Estafa 130.000 euros fingiendo ser víctima de una trata de blancas y se compra cuatro viviendas en Rumanía

Estafa 130.000 euros fingiendo ser víctima de una trata de blancas y se compra cuatro viviendas en Rumanía

Los perjudicados le entregaron todo su capital, solicitaron préstamos bancarios y pidieron dinero a sus amigos más cercanos

EFEValladolid

La Policía ha detenido en Valladolid a una mujer de 28 años, F. R. V., como supuesta autora de un delito de estafa continuada cometido aprovechándose de la buena voluntad y la solidaridad de personas mayores, fingiendo, para llegar a obtener más de 130.000 euros y adquirir cuatro viviendas en Rumanía.

Los agentes abrieron la investigación el pasado enero en torno a una mujer que en principio fue señalada como posible víctima de trata de seres humanos, tras lo que detectaron indicios de que estaba cometiendo una estafa durante cuatro años contra tres víctimas, han informado este miércoles fuentes del Cuerpo Nacional de Policía.

Los tres afectados tienen una avanzada edad y confiaron en la mujer que aparentaba encontrarse desvalida, sin recursos económicos, lejos de su tierra natal y su familia y que en realidad quería lucrarse económicamente de manera «rápida». La supuesta autora manipulaba psicológicamente a las víctimas -a una de ellas la llamaba «mamá»-, y se trasladó a vivir a su casa durante la relación de «falsa» amistad entre ambas.

Los perjudicados le entregaron todo su capital, solicitaron préstamos bancarios y pidieron dinero a sus amigos más cercanos para entregárselo a la mujer, quien después fue arrestada y que llegó a comprar para ella cuatro viviendas en Rumanía.

Cuando las víctimas no podían disponer de más dinero de forma inmediata, F. R. V. creaba una nueva situación «trágica» y «urgente» en la que aparentaba que su integridad física estaba en peligro, de forma que creaba una sensación de presión en los afectados para consiguieran más dinero para ella.

En la última etapa de la investigación, dentro de la operación policial 'Mascarpone', fingió encontrarse retenida en Italia por un clan de origen rumano que solicitaba dinero para dejarla libre y que querían venderla a un segundo grupo de ciudadanos albaneses. Durante el fingido cautiverio enviaba fotografías, archivos de audio y llamadas desesperadas para reforzar su invención, con lo que consiguió estafarles más de 130.000 euros en total.

La detenida fue puesta a disposición de la autoridad judicial, que ordenó su puesta en libertad con cargos.