Uno de cada cinco trabajadores prolonga habitualmente su jornada laboral en Euskadi

Uno de cada cinco trabajadores prolonga habitualmente su jornada laboral en Euskadi

El 13% de la población ocupada considera que la maternidad o paternidad le podría perjudicar «seriamente» en su trayectoria profesional

SOLANGE VÁZQUEZ

Casi todo el mundo mete en el trabajo alguna hora más de las que recoge su contrato, pero según los últimos datos del Eustat, la proporción no es nada desdeñable: uno de cada cinco alarga su jornada laboral, y no de forma esporádica, ante un apuro o un imprevisto, sino «habitualmente». Así, el año pasado, el 21,6% de la población ocupada tuvo que dedicar, frecuentemente, más horas de las establecidas o previstas a su trabajo y otro 17,6% lo hizo «algunas veces». Según datos elaborados por el Instituto Vasco de Estadística, esta costumbre fue a más el año pasado: en comparación con 2016, el porcentaje de personas que se ven obligadas a prolongar su jornada laboral ha crecido en 0,7 puntos, desde el 38,5 al 39,2%. Y los hombres fueron los que más lo hicieron: un 23,8% de los varones asume que la extensión de su tiempo de trabajo es algo crónico, frente al 19,3% de las mujeres.

Asimismo, el 17,6% de los varones ocupados cree que le resultaría muy negativo pedir un permiso de paternidad. Sin embargo, sólo un 6,6% opina que ser padre le podría afectar de manera sensible, frente al 20% de las mujeres ocupadas, que considera que la maternidad puede crear desigualdades de promoción. Según apuntan los datos recogidos por el Eustat, el temor a que solicitar excedencias o jornadas reducidas afecte a la promoción profesional es ligeramente mayor entre las mujeres que entre los hombres (34,7% y 33,6%, respectivamente). El 13% de la población ocupada considera que la maternidad o paternidad le podría perjudicar «seriamente» en su trayectoria profesional

Conciliación

En cuanto a la conciliación, tres de cada diez personas ocupadas afirma tener muchas dificultades para compaginar trabajo con el cuidado de dependientes (33,5%) o a la hora de atender a hijos e hijas menores (28%). Este alto grado de dificultad también lo percibe el 26,1% de las personas ocupadas cuando se trata de conciliar el trabajo con la realización de actividades personales.

Asimismo, los hombres manifiestan una mayor dificultad para compaginar el trabajo con el cuidado de menores, ya que el 63,6% declara tener una dificultad media o alta, frente al 56,4% de las mujeres. Las mujeres que trabajan fuera de casa y tienen hijos o hijas menores de 15 años destinan 5,1 horas diarias a su cuidado, mientras que los hombres en situación equivalente emplean 3,3 horas diarias. La diferencia se reduce entre las personas ocupadas con algún dependiente a su cargo, actividad a la que las mujeres dedican 2 horas diarias y 1,4 horas los hombres. Además, algo más de la mitad de las mujeres ocupadas destinan al día 5 horas o más al cuidado de menores (55%) y una de cada ocho a la atención de la dependencia (12,1%). A su vez, y en contraposición, el 38,5% de los hombres ocupados colabora con 2 o menos horas a atender al cuidado de sus hijos e hijas. En comparación con los datos de 2010, se observa que el porcentaje de mujeres que dedica un elevado número de horas -5 o más- al cuidado de sus hijos e hijas se mantiene, mientras que en los hombres aumenta y alcanza en 2017 su nivel más alto (24,4%), 9,2 puntos porcentuales más que en 2010.

Según el informe del Eustat, el horario flexible de salida, otra herramienta para mejorar la conciliación, lo disfruta algo más de un tercio de las personas ocupadas (34,6%), mientras que respecto al trabajo en el propio domicilio, un 8,3% de las personas ocupadas trabaja esporádicamente en casa y un 5,5% al menos la mitad de los días. En este sentido, el 28% de las ocasiones son familiares sin remuneración quienes se encargan del cuidado esporádico de los hijos e hijas de las personas ocupadas durante la jornada laboral de éstas.

 

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