Más de un 20% de los alumnos vascos de Secundaria han repetido curso

Una importante parte de los alumnos repetidores tienen competencias, pero no se esfuerzan o tienen una conducta diferente./AFP
Una importante parte de los alumnos repetidores tienen competencias, pero no se esfuerzan o tienen una conducta diferente. / AFP

Los escolares que pertenecen a entornos desfavorecidos tienen cinco veces más posibilidades de quedarse atrás

Marta Fdez. Vallejo
MARTA FDEZ. VALLEJO

Las repeticiones de curso son uno de los indicativos del estado de salud de un sistema de enseñanza. El porcentaje en Euskadi, de más de un 20% en Secundaria, se sitúa entre los más bajos de España –alcanza el 27%–, pero está lejos todavía de las medias de Europa y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), cercanas al 10%. Un alumno no puede pasar de curso en el País Vasco si suspende tres asignaturas o dos si son Lengua y Matemáticas. En determinadas circunstancias, y siempre a criterio del docente, se permite al estudiante superar el año académico sin cumplir esas condiciones.

El fracaso escolar aumenta a medida que avanza la etapa educativa. La última Evaluación Diagnóstica realizada por el Gobierno vasco muestra que en Primaria hay un 10% de alumnos que no están en el curso que les corresponde, y el doble en Secundaria. A los 15 años, el número de estudiantes que suspenden y no pueden pasar de curso se eleva a uno de cada cinco.

Según los datos de la OCDE, la repetición de curso «es un mecanismo sumamente injusto ya que no afecta a todos por igual». Los estudiantes de entornos desfavorecidos tienen muchas más posibilidades de repetir que los de niveles socioeconómicos altos. «Ocurre incluso entre niños con los que se ha comprobado que tienen las mismas habilidades y competencias básicas», detalla el informe. La evaluación vasca a escolares de cuarto curso de Primaria y segundo de ESO demuestra esa relación directa entre el Índice Socioeconómico y Cultural (ISEC) y las posibilidades de quedarse atrás. Los alumnos que se encuentran en el curso que les corresponde provienen de hogares con mayor índice ISEC.

La brecha, además, se agranda con el paso del tiempo. En la actualidad, entre el grupo de niños de Primaria que pertenecen a familias con las mayores dificultades económicas hay un 61% de repetidores –cuatro puntos más que en la evaluación de 2015–, mientras que ese porcentaje de fracaso baja al 5,8% en escolares de los entornos privilegiados. En Secundaria las diferencias siguen siendo enormes: de un 58% a un 6% entre los dos colectivos sociales.

El Informe Pisa también corrobora esa situación en el conjunto de España. «Aún con conocimientos idénticos, a los 15 años los hijos de familias con pocos recursos tienen una posibilidad hasta cinco veces mayor de haber repetido que aquellos que provienen de hogares con una situación socioeconómica alta», destaca la OCDE.

Perjudica la marcha del centro

Los expertos del Gobierno vasco han detectado que la «concentración de escolares que no están en el curso que les corresponde influye en los resultados del conjunto del alumnado de un colegio». El informe detalla que los centros públicos tienen mayor número de 'repetidores', lo que «explica la diferencia de resultados con los concertados».

Este porcentaje de estudiantes que se han quedado atrás en la enseñanza vasca se mantiene estancado. Es difícil de rebajar. No se corresponde con el resto de indicadores positivos: Euskadi lidera los rankings españoles, e incluso europeos, en bajo abandono escolar –menos de un 8%–; en equidad, con el 75% de escolares en el nivel intermedio de conocimiento; o de jóvenes titulados: mas de la mitad de las personas de entre 25 y 34 años cuentan con formación superior.

Repetir resulta caro para un sistema educativo ya que se tira a la basura la inversión por curso en cada alumno – más de 5.000 euros–. En España las repeticiones suponen un gasto del 8%de todo lo que se invierte en Primaria y Secundaria, según los datos de la OCDE.

Una de las situaciones más preocupantes para los responsables educativos es que la práctica totalidad de los inmigrantes tienen resultados, en todas las competencias –castellano, euskera, matemáticas y ciencias–, «significativamente peores que los nativos». Los extranjeros suponen un 8% del total en las aulas vascas y las mayores diferencias en sus puntuaciones son en euskera, ciencias y matemáticas. Es menor la brecha en castellano e inglés. Hay que tener en cuenta que la mayoría de los alumnos inmigrantes procede de países en los que se habla español.

Lucas Gortázar, investigador de la UPV/EHU

«No es un fracaso del alumno, sino del sistema educativo y de la sociedad»

Lucas Gortázar, investigador de la UPV/EHU y miembro del colectivo Iseak, alerta de que las repeticiones de curso no favorecen el progreso académico del alumno y responden a un modelo de aprendizaje que «da más valor a los exámenes que a lo que aprende el niño».

– ¿No es efectiva la repetición?

– Todos los estudios demuestran que los niños que repiten pagan un precio alto. Aprenden menos en el futuro, su probabilidades de abandono escolar son mayores y les crea un estigma. Su autopercepción es que 'soy menos capaz de lo que pensaba, y me esfuerzo menos'. La repetición no es la solución.

– ¿Qué habría que hacer?

– Hay que tomar otro tipo de medidas. Poner los recursos antes. Habría que reforzar los apoyos en Primaria a los alumnos que van mal, los de más riesgo. Cuando llegan a Secundaria es tarde, aumentan las repeticiones. Y es un despilfarro de dinero público, tiras la inversión de todo un curso, para una medida que no funciona. Habría que hacer una reflexión más cultural.

– ¿Cuál?

– Todos los países tienen regulaciones parecidas, no se pasa de curso con dos o tres asignaturas. Sin embargo, las tasas de repetición son diferentes, unos el 5%y otros más de un 20%. La razón es que la repetición es un fenómeno cultural, está muy relacionada con la idea que tenemos como sociedad de lo que es aprender. Lo asociamos a la madurez y al esfuerzo que hace el niño. Pero una buena parte de esos alumnos a los que haces repetir tiene las competencias, lo que ocurre es que por cuestión de conducta o de no haberse esforzado se les impone ese castigo.

– Pero suspenden y si suspendes no pasas.

– Hemos asociado que aprender es superar un examen, una oposición, el apto o no apto. ¿Yqué diferencia puede haber entre sacar un 4,5 o un 5 para que sea aprobado o suspenso? En los colegios no hay sistemas de evaluación profesionalizados, depende de criterios subjetivos del docente. Se presta mucha atención al examen y poco a lo que aprende el alumno.

– Los estudiantes que más repiten son de hogares más desfavorecidos. Es un sistema injusto.

– Sin duda hay sesgos injustos hacia chicos inmigrantes y de familias con rentas más bajas. En Euskadi las diferencias entre los resultados de los niños de hogares con índice socioeconómico y cultural más alto y los más bajos son muy grandes. Y me niego a pensar que es porque son niños con menos capacidad. Tiene que ver con cómo entendemos el aprendizaje y cómo se evalúa en los centros.

– ¿Quién debe hacer los cambios?

– Muchos responsables educativos alegan que las normas las pone el Ministerio. Pero lo pueden hacer las comunidades. Cataluña lo está haciendo y ha logrado reducir las repeticiones. Hay que hacer un cambio de paradigma dentro de las cabezas de docentes y directores. Y poner los recursos donde hace falta.

Cada vez más extraescolares de Inglés

El número de alumnos vascos que acude a extraescolares en inglés aumenta de año en año. Desde el 2011 ha crecido casi un 22%. En la actualidad, más de la mitad de los estudiantes de Primaria y el 60% de los de Secundaria de centros del País Vasco reciben clases particulares de este idioma extranjero al acabar su jornada lectiva. Las últimas evaluaciones diagnósticas que ha realizado el Departamento de Educación revelan que los alumnos que reciben este refuerzo obtienen calificaciones más altas respecto a los compañeros que solo cuentan con los conocimientos que adquieren en la escuela ordinaria.

Aunque hay más estudiantes de niveles socioeconómicos altos que asisten a clases de inglés cuando salen del colegio, también son muchos –ya cuatro de cada diez–, los que pertenecen a hogares desfavorecidos y pagan una factura por dar a los niños refuerzo de lengua extranjera. Desde 2011 el número de chavales de Primaria pertenecientes a esos grupos sociales con mayores problemas económicos que recibe clases ha pasado del 18%al 41,8%.

El PP resaltó este dato cuando Educación presentó los resultados de la Evaluación Diagnóstica en el Parlamento vasco. Censuraron que familias «con dificultades» se vean obligadas a hacer ese esfuerzo económico para que sus hijos puedan aprender inglés. Uno de los argumentos con los que el PP reclama la extensión del trilingüismo en las aulas es que daría oportunidad a todos los estudiantes de aprender la lengua inglesa en el horario lectivo, en el colegio.

El currículum vasco elaborado por el Departamento de Educación abre la posibilidad de que los centros implanten modelos trilingües, en los que se impartan asignaturas en inglés. Deja libertad para que cada colegio decida las materias y horas en función de las necesidades del alumnado. En todo caso, el inglés está entre las competencias en las que sobresalen los estudiantes vascos. Los resultados de la última evaluación realizada por el Gobierno autónomo muestra que la mejor calificación entre los chavales de 13 y 14 años es en inglés. Peores notas obtienen en Castellano, Euskera y Ciencias.

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