Calvo relaciona el fracaso escolar con el tiempo que dedican los padres a sus hijos

Carmen Calvo (c), durante la jornada 'Mujer y Poder'. / J. J. Guillén (Efe)

La vicepresidenta del Gobierno apuesta por unificar los tiempos con Europa

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La vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, considera que una parte del fracaso escolar tiene que ver con el tiempo que dedican los padres al acompañamiento de los menores en los hogares por lo que ha planteado la necesidad de alcanzar un gran acuerdo social y político para regular el uso de los horarios.

Durante la inauguración del XIII Congreso Nacional para Racionalizar los Horarios Españoles, Calvo ha expresado la preocupación del Gobierno en materia de protección de la infancia respecto a la cantidad de tiempo que se dedica en los hogares a los niños. «Una parte del fracaso escolar tiene que ver con el otro lado de la educación, la que proporcionamos padres y madres o abuelos; hay una parte de fracaso que tiene que ver con la ayuda normal y natural que deberíamos ofrecer los mayores de la familia acompañando al menor» en las etapas de su vida.

Calvo ha apostado por un acuerdo social y político sobre el uso de los horarios y el reparto del tiempo que permita «tomar decisiones jurídicas en el ámbito laboral, que se tendrán que cumplir, en la administración pública, que están tomadas pero no se cumplen», y en otros ámbitos vinculados al ocio y la cultura de la sociedad. Ha explicado que cuando se llegue a un acuerdo en la Unión Europea sobre el cambio o no de horarios y se establezca el uso que corresponda, será el momento de convocar a «cualquier interlocutor de carácter social representativo» y a los grupos políticos para «avanzar lo más rápido posible en un gran acuerdo».

La vicepresidenta y ministra de Igualdad ha explicado en este foro, organizado por Arhoe (Comisión Nacional para la Racionalización de los Horarios Españoles) en la sede de Esade, que la posición del Gobierno español en Europa es que acaben los cambios de horarios de verano y de invierno y se fije el uso horario más adecuado a los biorritmos de la sociedad. «Nos deberíamos acostumbrar a unos horarios que empezaran a las siete y media de la mañana, ocho o nueve y terminaran sobre las cinco o seis y media de la tarde, lo que permitiría disponer de espacios amplios de tiempo para la vida personal, familiar y para reconducir algunos elementos que distorsionan nuestra vida de convivencia», ha asegurado Calvo.

La vicepresidenta ha apostado por aprovechar el debate en torno a la directiva europea para producir cambios y reflexiones sobre lo que conviene mejor al país, «con toda la complejidad que tiene este asunto». «Tendríamos que repartir la racionalidad del horario en nuestro país, atendiendo fundamentalmente al eje de igualad entre hombres y mujeres y al eje de los menores y mayores; a partir de ahí se produciría por necesidad, por reflexión y por obligación un cambio de verdad de los usos del tiempo y del reparto de ese tiempo».

Sobre el cuidado de las personas mayores, Calvo ha opinado que no se puede confiar su cuidado «a una superestructura constante de respuesta del Estado» porque «construir una sociedad más humana requiere de tiempo para acompañar a los mayores, eso no hay Estado que lo sustituya».

La responsable del Ejecutivo ha dicho que una vez se debata la directiva europea se activará la subcomisión parlamentaria que hay en el Congreso de los Diputados sobre este asunto. «Estoy convencida de que los grupos estarán todos de acuerdo, aunque haya matices, porque la situación a la que hemos llegado es un tema que hay que resolver» porque afecta a toda la sociedad.

 

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