Los delitos sexuales se dispararon un 37% el año pasado en Euskadi

Los delitos sexuales se dispararon un 37% el año pasado en Euskadi
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La escalada de este tipo de violencia hacia las mujeres preocupa a expertos policiales y a las asociaciones

David S. Olabarri
DAVID S. OLABARRI

Las estadísticas delictivas de la Ertzaintza de 2018 son contundentes. Y reflejan que los delitos contra la libertad sexual se han convertido en uno de los principales problemas a los que se enfrenta la sociedad. Los datos a los que ha tenido acceso EL CORREO evidencian que los episodios violentos de naturaleza sexual crecieron el pasado año un 37%. Frente a las 453 infracciones penales de 2017, la Policía vasca contabilizó el pasado ejercicio 621 casos. Una escalada muy importante que, salvo un leve paréntesis en 2016, viene sosteniéndose de manera progresiva en los últimos años. De hecho, en 2015 se produjeron 372 episodios.

Los datos reflejan un crecimiento en todos los delitos relacionados con esta lacra, que sufren especialmente las mujeres. Crecen las agresiones sexuales -que abarcan los ataques más graves, como las violaciones-, que pasan de 161 a 171 casos. Pero, sobre todo, lo que ha disparado los porcentajes es otro tipo de infracciones penales que se contabilizan en una tabla distinta. Por ejemplo, los tocamientos. En este caso, se ha pasado de las 292 denuncias a las 450 registradas en 12 meses. Una realidad que se ha percibido con especial importancia en Bizkaia.

Traducido a una escala más cercana, estas estadísticas indican que en Euskadi se producen casi dos delitos contra la libertad sexual cada día. Un serio problema que no hace más que crecer a pesar de los esfuerzos de las instituciones y los colectivos sociales que se esfuerzan en combatir este tipo de agresiones.

Expertos policiales en violencia de género consideran que el aumento de denuncias por tocamientos puede indicar un mayor grado de sensibilización social y, al mismo tiempo, puede reflejar un menor grado de tolerancia hacia este tipo de actitudes. Es decir, entienden que estos datos pueden indicar que muchas víctimas están «perdiendo el miedo a denunciar» este tipo de hechos. «Cada vez hay más mujeres que se atreven a acudir a comisaría a contar que, por ejemplo, les han tocado el culo en unas fiestas», señalan las mismas fuentes.

Pero no todos opinan igual. Algunos colectivos sociales que trabajan con víctimas de este tipo de violencia consideran que estas cifras son insuficientes para reflejar la gravedad de lo que está ocurriendo. Insisten en que muchas mujeres siguen sin denunciar los abusos y las agresiones por temor a ser «estigmatizadas», lo que provoca que no se pueda conocer el alcance real de esta lacra.

Las claves

621
delitos sexuales contabilizó la Ertzaintza durante el año pasado en Euskadi. En 2017 habían sido 453, y en 2016, 357.
No soportar tocamientos.
Los investigadores creen que las mujeres cada vez tienen menos reparos en denunciar.

Doble victimización

La presidenta de la asociación Clara Campoamor, Blanca Estrella Ruiz, rechaza que este aumento en el número de delitos que llegan a la Ertzaintza esté exclusivamente relacionado con que exista una mayor conciencia social. A su juicio, lo que está ocurriendo es que cada vez se producen más agresiones. «Es una realidad», advierte. Y alude directamente al día a día de los casos que pasan por su agrupación para sostener esta afirmación.

Blanca Estrella insiste, además, en que muchas víctimas siguen sin denunciar lo que les ha pasado. Y otras muchas que han sido violadas rebajan la gravedad de lo ocurrido porque tienen miedo a no ser creídas. Otras muchas se sienten culpables porque en un primer momento accedieron a darse unos besos con un chico que les gustaba. Pero luego no quisieron ir más allá y fueron forzadas. En el fondo de todo esto subyace -insiste- un problema de «mentalidad» porque muchos de los agresores siguen tratando a las mujeres como si les perteneciesen. En este sentido, señala la importancia de la «prevención», pero también reclama más empatía a los jueces a la hora de tratar estos episodios para que las mujeres -como ocurrió con la víctima de 'La Manada'- no se sientan doblemente victimizadas.

 

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