Euskadi invertirá 840 millones hasta 2020 en fomentar un transporte 'limpio'

Arantxa Tapia, consejera de Desarrollo Económico e Infraestructuras./Jordi Alemany
Arantxa Tapia, consejera de Desarrollo Económico e Infraestructuras. / Jordi Alemany

La nueva ley que detallará esta estrategia de movilidad sostenible se tramitará antes de fin de año e incluirá un sistema único de pago

Iosu Cueto
IOSU CUETO

Menos humos y más transporte urbano 'limpio'. Euskadi liderará una estrategia de movilidad que incluirá no solo la potenciación del autobús y el coche eléctrico, sino también la evolución del transporte por carretera, en metro, tranvía y ferrocarril. La consejera de Desarrollo Económico e Infraestructuras, Arantxa Tapia, ha anunciado este lunes que el Gobierno vasco empezará a tramitar «antes de que acabe este año» la nueva Ley de Movilidad Sostenible del País Vasco, que prevé unas inversiones de 840 millones de euros hasta 2020.

La propuesta sostenible del Gabinete Urkullu pivota sobre dos proyectos. Por un lado, está el Plan Integral de Movilidad Eléctrica (PIME), que incluye una inversión público-privada de 494 millones hasta 2020, presentado en julio y que plantea realizar una electrificación progresiva de los diferentes modos de transporte. El documento, pensado para ser ampliado y alargado en el tiempo, incluye 63 medidas que ponen sobre la mesa la necesidad de electrificar el transporte público, crear una red de puntos de recarga y aprobar ayudas que facilitaran la adquisición de vehículos enchufables entre particulares, administraciones públicas y empresas. Uno de los objetivos es que en dos años circulen 4.800 coches ecológicos por las carreteras vascas.

Pero la futura Ley de Movilidad, cuyos plazos de tramitación son una incógnita, elevará el listón de la anterior estrategia para que la inversión alcance los 840 millones. Este 'plus' tendrá mucho que ver con el Tren de Alta Velocidad (TAV), que la semana pasada recibió un espaldarazo de Bruselas después de la comisaria europea de Transportes, Violeta Bulc, considerara que la 'Y' vasca era «prioritaria». Tapia ha agradecido el apoyo «contundente» de la eslovena y ha dicho que el TAV servirá para «mejorar la conectividad interior y exterior».

Además, entre los nuevos retos de la Ley de Movilidad destacará la apuesta por la intermodalidad en las estaciones (conexiones entre modos como el tren, el metro, el tranvía o la bicicleta de alquiler), la mejora de la distribución de las mercancías «para que el transporte por carretera 'alimente' al ferroviario» (un trasvase modal basado en el desarrollo de nuevas plataformas multimodales como Jundiz y Lezo), y la evolución de los sistemas de pago.

Respecto a esta última cuestión, la consejera jeltzale ha asegurado que Euskadi debe trabajar ya en la definición de un «billete único» que, según ha explicado, probablemente ni siquiera tendrá un formato físico. El Gobierno vasco quiere que las actuales tarjetas de transporte urbano (Barik en Bizkaia, Mugi en Gipuzkoa y Bat en Álava) dejen paso en una fecha por determinar a una aplicación digital que pueda estar gestionada a través de una aplicación móvil.

Esto permitirá alcanzar «una interoperabilidad 100%» que incluya no solo el autobús, el tranvía o el metro, sino también el ferrocarril. Una de las claves, según Tapia, es que en todas las ciudades haya «un sistema tarifario definido» que permita que los distintos colectivos que pueden disfrutar de bonificaciones (por ejemplo los mayores o los menores de 5 años) tengan los mismos descuentos al margen de su lugar de residencia.