La masa, la almendra crujiente... y otros 'secretos' de los mejores roscones de Reyes

La masa, la almendra crujiente... y otros 'secretos' de los mejores roscones de Reyes

Estos días, el delicioso dulce inunda los expositores de obradores y supermercados con precios muy dispares... ¿cómo elegir bien? La OCU nos da pistas que marcan la diferencia entre unos y otros

Solange Vázquez
SOLANGE VÁZQUEZ

Todos los roscones de Reyes son ovalados o redondos... pero parece que la forma es una de las pocas cosas que tienen en común. El popular dulce, que estos días invade obradores y supermercados, se ha popularizado extraordinariamente y, como suele pasar en estos casos, también ha acabado degenerando. Por eso, hay grandes diferencias de calidad y de precio entre unos y otros. Si vas a llevarte uno a casa y quieres elegir bien entre ese tentador ejército de roscones que lanzan guiños azucarados desde los expositores, sigue estas cuatro recomendaciones de la OCU, que alerta de que «la oferta aumenta, pero también los ingredientes de dudosa calidad y las grasas poco recomendables».

1.

Imprescindible: masa de mantequilla

Es lo que distingue a un roscón de calidad de todos los demás. Según la OCU, en las panaderías «es habitual el uso de mantequilla» para elaborar el roscón, pero los que se venden en el supermercado suelen llevar en su lugar aceite de girasol, de coco, palma, palmiste... y, claro, al paladar no se le engaña. La masa debe ser fermentada, esponjosa, pesada y relativamente seca, «aunque los gustos han cambiado y hoy es frecuente encontrar masas ligeras, del estilo de los bollos suizos», indican desde la OCU.

El contenido medio de grasa de un roscón -proceda o no de la mantequilla- ronda el 12%, pero sube hasta un 20% si lleva relleno de nata. Aunque es un alimento muy calórico, si se compara con otros dulces no sale tan mal parado. Por ejemplo, un cruasán tiene un 17% de grasa; un bizcocho de leche, un 20%; un donut, un 25%; y la ensaimada, un 30%.

2.

Huye de la nata 'artificial'

Otro sacrilegio: los roscones rellenos de nata... que no es nata. «Muchos roscones no tienen un relleno 100% de nata, sino un 'mix vegetal' con aceites (coco, palmiste, palma), espesantes y texturizantes. Es un recurso que baja el precio del roscón, pero también su calidad», advierten desde la organización. Si eliges la opción del roscón relleno de nata, asegúrate de que es de la buena. De lo contrario, te va a arruinar el dulce, además de aportarte un montón extra de calorías.

3.

La decoración, antes del horneado

Un buen roscón se decora siempre antes de meterlo al horno. La almendra debe estar cruda para que se tueste . Se suele añadir en láminas, en bastoncitos o molida, pero debe quedar crujiente. ¿Un truco para saber si tu roscón es congelado? Si la almendra se queda blanda y rancia... ese roscón ha salido de una glaciación o de un congelador. En cuanto a las frutitas escarchadas, la tradición dice que deben ser guindas y trocitos de naranja. «Pero la última moda prefiere calabaza, más barata que otras frutas, en láminas de colores vivos y artificiales, como rojos y verdes», advierten desde la OCU. Por último, un buen roscón debe llevar azúcar por encima, bien espolvoreado o en trocitos.

4.

No pagues de más

Los roscones de calidad no son baratos. Es así. De ahí que se vendan muchos de los de bajo precio. Sea cual sea la opción que elijas, ten en cuenta que, según la OCU, estos son los precios medios para un roscón con nata: entre 40 y 60 euros el kilo en una pastelería tradicional y 15 euros el kilo -o menos- en el 'super'.

Cómo es el roscón más ortodoxo

La receta del roscón proviene de Francia e incluye como mandamientos masa pesada fermentada y horneada dulce, sabor a cítricos procedente de la ralladura de naranja o limón y agua de azahar y decoración de almendras, fruta escarchada y azúcar. Y nunca, nunca, contempla la opción del relleno.