«Quiero que lo que investigo se traslade a los pacientes»

La foto de familia tras la entrega de las becas./Efe
La foto de familia tras la entrega de las becas. / Efe

120 estudiantes seleccionados de entre 1.226 alumnos reciben una beca de La Caixa para cursar estudios de posgrado en el extranjero

Iker Cortés
IKER CORTÉSMadrid

«Lo que más me interesa es que lo que investigo en el laboratorio se traslade a los pacientes y tenga su fruto en la medicina». Son las palabras de Miriam Ferrer González, una estudiante de Lleida de 24 años, que hace en estos momentos su doctorado en Cambridge. Miriam es una de las 120 estudiantes que este martes han recibido una beca de La Caixa para cursar estudios de posgrado en el extranjero. Tras estudiar biomedicina en la Universidad de Lleida, la joven se traslado a Cambridge donde realizó un Master de Medicina Traslacional y allí se quedó trabajando. Ahora cursa un doctorado donde está estudiando el cáncer de páncreas. «Estoy estudiando el modelo de Cambridge y luego estudiaré el modelo en Nueva York, que es donde aprovecha la beca», comenta quien dice sentirse «muy halagada de tener esta oportunidad y de que alguien sea reconocer e invertir» en su talento. Explica Miriam que está especialmente interesada en la caquexia, un factor común a todos los cáncer de páncreas, que es la pérdida de mucho peso en la fase terminal de la enfermedad. «Causa gran mortalidad, así que estudiarlo podría salvar muchas vidas», dice convencida.

La joven ha sido una de las 120 elegidas entre los 1.226 estudiantes que se ha presentado a esta 37ª edición del programa de la entidad financiera. Un programa del que se han beneficiado hasta el momento 3.335 universitarios gracias a la inversión de cerca de 162 millones de euros desde su creación en 1982.

Han hecho entrega de las becas los Reyes de España, en una ceremonia que ha tenido lugar en el CaixaForum de Madrid. Con posterioridad al acto, don Felipe elogiaba este programa que supone «tanto un premio al esfuerzo de los becarios para alcanzarlas» como un «estímulo y una responsabilidad para continuar siendo excelentes» y «contribuir al avance, al desarrollo y al conocimiento de la sociedad». En este sentido, ha dado la enhorabuena a los becados y también a la fundación de la Caixa, pues iniciativas como esta «contribuyen a que España desempeñe un papel de primer orden en el tablero internacional del talento».

El Rey ha pedido también a los flamantes becarios que aprovechen «la grandísima oportunidad que la beca supone» y que actúen como «representantes de una juventud española pujante, inquieta, con capacidad de superación y con una decidida voluntad a aportar al bien común», tanto en sus próximos destinos de estudios y educación como cuando su nicho profesional, «pensando especialmente en vuestro país y en revertir a nuestra sociedad mucho de lo que ella os ha aportado a lo largo de vuestras vidas». Además, ha puesto el foco en los avances tecnológicos y en su impacto en la sociedad, advirtiendo de que «no hay que perder nunca el elemento humano y ético que siempre debe estar al final de toda empresa de conocimiento».

Precisamente, por esa senda de revertir todo lo que la sociedad le ha dado camina Nicola Urrutia, de Bilbao. Este joven de treinta años, licenciado en Administración y Dirección de Empresas, está estudiando ahora un Máster de Administración de Negocios en Singapur y quiere trasladar toda su sabiduría al continente africano, donde ya estuvo trabajando durante un año. «Quise conocer esa realidad, porque he sido muy afortunado. Estuve en todos los continentes pero nunca había estado allí. Cuando vi su realidad, lo injusto que es que esas personas no tengan las mismas oportunidades que yo, pensé en que me gustaría usar mi buena suerte para poder ayudar a esa gente», explica. Su intención cuando acabe el posgrado es realizar un proyecto relacionado con el emprendimiento en el este de África. De momento, está «encantado» con su experiencia en Singapur. «Lo que nos permite una beca como la de La Caixa es estudiar en unos centros de élite, con gente muy diversa. En mi equipo de , hay una chica de China, otra de India, un chico sudafricano y yo. Es un sitio único. Toda esa diversidad, te hace crecer», comenta.

En Edimburgo está Francesc Gannau, de 24 años, cursando un Máster de Genética Cuantitativa y Análisis Genético. Después de graduarse en Biomedicina en la Universidad de Lleida y Bioinformática en la Autónoma de Barcelona, consideró que le faltaba adentrarse en la parte teórica. «Es genial, porque a mí, que tengo una discapacidad visual, me ha dado la oportunidad de vivir en el extranjero, conocer a mucha gente y madurar. Además en esta universidad son muy atentos con los discapacitados y dedican muchos recursos». Cuando acabe el máster espera dedicarse a la docencia y la investigación, aunque aún no sabe si se quedará allí o volverá a la Autónoma. «Me interesa mucho seguir investigando sobre genética, la evolución humana de los prehistóricos y los genomas antiguos. De hecho, haré la tesis sobre ello», explica.

Minutos antes, Isidro Fainé, presidente de la fundación bancaria La Caixa, ha explicado que la beca «es un galardónal esfuerzo y al historial de méritos» de estos estudiantes. Fainé ha explicado que leyendo sus historiales se hadado cuenta de que «hay buen fundamento para dejar, con plena confianza, nuestro futuro en sus manos: por la curiosidad y diversidad de sus intereses, así como por su talento». Y no ha dudado en hacer una pequeña relación con algunas de las inquietudes de estos becarios. Así, ha nombrado a Alejandro Izquierdo, un biólogo de Barcelona interesado en los órganos sensoriales de los artrópodos fósiles del Cámbrico. «Alejandro tiene la seguridad de que a partir de esta investigación será más fácil entender la evolución de la vida en la Tierra», ha explicado Fainé.

Y es que, según el responsable de la fundación, ninguno de los proyectos que han presentado los becarios es convencional. «En todos hay originalidad, innovación, atrevimiento y ganas de cambiar el mundo». Y a este respecto les ha recordado que la beca no solo se les concede por lo que han hecho hasta ahora «sino por su potencial y por lo que harán en el futuro. Es un pacto serio y responsable entre La Caixa y cada uno de los becarios».