«Nadie nos dice qué le ocurrió a Sophia ni cuándo la recuperaremos»

La comitiva judicial analiza el lugar donde apareció el cuerpo de la joven alemana./JESÚS ANDRADE
La comitiva judicial analiza el lugar donde apareció el cuerpo de la joven alemana. / JESÚS ANDRADE

El hermano de la joven alemana que apareció asesinada en la localidad alavesa de Egino el 21 de junio aún busca respuestas y denuncia desconocer «cómo recobrar su cadáver»

DAVID GONZÁLEZ

Es el propio Andy Lösche quien se pone en contacto con este periódico. Se declara «desesperado» tras siete semanas a la espera de noticias definitivas sobre su hermana Sophia, la joven alemana cuyo cadáver apareció junto a la gasolinera de la localidad alavesa de Egino el 21 de junio. Hace ya 52 días. El cuerpo continúa en el Instituto Anatómico Forense del Palacio de Justicia vitoriano mientras prosigue una enrevesada investigación internacional que comprende a tres juzgados, dos fiscalías y varios cuerpos policiales de España y de Alemania.

«Durante estas siete semanas no logré ningún detalle sobre qué le pasó», se arranca Andy en declaraciones en exclusiva a EL CORREO. Sí ha mantenido conversaciones «puntuales» con la embajada germana en Madrid. «Pero hace veinte días que no me dicen absolutamente nada». Asegura que ninguna autoridad española se ha puesto en contacto con él o con algún otro miembro de los Lösche, familia bastante conocida en la región alemana de Baviera. Su padre fue un alto cargo autonómico.

«Nadie nos dice nada». Ni el Juzgado de Instrucción 3 de Vitoria, que lidera la investigación; ni el Juzgado Central de Instrucción número 6 de la Audiencia Nacional, que ordenó el ingreso preventivo en prisión del supuesto asesino, un camionero de origen magrebí llamado Boujemaa L.; ni la Ertzaintza, cuerpo que halló sin vida a su hermana; ni la Guardia Civil, cuyos agentes detuvieron al único sospechoso a sólo 400 kilómetros del puerto de Algeciras, donde pretendía coger un ferry a Marruecos. «Hasta envié una carta al juzgado vitoriano, de la que no he recibido respuesta», remarca Andy.

Fuentes judiciales replican que «sí se le ha respondido y explicado la complejidad del procedimiento». Recuerdan que hasta varios organismos judiciales distintos, dos alemanes, continúan enfrascados en la resolución del caso. «Nadie quiere precipitarse hasta tener atado todo lo referente a la jurisdicción», continúan estos medios. Este jueves, sin ir más lejos, se produjo la última novedad con la entrada de un informe de ADN en Instrucción número 3.

Boujemaa L., el transportista detenido como presunto autor del crimen.
Boujemaa L., el transportista detenido como presunto autor del crimen. / E. C.

Repetir la autopsia

Lösche alega desconocer cualquier detalle acerca de ese proceso, aunque lo que le reconcome es que su hermana sigue en un congelador del Palacio de Justicia alavés. «Desde la embajada sí nos explicaron que quieren mantenerla en Vitoria hasta que estén seguros al 100% de que la mataron en Alemania. ¿Pero qué sentido tiene dejar allí su cuerpo? Si el caso pasa a mi país, habrá que repetir la autopsia. ¿Y si ya tienen todas las muestras necesarias, por qué no podemos tenerla con nosotros?», se pregunta este promotor de conciertos y político local en Bamberg. «Los forenses alemanes me han comentado que basta con tener preservadas unas muestras».

Hartos de esperar, los Lösche celebraron el 1 de agosto una ceremonia de despedida «Tuvimos un gran servicio conmemorativo oficiado por el obispo protestante Heinrich Bedford-Strohm (máxima autoridad religiosa de Baviera). Al faltar el cuerpo, ni siquiera pudimos plantear un funeral». Alrededor de 800 personas acudieron al oficio.

En este tiempo de supuesto silencio oficial, la labor judicial y policial ha avanzado bastantes casillas. El presunto autor aguarda acontecimientos en el penal madrileño de Soto del Real. Aún no ha confesado. La autopsia, eso sí, determinó que Sophia, de 28 años, fue maniatada antes de morir. Situó también su asesinato entre el 14 y el 16 de junio. Es decir, lo más probable es que falleciera en Alemania. La otra opción sería Francia, país que se ha desentendido de este caso. Es el quid de esta historia. El juicio se celebrará en el estado donde acabaron con su vida.

Debido al silencio del transportista, los investigadores se afanan en recabar el mayor número posible de pruebas. Por ejemplo, el GPS de su camión chivó todas sus paradas desde la localidad alemana de Schkeuditz, donde recogió a una Sophia que hacía autostop. Egino fue una de ellas en un trayecto de huida de más de 2.400 kilómetros. La Guardia Civil le atrapó cerca de Jaén. Pretendía cruzar el Estrecho y ponerse a salvo en Marruecos. La captura fue posible gracias a que se le incendió su vehículo. Es un misterio si lo hizo a posta o resultó un accidente.

Y pese a que suene increíble, en este arresto mucho tuvieron que ver los Lösche. A las pocas horas de percatarse de que a Sophia le había pasado algo -sabían que iba a su casa paterna en autostop- iniciaron una activa campaña en las redes sociales. También organizaron equipos de búsqueda. «Mucha gente buena intentó ayudarnos».

Se le nota muy molesto con la Policía alemana. «La realidad es que se negó a buscarla activamente durante casi tres días. Por un mensaje que Sophia envió a sus amigos sabíamos que iba en un camión con destino a Marruecos. Lo buscamos por nuestra cuenta». Tras obtener las imágenes de la gasolinera donde su hermana subió al tráiler de Boujemaa, de 41 años, «llamamos a la compañía de transporte que venía en el toldo. Eso fue el mediodía del lunes 18».

Habían pasado casi cuatro jornadas desde su alerta inicial. «¡Y nadie los había llamado! El camión iba al ferry. Dimos esa información a la Policía, que informó a la Guardia Civil vía Interpol. Si este cuerpo no hubiera sido tan rápido, él habría llegado a Marruecos. Y quién sabe, probablemente el cadáver de mi hermana no se habría encontrado en años».

Sigue la duda sobre dónde será el juicio

Pocos casos habrá en Europa tan intrincados como el asesinato de Sophia Lösche. Más de 2.400 kilómetros separan el punto donde comenzó su dramático final del de la carretera donde capturaron a su presunto asesino. La gran duda aún es dónde la mató. La autopsia fija entre la tarde del 14 de junio y el día 16 el periodo en que Boujemaa L. supuestamente acabó con su vida. Pero como él no ha reconocido nada, todos van con pies de plomo.

En principio, parece que el crimen se produjo en Alemania, lo que derivaría el caso a allí. Es lo que pretenden desde un primer momento la Fiscalía de Bayreuth, la Policía alemana y los Lösche. Y eso que, curiosamente, en su país no podrán ejercer en principio la acusación particular, una figura jurídica habitual en la Justicia española.

Seis días después de hallarse el cadáver, policías judiciales alemanes visitaron el Palacio de Justicia vitoriano. Querían tener todos los detalles posibles y hacerse cargo ya del caso. Lo cierto es que el acusado aún sigue en Soto del Real.

Mientras tanto, el Juzgado de Instrucción 3 y la Fiscalía alavesa intentan mantenerse ajenos a tanta presión exterior. Han centralizado la mayoría de la información. Por ejemplo, disponen de una prenda con ADN del presunto autor y de la víctima. Se antoja una prueba clave. Se presente aquí, en Alemania o en Francia.

 

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