El segundo día de huelga en los colegios concertados deja a miles de alumnos sin clase

La manifestación ha recorrido la Gran Vía./Ignacio Pérez
La manifestación ha recorrido la Gran Vía. / Ignacio Pérez

Los paros continuarán hasta el próximo viernes ante la falta de acuerdo entre sindicatos y patronal

Marta Fdez. Vallejo
MARTA FDEZ. VALLEJO

Los colegios concertados afrontan hoy la segunda jornada consecutiva de huelga, que volverá a dejar sin clase a miles de alumnos. El primer día de paros, este martes, dio la medida de la gravedad de un conflicto que se encuentra en un callejón sin salida. La patronal Kristau Eskola reiteró su advertencia de que las demandas de los sindicatos y la falta de una financiación suficiente por parte del Gobierno vasco «pone en peligro» el futuro de los centros, y los representantes de las plantillas censuraron que la oferta de la patronal están muy alejada de sus peticiones.

También hubo grandes diferencias a la hora de cuantificar el seguimiento del paro: un 65% según las centrales y un 32% para Kristau Eskola. Profesores y trabajadores de los centros se manifestaron por la Gran Vía de Bilbao para sacar a la calle sus reivindicaciones de subidas salariales y una menor carga de trabajo.

La huelga dejó sin clase a miles de los 120.000 alumnos en los más de 200 colegios de iniciativa social de Euskadi afectados por el conflicto, en los que trabajan 9.000 docentes y empleados de administración y servicios. Una buena parte de las familias decidieron dejar a sus hijos en casa ante la advertencia de los equipos directivos de que solo contarían con servicios mínimos.

Los colegios concertados afrontan cuatro jornadas de paros, convocados hasta el viernes por ELA, Steilas, CCOO, LAB y UGT. El responsable de los centros religiosos, Mikel Ormazabal, compareció ayer en Bilbao para dar detalles de las propuestas que ha hecho la patronal a los sindicatos y de la «difícil» situación económica del sector. Explicó que la última oferta rechazada por las centrales planteaba una subida salarial «por encima de la de los funcionarios», una rebaja de horas de trabajo, mejoras laborales en el primer ciclo de Infantil, reducción de jornada docente del 25% a los profesores a partir de los 61 años y un plan de recolocación para el personal que se quede sin plaza por la caída de la natalidad, entre otras medidas.

El responsable de Kristau reconoció que algunas de las demandas laborales por las que luchan los trabajadores son «justas», pero lamentó que con los recursos que tiene la red concertada «no se puede hacer frente» a todas las peticiones. «Nos veríamos obligados a cobrar cuotas altas a las familias y nos convertiríamos en centros privados», argumentó.

El director de Kristau Eskola hizo un llamamiento a Educación. «El Gobierno vasco debe tomar conciencia de que el conflicto no solo atañe a patronal y sindicatos. Somos un servicio público y el garante es el Departamento de Educación». Criticó que el sector concertado «no recibe una financiación suficiente». «El reparto en los Presupuestos es de un 33% para los colegios de iniciativa social y un 66% para la escuela pública, cuando acogemos a la mitad de los alumnos vascos», subrayó.

Desde 2009 sin convenio

El portavoz del Gobierno vasco, Josu Erkoreka, respondió ayer mismo a esa queja. Recordó que la financiación de la escuela concertada «está recogida en la ley, y definida y acordada en los conciertos educativos», por lo que «no es algo que el Gobierno haya sacado de la manga o fijado unilateralmente». La posición del Ejecutivo es «clara», dijo Erkoreka: «Este es un conflicto entre la patronal y los trabajadores y es la escuela concertada la que tiene que esforzarse en alcanzar acuerdos».

Las centrales sindicales afirmaron por su parte que la propuesta de las patronales Kristau Eskola y AICE está «alejada de sus reivindicaciones». Explicaron que el sector lleva sin convenio desde 2009 y que en ese tiempo su pérdida de poder adquisitivo supera el 10%, a la vez que las cargas de trabajo se han multiplicado hasta ser «insostenibles». Los sindicatos ponen en duda que los colegios no cuenten con los recursos suficientes para responder a sus reclamaciones y consideran que, en todo caso, es «responsabilidad de la patronal negociar con el Gobierno vasco una financiación suficiente para la red concertada».

 

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