Educación extenderá la instalación de «semáforos de ruido» en los comedores escolares vascos

Un semáforo de ruido, en un comedor escolar. /EC
Un semáforo de ruido, en un comedor escolar. / EC

La medida, prevista para el próximo curso, tratará de rebajar la contaminación acústica en estos espacios que llegan a alcanzar los 100 decibelios, similar al sonido que emite un tubo de escape

IÑAKI JUEZ

«Mucho, mucho ruido», como decía Joaquín Sabina en una de sus canciones. Es lo que hay en los comedores escolares vascos que se llenan de niños ansiosos por hablar, muchas veces a grito pelado, con el resto de sus compañeros después de pasarse horas en absoluto silencio. Las conversaciones de alto nivel, en el sentido literal de la palabra, y el habitual traqueteo de platos y cubiertos provocan que se superen en estos espacios educativos los 100 decibelios, el mismo sonido que emite un tubo de escape. Para paliar esta situación, la consejera de Educación, Cristina Uriarte, ha anunciado este viernes que el próximo curso se instalarán en las escuelas vascas «semáforos» para tratar de rebajar la contaminación acústica a la hora de la comida.

Uriarte ha adelantado esta decisión en una respuesta en el pleno de control del Parlamento vasco a la representante popular Juana Bengoechea, quien le ha reclamado un plan de intervención en los colegios de Euskadi para rebajar el ruido en los comedores. La consejera ha reconocido que existe un problema en estas instalaciones y ha subrayado que su Departamento lleva tiempo trabajando en coordinación con los centros escolares para darle solución.

En este sentido, ha señalado que la normativa apunta a que no se deben superar los 40 decibelios en la aulas, como en las bibliotecas, y los 60 en los comedores, cuando la realidad es que «en muchos de estos últimos existen problemas de contaminación acústica». Lo normal es superar los 80 decibelios, el mismo sonido del tráfico en la calle, con picos de 100, sólo 50 por debajo del ruido que emite el despegue de un avión.

«Difícil solución»

En ese sentido, Uriarte ha reconocido que esta problemática tiene «difícil solución», pero ha asegurado que se están tomando medidas, no solo físicas, sino también de sensibilización entre el profesorado, los monitores y el alumnado. La consejera ha adelantado que el próximo curso se van a instalar de manera generalizada en los comedores de los centros públicos los denominados «semáforos de ruido», con los que cuentan ya algunos colegios.

Se trata de dispositivos electrónicos con forma de semáforos que indican el nivel de ruido y avisan si se superan los niveles establecidos. En su opinión, se trata de una «forma de control del nivel de ruido sencilla, bonita, decorativa y divertida».

Estos semáforos cumplirán la doble misión de advertir de que hay demasiado ruido y de registrar un histórico de decibelios para la posterior adopción de medidas. El objetivo del Departamento es hacer unos comedores «más atractivos y confortables» y acondicionarlos mediante obras menores, insonorizaciones, instalación de paneles acústicos, o con la adopción de medidas sencillas como la utilización de vajillas de policarbonato, de manteles de plástico, y de sillas y mesas fijas.

 

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