El genio vizcaíno de la IA: «Una sola fotografía manipulada puede destrozar una vida»
Javier del Ser, incluido en la lista de investigadores más influyentes de la última década, se levanta a las 4 de la mañana y trabaja con siete ordenadores: «Algunos de mis alumnos en la UPV/EHU no saben ni coger el boli para escribir»
Javier del Ser (Barakaldo, 1979) se reconoce «curioso, tenaz e hiperactivo». Se levanta todos los días a eso de las cuatro de la mañana y ... se pone a trabajar con uno de los siete ordenadores que tiene. Hace algo más de una semana recibió un correo electrónico que le cogió por sorpresa. Le informaban de que había sido incluido en el Highly Cited Researchers (HCR), la clasificación de investigadores más citados del mundo en la última década. «Pensé que era 'spam'», reconoce.
Para hacerse una idea de lo que supone este reconocimiento, basta una comparación. Si los Nobel son el mayor premio que puede recibir un científico, el Everest de su carrera, solo unos pocos metros por debajo en términos de prestigio se encuentra este ranking. «Ha sido como subir el K2», dice mencionando la segunda montaña más alta del planeta para seguir con el símil montañero. «Lo que me ha hecho especial ilusión es que es un reconocimiento que no he perseguido. No soy una persona que busque la medalla. De hecho, cuando salga esta entrevista igual me quedo en casa para que nadie me vea», bromea el investigador de Tecnalia y profesor distinguido del Departamento de Matemáticas de la Universidad del País Vasco.
Lo que pensó que era 'spam' podía haber sido un 'fake' creado con inteligencia artificial, un campo al que llegó «de rebote». Fue allá por 2007, años antes de que Chat GPT irrumpiera en nuestras vidas. Se encontraba en Estados Unidos tras titularse en Telecomunicaciones y haber terminado su primera tesis doctoral con la máxima calificación. Casi dos décadas después, con otra tesis doctoral cum laude y premio extraordinario, más de 450 publicaciones, 20 tesis doctorales dirigidas, varios libros editados y tras haber participado en el plan I+D+i en Inteligencia Artificial del Gobierno de España, es uno de los principales expertos a nivel mundial. «Javi, ¡deja de hacer algoritmos, que vas a acabar con todos nosotros!», le dice su cuadrilla de Bermeo.
– El miedo que tenemos muchos. ¿Nos quitará la IA el trabajo?
– No, los transformará. Cada revolución tecnológica ha cambiado la forma de trabajar: desde la máquina de vapor que impulsó la Revolución Industrial, pasando por la máquina de escribir y el ordenador, hasta el hecho de que ahora puedas grabar esta entrevista con un teléfono móvil. La diferencia es que esta vez el cambio ocurre a una velocidad mucho mayor. Es normal sentir incertidumbre y hasta cierto vértigo, pero más que eliminar empleos, la IA va a redefinir tareas y crear nuevas oportunidades.
– ¿Qué trabajos están más en riesgo?
– No me gusta hablar de trabajos concretos (durante la entrevista muestra un artículo de un medio anglosajón en el que el redactor utilizó IA para escribirlo y olvidó quitar al final un mensaje que decía: «Si quieres, puedo hacer una versión más ágil…»), pero es obvio que los más automatizados, en los que siempre se hace lo mismo, son muy susceptibles de ser sustituidos por una máquina. Esto ha pasado ya con la robótica industrial en industrias de manufactura. Pero le daría la vuelta a la pregunta. No es tanto qué voy a hacer si me quedo sin trabajo, sino qué puedo hacer si parte de mi trabajo se puede automatizar. La IA no tiene iniciativa. Te puede ayudar, dar ideas, pero eso no significa que te vaya a reemplazar. Tenemos que pensar qué valor damos a nuestro trabajo. Para mí la IA no es una oportunidad de hacer más con menos gente; es una oportunidad de hacer más con la misma gente pero aprovechando mejor su tiempo. El peligro no es su existencia, sino el uso que hacemos de ella.
La brecha digital
– ¿Y el suyo? Sería paradójico que un experto como usted perdiera su trabajo por la IA.
– Teniendo en cuenta cómo vivo últimamente, ojalá tuviera un trabajo que me dejara dormir (risas). No creo que el trabajo de investigador esté amenazado. Me ayuda a la hora de redactar los artículos, hacer gráficas… pero no tanto en el trabajo de pico y pala de investigación. Pongo un ejemplo. Mis tesis doctorales me llevaron cada una de ellas dos años y medio. Si Chat GPT hubiera existido entonces, me habría ahorrado entre un 20% y un 30% en la tarea de redacción. Pero el ejercicio de la investigación en sí mismo habría supuesto la misma intensidad, esfuerzo y ojeras.
– Hay más miedos. Fotos y vídeos trucados… Pensemos en la chavalería de instituto. Son más de uno y de dos casos.
– Insisto en que el problema es el uso, y su solución parte de la necesidad de educar más a todos los niveles. Creo que hace falta instruir a la ciudadanía y a la sociedad sobre qué puede pasar si se hace un mal uso de esta tecnología. Con una única foto manipulada mediante IA se puede destrozar una vida. Pero si conseguimos hacer entender a la ciudadanía que existe este riesgo, informarle de sus consecuencias y saber qué es, y sobre todo qué no es, la IA actual podrán juzgar apropiadamente la verosimilitud de esa foto o pensárselo dos veces antes de hacer uso de la IA. Es algo en lo que tienen que intervenir diferentes disciplinas: la informática, la economía, la sociología, la ética… También hay un problema de brecha digital. Si ya la hay con la informática más básica, todavía más con algo mucho más complejo como esta tecnología.
– Porque la inteligencia artificial lo que no es es inteligente. Un colega suyo me dijo que estos 'chatbots' no saben ni el idioma en el que nos hablan.
– Así es. Mucha gente piensa que es un ente vivo con conciencia que sabe de todo y nunca se equivoca. Pero no es así: lo que llamamos IA es, en realidad, un loro estocástico, un sistema probabilístico basado en procesos matemáticos complejos que predicen la siguiente palabra en una frase. Esa apariencia de inteligencia es engañosa, y por eso es fundamental tener criterio sobre lo que estas herramientas generan. Me gusta compararlo con conducir un coche: hay quien lo usa sin saber nada de mecánica, quien tiene nociones básicas para intuir problemas y quien domina la mecánica para detectar una avería al instante. Lo importante es saber cuándo no deberías ni subirte al coche. Con la IA pasa lo mismo: no basta con usarla, hay que saber cuándo confiar y cuándo no.
– ¿Utiliza Chat GPT al margen del trabajo?
– No, ni para preparar las vacaciones. No porque sea un 'ateo' o esté en contra, sino que como padre de tres hijos quiero dar ejemplo, educarles y evitar que en ellos se genere una dependencia excesiva.
– ¿Y les deja utilizarlo? En diciembre, por ejemplo, podrán tener conversaciones porno.
– Sí, no se lo prohibimos. La mayor, que tiene 14 años, sé que apenas usa IA. Sí les advertimos de la naturaleza de lo que genera 'el bicho', de sus ventajas, inconvenientes y, sobre todo, de sus consecuencias. Lo que realmente me preocupa es que, por miedo a que la acusen de usar ChatGPT, ha llegado a hacer sus deberes peor de lo que podría. Prohibir su uso solo retrasa el problema, porque hoy es una tecnología universal, al alcance de cualquiera.
Terminada la entrevista y antes de la sesión de fotos, Javier Del Ser deja una última reflexión sobre otra de las consecuencias del abuso de Chat GPT. «Algunos de mis alumnos en la UPV/EHU no saben ni coger el boli para escribir»...
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Desde diseñar nuevos coches a planificar los accesos a SanMamés
El pasado mes de enero, los expertos en inteligencia artificial de todo el país mostraron su indignación ante la decisión del Gobierno de Pedro Sánchez de cancelar una ayuda de 31 millones de euros para dedicarlos a sufragar los gastos de la dana. De esa cantidad, una cuarta parte –7,5 millones– estaban destinados a proyectos radicados en Euskadi. La cifra revelaba la potencia del sector en el territorio.
– ¿Somos buenos en Euskadi haciendo inteligencia artificial?
– Sí, claro que sí. ¡Tenemos investigadores e investigadoras de primera categoría! Pero creo que somos verdaderamente excelentes en IA aplicada, en usar esta tecnología para resolver problemas reales. Tenemos muchos centros tecnológicos, cuatro universidades… Se está utilizando en el sector farmacéutico para descubrir nuevas moléculas, en el sector del automóvil, para diseñar nuevos coches, en el diseño de las ciudades se están haciendo simulaciones para mejorar la movilidad, para planificar los accesos a San Mamés… Se puede utilizar para cualquier cosa. No se trata de hacer grupos superpotentes porque en cualquier otro país Open AI va a tener recursos de sobra. Va a ser difícil que nos pongamos a ese nivel. En todo caso, deberíamos ir hacia un Open IA vasco centrado en el uso y la aplicación.
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