La Universidad de Oviedo aprecia desajustes en varios exámenes de la OPE de Osakidetza

Participantes en una oposición de Osakidetza se preparan para hacer el examen el pasado 12 de mayo en Vitoria./rafa Gutiérrez
Participantes en una oposición de Osakidetza se preparan para hacer el examen el pasado 12 de mayo en Vitoria. / rafa Gutiérrez

El consejero de Salud, Jon Darpón, presenta hoy en el Parlamento el informe definitivo sobre posibles irregularidades y anunciará la batería de medidas adoptadas por su departamento

Fermín Apezteguia
FERMÍN APEZTEGUIA

La polémica en torno a la Oferta Pública de Empleo (OPE) de Osakidetza encara hoy su recta final. El consejero de Salud, Jon Darpón, presenta esta misma mañana en el Parlamento vasco el informe psicométrico encargado a la Universidad de Oviedo, que trata de evaluar desde un punto de vista estadístico la existencia de resultados anormales en las pruebas. Dará a conocer también la batería de medidas adoptadas por el departamento que preside para evitar que ninguna otra convocatoria vuelva a ser puesta en el ojo del huracán. El documento elaborado por la institución académica asturiana, al que tuvo acceso EL CORREO, aprecia desajustes en los resultados de varias especialidades médicas, pero se cuida muy bien de señalar con claridad la existencia de irregularidades. El suyo es un mero análisis de datos.

Con el objetivo de favorecer la «total transparencia» que han hecho gala tanto la consejería de Salud como Osakidetza al evaluar el alcance de las irregularidades, Darpón acude hoy al Parlamento acompañado por la directora general del servicio, María Jesús Múgica, y la directora del Instituto Vasco de Administración Pública, Maite Iruretagoiena, por ser esta institución la responsable de las pruebas teóricas, que se realizaron en la última convocatoria. Además de otros directivos del Servicio Vasco de Salud, también está prevista la presencia en Vitoria del experto José Muñiz, autor principal de los treinta informes psicométricos elaborados por la Universidad de Oviedo.

Suma prudencia

El trabajo, o mejor dicho los trabajos, elaborados por su equipo analizan cada una de las pruebas desde distintos puntos de vista, pero fundamentalmente desde una perspectiva estadística. Cada uno de los informes elaborados para cada especialidad desgrana, por un lado, el contenido del ejercicio teórico, por otro el del práctico; y por último, la congruencia de resultados que existe entre unos y otros datos. Las afirmaciones más contundentes del documento están acompañadas por una frase, que se repite como un mantra, y que -lógicamente- tiene como objetivo dejar a la consejería de Salud la decisión última de cada categoría. «El bajo número de personas evaluadas obliga a tomar estos resultados con suma prudencia». La última palabra la tendrá, en consecuencia, Jon Darpón.

Bioquímica, Cirugía General, Dermatología, Medicina Intensiva, Nefrología, Urología y Pediatría Hospitalaria -como ya adelantó EL CORREO- son algunas de las especialidades que reciben las mayores críticas, por lo que la adopción de posibles medidas, como la suspensión temporal de los exámenes para investigar más a fondo lo sucedido, -como ocurrió con Cardiología, Anestesia, Angiología y Cirugía Vascular y Cirugía Plástica- de adoptarse, podría afectar a alguna de estas categorías. Según señaló esta misma semana el Sindicato de Enfermería (SATSE) los expedientes podrían afectar a otras siete especialidades médicas.

«Difícil de explicar»

En el caso de Medicina Intensiva, los evaluadores dejan constancia de que la prueba práctica «sigue un patrón atípico, alejado de la distribución normal. Diez de los opositores obtienen cero puntos y más del 66% (55) obtienen una puntuación de 20 sobre 100». Los autores del informe ponen especial énfasis en este asunto porque según se empeñan en dejar claro, resulta «difícil de explicar que el 60% de los profesionales aspirantes a la plaza tengan una competencia tan baja en la práctica de su profesión. Otro grupo -en cambio- obtiene puntuaciones muy elevadas (entre 90 y 100), distribuyéndose el resto de forma diversa».

Al equipo de Muñiz le llama la atención, como han puesto de manifiesto en más de una ocasión sindicatos y partidos de la oposición, que especialistas que llevan años de ejercicio en la sanidad pública obtengan notas tan bajas e incluso, en algunos casos, un cero debido a una manera equivocada de evaluar. Seguramente por eso, respecto a Medicina Intensiva, el informe psicométrico concluye con una de sus afirmaciones más tajantes: «Los análisis realizados indican que las puntuaciones de los aspirantes en la prueba práctica no se ajustan a una distribución normal. Habría que revisar el sistema de puntuación empleado», subraya.

La misma contundencia se encuentra en el análisis referido a las pruebas de Neumología. «Resulta extraño y llamativo que el 60% de los candidatos obtienen una puntuación por debajo de 35%, como que ningún candidato haya obtenido puntuaciones comprendidas entre 35 y 75 puntos. Este tipo de distribuciones no son habituales en otros contextos».

La repetición de las pruebas de Cardiología, Anestesia y Angiología y Cirugía Vascular supone que antes de fin de año tendrán que examinarse de nuevo 315 opositores. Después de hoy quizás sean más.

Las claves

315
opositores tendrán que volver a examinarse antes de fin de año, pero hoy se sabrá si son más.
Reflexión
El trabajo que hoy se presenta es meramente estadístico, pero ayudará a la toma de decisiones

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