Profesores que sufrieron acoso: «Me hicieron la vida imposible»
Una docente narra el hostigamiento a manos de estudiantes y otro expone un clima de trabajo irrespirable, con «coacciones y amenazas»
Han pasado cuatro años desde que A. R. P. sufriera el hostigamiento de un grupo de alumnos en el instituto Kantauri de Santurtzi. «Me hicieron ... la vida imposible», asegura. Es el mismo centro donde un profesor ha denunciado a varios alumnos por sacarle fotos y difundirlas para burlarse de él. Esta docente ha decidido contar su caso ahora por una razón: «Tengo la necesidad de que se sepa a nivel social, es importante. Seguro que hay más casos de profesores que están tocados y la gente lo tiene que saber».
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El acoso se dio de diversas formas y tuvo lugar durante el curso 2020/21. El episodio más grave fue cuando le suplantaron la identidad digital. No sabe cómo pero un grupo de alumnos consiguió su contraseña del correo electrónico. Accedieron a su cuenta de Google Drive y borraron todos los exámenes, ejercicios y apuntes que había acumulado durante su carrera como docente. En su lugar, colgaron una carpeta con el nombre 'A. kanpora'. En ella encontró fotos suyas. Eran imágenes que los alumnos habían obtenido durante el confinamiento. En aquella época, las clases se trasladaron al ámbito digital y las materias se impartían por videoconferencia. Le habían sacado pantallazos y hecho memes con su imagen.
Los infractores también enviaron un correo desde la cuenta de la profesora a un alumno con el mensaje 'Pringado has suspendido'. Ella sólo se enteró cuando le llamó la madre del estudiante que recibió el mensaje para pedirle explicaciones. «Suplantaron mi identidad, eso es un delito», indica la educadora.
Comunicó la situación a la dirección del centro y lo denunció ante la Ertzaintza. Durante la investigación se averiguó que los dispositivos desde los que accedieron a su cuenta estaban a nombre de menores de edad. Y ahí las pesquisas se detuvieron en seco. «Me dijeron que es muy difícil que las compañías de teléfono den datos de sus clientes, y menos en el caso de menores». Por tanto, y pese a que tiene fundadas sospechas de que fueron unos alumnos de 2º de Bachillerato, «se fueron de rositas».
Desde la dirección del centro se contactó con las familias de ese curso, pero la decepción llegó «cuando ninguna contestó. La respuesta fue cero. Hay quien piensa que son cosas de adolescentes. Bueno, que te lo hagan a ti», se duele. «Hay límites, somos personas». No fue la única situación desagradable por la que tuvo que pasar. Ese mismo curso apareció una pintada con su nombre y la leyenda 'kanpora' en la verja del centro educativo. «Seguro que la hizo el mismo grupo de estudiantes o unos amigos suyos», afirma la docente. Pero tampoco lograron pillar a los culpables.
«Protegernos a todos»
El tercer episodio tuvo lugar cuando vandalizaron su coche con pintura. En ese caso sí consiguió saber quién había sido el responsable gracias a que la dirección del centro «presionó y al final el estudiante confesó». El menor pagó la limpieza del vehículo y la cosa no fue a más.
Lo sufrido aquel curso le hizo daño. «Me quedé en shock», dice. Estuvo de baja y ha tenido que pasar por tratamiento psicológico. A día de hoy se encuentra mejor aunque asegura haber quedado «tocada». «Pensaba que lo mío era un caso aislado, pero te das cuenta de que muchos profesores pasan por situaciones así», asegura.
«Si nos protegemos a nosotros, protegemos a todos porque cuando un profesor coge la baja por estos motivos luego viene un sustituto, y eso hay que pagarlo.Y a lo mejor ese docente también sufre el acoso, y así es como se deteriora la calidad de la enseñanza», reflexiona. «Puede que nuestro trabajo no sea muy exigente a nivel físico, pero a nivel psicológico es muy estresante. Parece que aquí sólo tienen derechos los alumnos y nosotros ninguno», lamenta.
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Acoso entre compañeros
Cuando el acoso sucede entre compañeros de trabajo: «Se te van a echar encima»
Los problemas de convivencia en un entorno escolar no se limitan a situaciones de acoso entre estudiantes o de alumnos a profesores. A veces también sucede entre compañeros de trabajo. Educación recibió unas pocas denuncias por este motivo el pasado curso.
El exdirector de un instituto público vizcaíno ha relatado esta semana en redes sociales la «tensa situación» que vivió desde que asumió el cargo, en julio de 2025. Según su testimonio, este centro había contado con una gran inestabilidad en el equipo directivo en los últimos años. A principios de curso dimitió del puesto «tras haber sido objetivo desde el primer día de amenazas, coacciones y bulos varios por parte de un grupo reducido de personas».
La situación le supuso un «deterioro físico y emocional». Ahora se encuentra de baja y ha judicializado el asunto. Uno de los momentos más tensos que vivió como parte de la dirección sucedió el pasado mes de junio, cuando el polideportivo del centro apareció con numerosas pintadas que le exhortaban a abandonar el puesto e incluso le comparaban con Franco. Los mensajes también eran contrarios al PNV, partido con el que parte del claustro vinculaba a este docente, algo que él desmiente de forma categórica.
El clima se había agravado durante la huelga de la escuela pública del pasado curso. Algunos docentes achacaban a este profesor «un posicionamiento claramente favorable al Gobierno vasco y a los responsables del Departamento de Educación», según detallaron en un comunicado que publicaron hace unos meses. En el documento, los profesores acusaban al dimitido director –entonces era subdirector– de ejercer «coacciones», «abuso grave de autoridad», mantener «actitudes intimidatorias» y de no tener plaza en el centro.
En su relato hecho público esta semana, el docente niega todas las acusaciones y explica que adoptó algunas decisiones de carácter interno, como la reorganización del horario escolar, que provocaron el rechazo de buena parte de la comunidad educativa. También realizó cambios organizativos. «Con esta reasignación dio comienzo a la campaña más brutal que jamás haya conocido un centro educativo contra cualquiera de sus integrantes», denuncia. Y admite que una persona del centro le advirtió de posibles consecuencias: «Van a ir a por ti». Más allá de estas cuestiones, el educador asegura haber recibido «amenazas, difamaciones y coacciones» de forma organizada en redes sociales por parte de trabajadores y exprofesores del centro.
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