personas que iban a obtener las calificaciones más altas en la especialidad de Anestesia, es el grupo más crítico con el Ejecutivo y el más proclive a exigir «responsabilidades políticas» -dimisiones-, aunque no lo hará hasta escuchar al consejero. Fuentes del grupo parlamentario admiten que les gustaría que la comisión de investigación pudiera ponerse en marcha en septiembre y admiten que siguen teniendo «muchas dudas» sobre la intención de la cúpula de Salud de «quitarse el asunto de encima». A la formación morada no le cuadran las explicaciones de María Jesús Múgica, que achacó el miércoles la decisión de repetir los exámenes en Cardiología, Anestesia y Angiología y Cirugía Vascular a problemas de «corrección». «En las pruebas de tipo test la corrección es automática. Suena a excusa», denuncian, convencidos de que ha podido haber filtraciones deliberadas de los exámenes.

Si está claro que Podemos tiene intención de liderar la presión opositora en este asunto, no lo está tanto que EH Bildu y el PP vayan a permitir que se anote ese punto. La izquierda abertzale «no descarta» impulsar la comisión de investigación -es el único de los tres grupos que podría hacerlo en solitario- aunque quiere distanciarse de los morados y encabezar una oposición «constructiva», menos a corto plazo. De momento, EH Bildu, más que pedir dimisiones, se centra en exigir «un cambio de modelo», más basado en los méritos, en los procesos selectivos de Osakidetza, como hizo el viernes la parlamentaria Rebeka Ubera, que recibió con satisfacción la decisión del Gobierno vasco de repetir parte de las pruebas, al considerar que abandonaba así la actitud «defensiva y negacionista» del principio. No obstante, EH Bildu se mantiene en guardia y, de hecho, avisa que según los cálculos estadísticos hechos por el propio grupo, las irregularidades podrían alcanzar a 26 categorías o especialidades. El PP también valora el «cambio de posición» de la consejería al rendir cuentas ante la Cámara y remitir a la Fiscalía todas las investigaciones e insiste en que «está todo supeditado» a las explicaciones que ofrezcan los altos responsables sanitarios el jueves. Los populares dejan abiertas, igualmente, todas las posibilidades y anuncian que llegarán «hasta el final» para garantizar el «esclarecimiento total» de las presuntas irregularidades.

Las perspectivas no son demasiado halagüeñas para el Gabinete de Iñigo Urkullu, «volcado personalmente» en el asunto y al tanto casi al minuto de las «novedades» que va arrojando la investigación de los cuatro expedientes abiertos -las especialidades antes mencionadas y Cirugía Plástica- y la auditoría encargada a Oviedo. Esa será la base, dicen en el Gobierno vasco, para tomar «decisiones» aunque tampoco se esperan grandes novedades para la comparecencia del jueves. De ahí que el Ejecutivo vasco, convencido de que la oposición va a utilizar el posible fraude en la OPE como arma política, se prepare para un largo asedio que, creen, la oposición emprenderá con objetivos de «desgaste». A eso hay que sumar la posibilidad de que se detecten fallas en otras especialidades y sea necesario repetir más pruebas, una opción que ni el propio Gobierno descarta. No obstante, es de prever que se resista a asumir responsabilidades, con el argumento de que ningún cargo público ha cometido «ninguna ilegalidad» ni participa en los tribunales de evaluación.

Los socios del PSE en el Ejecutivo vasco, que arrastran el peso del escándalo de principios de los noventa en Osakidetza, también se muestran cautos y prudentes, e insisten en que se ha facilitado puntualmente «toda la información» a los grupos parlamentarios y al Ararteko y que es preciso «esperar». «Por mucho que estemos en el Gobierno somos responsables y si no nos convencen las explicaciones, actuaremos», aseguran.

 

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