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Iñaki López: «El hecho de que el euskera te abre puertas laborales garantiza su futuro»

Lopez-ek argi du euskeraren beharra./Virginia Carrasco
Lopez-ek argi du euskeraren beharra. / Virginia Carrasco

El de Portugalete es de los convencidos de que «'pixka bat' es mucho» y por ello lucha por estar cerca del idioma aunque jamás pudo profundizar en su aprendizaje

ANJE RIBERA

Iñaki López (Portugalete, 1973) ha vivido siempre un romance no consumado con el euskera. Un amor de vaivenes. El entorno en el que transcurrió su niñez en la Margen Izquierda le permitió poco roce pese a las esfuerzos de su tía Clarita, su etapa escolar en Askartza cimentó las bases de su conocimiento y las clases recibidas mientras trabajaba en ETB permitieron que, como confiesa, «pueda por lo menos empezar y acabar las conversaciones con un par de frases construidas dignamente».

- Su tía Clarita y el euskera son sinónimos en su vida.

- Durante el franquismo, una época en la que el euskera estaba prohibido, se empeñó en aprender y de hecho fue de las primeras profesoras de euskera que había en Portugalete. Daba clases en las primitivas ikastolas, todavía ilegales, que se organizaban en garajes, txokos, casas privadas... En la clandestinidad. Gracias a ella pude iniciarme en el euskera en un entorno en el que muy poquitas personas conocían el idioma.

- Por eso tuvo que cruzar la ría y cursar estudios en el colegio Askartza Claret de Leioa.

- Allí el euskera sí que estaba muy presente.

- No así en la Universidad.

- Durante la carrera perdí el contacto y no lo recuperé hasta mi etapa profesional. Gracias a unos cursos que facilitaba ETB a sus trabajadores. Me acuerdo que Adela González y yo íbamos lunes y miércoles al mediodía. Haciamos la mintzapraktika, etxekolanak...

- Su caminar por el idioma vasco ha transitado a trompicones.

- Siempre me ha dado rabia no poder hablarlo con la fluidez con que lo hago en castellano, pero soy de los que piensan que 'pixka bat' es mucho. Siempre he procurado no perder la pista hablando con compañeros como Unai Etxabe, de Ondarroa, que habla un euskera pluscuanperfecto.

- Ahora en Madrid, ¿es más complicado?

- Vivo a caballo entre Bilbao y Madrid, pero contemplo en el futuro una vuelta laboral a Euskadi porque he sido muy feliz trabajando en ETB. Además, ahora soy padre y quiero que mi hijo hable euskera. De hecho, he procurado buscar algún sitio en la capital como la Casa Vasca para que pueda estar en contacto con el euskera. Y la tía Clarita sigue dando servicio a la familia. El pequeño sólo tiene trece meses, pero no me quiero despistar mucho. No me gustaría que fuera algo que al final le tuviera que imponer u obligar, sino que lo sienta como algo propio.

- Le ha bautizado como Roke, el patrón de Portugalete

- Roke con 'k'.

- Con permiso de su chica, ¿entiendo?

- Para mí lógicamente es un nombre bastante cercano por las fiestas de San Roke. Andrea es de Huesca, pero habla perfectamente catalán porque estudió y trabajó allí. Por eso está muy concienciada de la importancia del euskera. Desde el principio le dije que yo quería ser aita y a ella le hizo ilusión ser ama en vez de mamá. Además es muy curiosa y siempre está ojeando los libros con un euskera básico que nos han regalado para ir enseñando al crío.

PROFILA

Belarriprest.
Portugaleteko kazetariak Telebilbaon hasi zuen bere ibilbide profesionala, eta handik ETBra joan zen. Euskal rock asko kontsumitu du, OK Korral euskarazko rockabilly taldea bereziki. Horrez gain, Gari Hertzainak taldeko abeslariaren musikarekin ere erabat gozatzen du. Orain, Euskaraldia ospatuko dela aprobetxatuz, euskaraz dakiten guztiei euskaraz egiteko gonbitea egingo die. Izan ere, belarriprest izango da.

«Pese a que mi chica es de Huesca, en casa somos aita y ama para nuestro hijo Roke»

Nombres vascos en Madrid

- ¿Euskadi está de moda?

- Hay cada vez más casos de gente no vasca que pone nombre vascos a sus hijos. Aunque luego ocurren cosas peculiares. En La Sexta hay una productora en el programa 'Al rojo vivo' de Antonio García Ferreras que se llama Ziortza y, como a veces la gente tiene bastantes problemas para pronunciar su nombre correctamente, pues al final han optado por llamarla Z.

- ¿Y el euskera?

- Soy muy optimista. Se ve que todo el esfuerzo que se ha hecho en la educación con los críos parece que funciona y aumenta el número de euskoparlantes desde hace unas décadas. Estamos hablando de un idioma que estuvo prácticamente al borde de la desaparición después de cuarenta años de dictadura y me parece que ha requerido mucha inversión, mucho esfuerzo y concienciación, pero el camino es bueno. Es verdad que somos un pueblo muy pequeñito, de dos millones de habitantes, pero en los años 70, ¿qué podría haber? Un 10-12% de personas que podían hablar el euskera con fluidez. Ahora está en torno a los 40%.

- ¿Ve a la juventud comprometida?

- Creo que la solución viene por la juventud, por la educación y se está haciendo un importante esfuerzo. El hecho de que el euskera te abre puertas laborales garantiza su futuro. Porque una cosa es que lo aprendamos como un simple elemento folclórico que no nos lleve a ningún sitio, que no nos sirva para nada, y otra cosa es que luego sea importante para trabajar, para relacionarte, para el ocio...