Apuñalado en la Antártida por hacer 'spoiler' de los libros

La estación en la que se produjo el incidente con vodka de por medio en la isla Rey Jorge./R. C.
La estación en la que se produjo el incidente con vodka de por medio en la isla Rey Jorge. / R. C.

Un científico ruso apuñala a un colega en una base por desvelarle los finales de los libros que compartían tras un año de convivencia

DANIEL ROLDÁN

La estación Bellingshausen está situada en el extremo noroeste de la Antártida. Allí, en una esquinita, en la isla Rey Jorge, decidió la Unión Soviética hace cinco décadas establecer su base, abierta los doce meses del año, para la investigación. Muchos países, después, siguieron a los soviéticos y montaron sus espacios científicos. Allí Oleg Beloguzov, ingeniero de gas y electricidad, fue atacado por otro miembro de la expedición rusa, el ingeniero Sergei Savitisky, que le apuñaló en el pecho. ¿El motivo? Se había hartado de que su compañero le destripara el final de los libros que compartían.

Savitsky está confinado en su casa de San Petersburgo, según indicó un tribunal ruso, a la espera de que se terminen de esclarecer los sucesos; Beloguzov permaneció ingresado dos semanas en el hospital Magallanes de Punta Arenas (Chile) de la puñalada recibida el 9 de octubre, aunque los hechos se conocieron en el momento en el que el presunto atacante pisó suelo ruso hace unos días. «Es malo que todo haya acabado así», indicó un abatido Savitsky al portal ruso de noticias 47news. Todo ocurrió en el comedor de la base, en una jornada habitual de trabajo en la Antártida, cuando el atacante rompió la monotonía.

Savitsky se fue a por Belogurov, al que criticó. Ambos comenzaron una pelea, que terminó cuando el primero cogió el cuchillo y le asestó una puñalada. La rápida intervención del resto del personal –el equipo está formado por doce personas– permitió estabilizar a Beloguzov. Tras el ataque, Savitsky se rindió ante la máxima autoridad de la base, Alexander Klepikov, que lo mantuvo bajo arresto hasta que fue trasladado a Rusia.

Vodka de por medio

Las autoridades rusas buscan la causa del «colapso emocional» que llevó a Savitsky a provocar el ataque. Y se inclinan por esta: la culpa la tuvieron los libros, más o menos. Ambos científicos han pasado varios meses juntos trabajando en estaciones remotas de la base y compartiendo habitación. La convivencia provocó algún roce, que se incrementó con una pequeña manía de la víctima: contar los libros que cogían de la biblioteca de la base. Beloguzov se acostumbró a narrar los acontecimientos de cada lectura, incluidos los finales. El problema es que lo hacía antes de que Savitsky se terminara los volúmenes. Así durante un año, hasta que el científico se hartó de la manía de su colega, de sus 'spoilers' constantes, y se lo recriminó en el comedor ayudado por una buena dosis de vodka en el coleto.

Ahora, Savitsky se enfrenta a un juicio por intento de homicidio, el primero de estos casos que se produce en el continente, aunque las autoridades quieren tener todos los detalles antes de decidir qué hacer, ya que sospechan que puede haber algo más que unos simples destripes literarios. También buscan cómo mejorar las instalaciones en Bellingshausen. Solo un par de canales de televisión, mala conexión a internet y demasiado alcohol no es una buena combinación.

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