Descubierto un zoológico ilegal en Extremadura con más de un centenar de animales

Un guardia civil observa una de las zonas del zoológico. / R. C.

El Seprona desmantela un zoológico en Villafranca de los Barros que carecía de cualquier autorización y fue visitado por colegios de la zona

R. C.

Se anunciaba como granja escuela, pero no era ni lo uno ni lo otro. Para el Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de Badajoz, era un zoológico ilegal situado en Villafranca de los Barros que tenía en sus instalaciones un centenar de especies de los cinco continentes. Gran parte de estos animales llegaron a la localidad pacense gracias al comercio ilegal. Por este motivo, los agentes de la Guardia Civil abrieron diligencias a siete personas en Badajoz, Sevilla, Córdoba, Málaga, Valencia, Zamora y en Caparica (Portugal). Este último, a través de Europol.

Los siete están acusados de proveer presuntamente al dueño del llamado zoológico de especies procedentes del comercio ilegal, tales como el puercoespín africano, la grulla coronada, el ñandú -un avestruz que vive en Sudamérica-, el búho real, el ibis escarlata -ave roja y símbolo de Trinidad y Tobago-, una tortuga de espolones africana y un turaco de Livingstone, una ave verde que su hábitat es Burundi, Sudáfrica, Tanzania, Zimbabue y Malaui.

La investigación -denominada 'operación Iluminatis'- sobre este centro extremeño, que a lo largo del tiempo fue visitado por varios colegios de la zona, comenzó el pasado mes de febrero cuando la Guardia Civil fue a comprobar unas instalaciones en Villafranca de los Barros. Los agentes del Seprona encontraron varios reptiles, aves y mamíferos de todas las partes del mundo. Junto a los servicios de Sanidad Animal y de Conservación de la Naturaleza de la Junta de Extremadura analizaron los Cites, los permisos que demuestran que esos ejemplares -con diverso grado de protección- se han adquirido cumpliendo los tratados internacionales de compraventa, que presentó el propietario de Guaridas Park.

Los agentes comprobaron que los papeles presentados eran falsos en al menos catorce animales; también apreciaron que el lugar no poseía la autorización autonómica para poder tener abierto un parque zoológico. Y los animales carecían de los documentos sanitarios de origen que acrediten el control sanitario de los animales para evitar la aparición y proliferación de enfermedades en el lugar.

Después de comprobar con el Servicio Oficial de Inspección, Vigilancia y Regulación del Comercio Exterior de Sevilla la falsedad de los documentos, se levantó las actas correspondientes y se comenzó a buscar a los participantes en ese comercio ilegal de animales. Unas diligencias que lleva el Juzgado de Instrucción de Villafranca de los Barros junto a los delitos de falsedad documental.

Esta 'operación Iluminatis' está encuadrada en una intervención de la Guardia Civil de mayor envergadura, denominada 'Celacanto'. La benemérita ha detenido o investigado a 203 personas y se ha aprehendido de más de 2.000 especímenes de especies protegidas. Entre las incautaciones destacan colmillos de marfil de elefante africano -543 piezas con un valor superior a los 400.000 euros-, caparazones de tortuga carey o pieles de lince boreal y de ocelote. Entre los animales vivos destaca la incautación de seis loros grises de cola vinagre, especie calificada en peligro de extinción por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza y con un valor que rondaría los 6.000 euros. Han sido 313 ejemplares localizados con vida, incluidos los de Badajoz.

Además, la Guardia Civil usó, junto al Ministerio para la Transición Ecológica, la prueba del carbono 14 para datar la antigüedad de los marfiles encontrados. De esta forma, resulta «sencillo» detectar este tipo de piezas que, amparándose en haber sido certificadas como antigüedades, son objeto de comercio ilícito.