Darpón dimite acosado por el escándalo de la OPE de Osakidetza y su sustituta será Nekane Murga

Darpón dimite acosado por el escándalo de la OPE de Osakidetza y su sustituta será Nekane Murga

La crisis se ha cobrado la cabeza del consejero de Salud, hombre de la máxima confianza del lehendakari y titular de una cartera clave del Gobierno vasco

OCTAVIO IGEA | DAVID GUADILLA
Nekane Murga, nueva consejera de Salud.

Jon Darpón resistió hasta este jueves. Nueve meses después de que estallase el escándalo, el consejero de Salud tiró la toalla y presentó su dimisión «irrevocable» al lehendakari. La presión política y el desgaste personal que sufría a raíz de que el pasado mes de junio se desvelasen irregularidades en la masiva OPE convocada por Osakidetza han puesto fin a la carrera política de uno de los hombres de la máxima confianza del lehendakari. Se trata de un paso inédito. Nunca hasta la fecha un consejero había dimitido por la investigación de un fraude vinculado con su departamento. Su sustituta será Nekane Murga, hasta ahora directora de Planificación, Ordenación y Evaluación Sanitaria del Departamento de Salud. El miércoles tomará posesión de su cargo.

El Ejecutivo vasco espera con este gesto frenar el desgaste que se aventuraba a poco más de un año para las próximas autonómicas. Urkullu, además, cierra su semana más complicada desde que es lehendakari, en la que no solo ha visto cómo pierde a un consejero, sino también cómo Carles Puigdemont le ha acusado de faltar a la verdad en el Tribunal Supremo. Y solo un mes después de que la oposición le asestase otro golpe político importante al obligarle a modificar varias medidas presupuestarias en el Parlamento. Sin Cuentas públicas para 2019 y en minoría parlamentaria, Urkullu afronta un final de legislatura plagado de curvas.

El futuro de Darpón se ha ido oscureciendo a medida que pasaban los meses. Lo que al principio parecía un chaparrón pasajero, la carta remitida por un cirujano del hospital Donostia a la consejería para denunciar la filtración de varios exámenes, se ha transformado en un vendaval que se ha llevado por delante al responsable de la Sanidad vasca durante los últimos siete años.

Darpón quedó sentenciado de forma definitiva la pasada semana. La decisión de que dejase el cargo se adoptó de forma conjunta por el consejero y el lehendakari. Urkullu informó al Euzkadi buru batzar de lo que se avecinaba en su reunión del pasado lunes. También desveló a la dirección del PNV que la elegida para asumir el cargo sería Murga. Darpón acudió el martes a su último Consejo de Gobierno. Ni él ni el lehendakari trasladaron de forma oficial al resto del Gabinete la decisión que se había tomado.

Al día siguiente, Darpón fue al Parlamento. Se reunió durante alrededor de dos horas con el lehendakari en uno de los despachos que tiene el grupo del PNV en la Cámara de Vitoria. En esa cita también estuvieron presentes la directora de Gabinete de Darpón y Nekane Murga. Fue ahí cuando se oficializó un traspaso de poderes que se hizo público ayer al mediodía con un comunicado del Departamento de Salud en el que se elogiaba su figura y se recalcaba que «desde el primer día asumió la responsabilidad completa» en relación a la crisis de la OPE. «Ha actuado con determinación y transparencia», añadía el texto.

«Coyuntura política»

¿Y entonces por qué ha dado un paso atrás si además contaba con el apoyo cerrado del lehendakari? El propio comunicado respondía a la pregunta: «La actual coyuntura política y la confirmación de la presentación de una proposición no de ley de reprobación el 21 de marzo ha condicionado la decisión».

La caída final de Darpón empezó a gestarse a mediados de febrero. La Fiscalía hizo público un demoledor informe en el que aseguraba que había detectado indicios suficientes para hablar de fraude. Fue un punto de inflexión. Están bajo sospecha once especialidades y están llamadas a declarar 16 personas, tres en calidad de imputados. Antes de Darpón, otros dos altos cargos ya habían renunciado a sus puestos.

Por esas mismas fechas, Elkarrekin Podemos presentaba una propuesta para reprobar al consejero. El debate se tendría que haber llevado adelante el próximo jueves, y salvo cambio de última hora, Darpón y por extensión Urkullu iban a sufrir un varapalo político importante ya que la coalición morada, EH Bildu y el PP estaban dispuestos a sumar fuerzas y censurar la gestión del responsable de la Sanidad vasca.

El escenario amenazaba con agravarse aún más. El miércoles, EH Bildu registraba una enmienda para exigir su cese y en el horizonte aparecía la hipótesis de una moción de censura. Se trata de una vía que recoge el Parlamento vasco y que a diferencia de la reprobación sí es vinculante. Es decir, que si salía adelante, Urkullu estaría obligado a cesarle.

Esa opción nadie la había puesto sobre la mesa. Todavía. Porque minutos antes de que se hiciese oficial la dimisión, EH Bildu había amenazado con presentarla. Ante la posibilidad de que la oposición forzase su marcha, Urkullu y Darpón optaron por la salida voluntaria.

El lehendakari mantuvo hasta el último minuto su fidelidad al extitular de Salud. «Es difícil encontrar más honestidad en el ejercicio de una responsabilidad pública», afirmaba en un comunicado que leyó en el Parlamento. No aceptó preguntas. «Gracias de todo corazón», se limitaba a trasladar el jefe del Ejecutivo a su hasta ayer consejero, de quien destacaba su «labor intachable». «Eskerrik asko lehendakari por tu confianza», respondía Darpón a través de las redes sociales.

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