El 'efecto Scully'

La agente del FBI compañera de Fox Mulder en 'Expediente X' ha atraído a miles de muchachas a la ciencia y tecnología

La agente del FBI y patóloga forense Dana Scully examina un cadáver en 'Expediente X'. /20th Century Fox
La agente del FBI y patóloga forense Dana Scully examina un cadáver en 'Expediente X'. / 20th Century Fox
Luis Alfonso Gámez
LUIS ALFONSO GÁMEZ

«¿Debo entender que quiere que desacredite el proyecto de los Expedientes X, señor?», preguntó a sus superiores la joven pelirroja. «Agente Scully, confiamos en que hará el análisis científico apropiado», le respondieron. Patóloga forense y agente del FBI, Dana Scully fue asignada en 1993 como compañera de Fox Mulder, un colega obsesionado con lo paranormal sobre cuyo trabajo tenía que redactar informes para sus jefes. Antes de que le viéramos a él en la pantalla, ella nos lo presentó en la misma escena del episodio piloto de 'Expediente X' del diálogo anterior, después de que la preguntaran si le conocía: «Es un psicólogo educado en Oxford que escribió una monografía sobre asesinos en serie y ocultismo, que ayudó a atrapar a Monty Propps en 1988. Se le considera el mejor analista en la sección de crímenes violentos. Tenía un apodo en la Academia: Mulder 'El siniestro'».

Durante nueve temporadas a partir de esa conversación, Mulder y Scully persiguieron fantasmas, monstruos, asesinos en serie y extraterrestres por Estados Unidos. Y la patóloga forense se convirtió en uno de los personajes más potentes de la televisión de finales del siglo XX. Como el doctor Gannon, cirujano de 'Centro médico' interpretado por Chad Everett que disparó en los años 70 las matriculaciones en las facultades de medicina españolas, la pequeña Scully –1,60 metros frente 1,83 de su compañero–, incrédula, científica puntillosa, vestida con trajes chaqueta anodinos, valiente y muy inteligente, acabó siendo un referente más allá de la televisión.

Modelo para adolescentes

«Recibíamos muchas cartas y muy frecuentemente había chicas que me contaban que se habían dedicado a la medicina, a la ciencia o metido en el FBI o en otros mundos donde yo reinaba, que perseguían lo que perseguían por el personaje de Scully. Y yo decía: ¡Hurra!», recordaba Gillian Anderson (Dana Scully) en 2013 en la Convención del Cómic de Nueva York. Era el 'efecto Scully': el personaje creado por Chris Carter parecía haberse erigido en un modelo para las adolescentes a la hora de decidirse por un futuro profesional en el ámbito de la ciencia y la tecnología. Algo verosímil. Pero, como en los Expedientes X, faltaban las pruebas.

Dana Scully y Fox Mulder, en acción.
Dana Scully y Fox Mulder, en acción.

Llegaron en abril de 2018 con la publicacion de los resultados de un sondeo del Instituto Geena Davis sobre Género en los Medios, organización cuyo objetivo es fomentar la diversidad y la paridad sexual en los elencos de cine y televisión. Para comprobar si el 'efecto Scully' es real, la entidad hizo una encuesta por internet. Participaron en ella 2.021 mujeres, mayores de 25 años porque así se aseguraban de que hubieran visto algún episodio de 'Expediente X' y de que ya hubieran decidido su futuro profesional. Hubo, además, una sobrerrepresentación (49%) de estudiantes y profesionales de la ciencia y la tecnología, necesaria, según los autores, para medir el impacto del supuesto efecto.

Dos tercios (63%) de las encuestadas creían que Scully había hecho que dieran más importancia a la ciencia y tecnología. La inmensa mayoría (91%) consideraba a la agente del FBI un ejemplo para las niñas, y para el 63% de las profesionales de la ciencia y la tecnología «había sido su modelo». Además, las mujeres que habían visto más episodios de 'Expediente X' estaban más dispuestas (53%) que las que menos (41%) a animar a sus hijas y nietas a estudiar carreras científicas y tecnológicas, y también se inclinaban más (27% frente a 17%) a, si el reloj diera marcha atrás, inclinarse por una profesión de ese tipo. Scully era, para todas ellas, «lista», «inteligente», «fuerte», «valiente».

«¡Ahora quiero ser científico!»

¿Sorprendente? No para Anne Simon, viróloga de la Universidad de Maryland, asesora científica de la serie y autora del libro ' The real science behind the X-Files: microbes, meteorites and mutants' (2001). «Pregunté a mi clase, probablemente en 1999, si alguien estaba allí por influencia de 'Expediente X'. Dos tercios de las manos se levantaron. Todavía recibo correos electrónicos de personas que dicen que leyeron mi libro porque les gustó 'Expediente X', alguien compró el libro para ellas y luego no pudieron dejarlo. Y dicen: '¡Ahora quiero ser científico!», contaba en 2016 en la web del Instituto Smithsoniano.

Dana Scully, trabajando en el laboratorio.
Dana Scully, trabajando en el laboratorio.

«En el mundo del espectáculo, donde los científicos a menudo son retratados como hombres blancos con batas blancas que trabajan solos en los laboratorios, Scully destacó en la década de los 90 como el único personaje STEM femenino en un papel televisivo protagonista en horario estelar», recordaba hace un año el Instituto Geena Davis sobre Género en los Medios. STEM es el acrónimo para ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas, carreras en muchas de las cuales hay menor representación femenina que la esperada. Se supone que una de las causas de esa infrarrepresentación es la falta de referentes femeninos en los que niñas y adolescentes puedan proyectarse, que vean como modelos alcanzables. Ahí entra en escena Dana Scully, un personaje femenino de éxito vinculado a la ciencia cuyos pasos han seguido después Temperance Brennan ('Bones'), Joan Watson ('Elementary') y Olivia Dunham ('Fringe'), entre otras.

La agente del FBI de 'Expediente X' no es el clásico científico loco ni un bicho raro y asocial como el Sheldon Cooper de 'The Big Bang Theory' y sus amigos. «Su personaje combina las normas tradicionales de feminidad y masculinidad para retratar a un agente de campo valiente y equilibrado que sirve como contrapeso a su compañero peculiar y, a veces, errático, Fox Mulder. Ella es la mitad lógica y mitad escéptica del dúo, desafiando constantemente el estereotipo de 'damisela en apuros', salvando el día con su ingenio y arma», resalta el Instituto Geena Davis sobre Género en los Medios. Paradójicamente, una investigadora de lo paranormal –escéptica, pero investigadora de lo paranormal– puede fomentar las vocaciones científicas.