Viaje en el tiempo a la Edad del Hierro

Un sistema de realidad virtual permitirá a los visitantes del castro de Arrola ver el asentamiento indígena como era hace más de 2.300 años

Luis Alfonso Gámez
LUIS ALFONSO GÁMEZ

Quienes visiten el castro de Arrola este verano, dentro del programa foral de 'Itinerarios históricos', podrán verlo como era hace más de 2.300 años. El poblado del cordal de Gastiburu –que se levanta a 537 metros de altitud en terrenos de Arratzu, Nabarniz y Mendata– fue durante la segunda de la Edad del Hierro el hogar de una comunidad «agrícola, ganadera, minera y guerrera muy jeraquizada», explica Mikel Unzueta, arqueólogo de la Diputación de Bizkaia. Ahora recuperará todo su esplendor gracias a la realidad virtual.

Excavado sistemáticamente desde 2009, sus reconstruidas fortificaciones imponen, pero cuesta imaginarse cómo era la vida cotidiana entre sus muros hace más de dos milenios. «Si no eres un especialista, ves piedras y poco más», admite Andoni Iturbe, director general de Cultura de la Diputación. La recreación es una ventana al mundo indígena anterior a la llegada de los romanos, cuando, con sus 70.000 metros cuadrados, «Arrola era uno de los más importantes poblados prerromanos del Cantábrico oriental. Posiblemente, ejerció su control sobre otros castros próximos», indica Unzueta.

Vista aérea de la puerta noroeste del castro de Arrola.
Vista aérea de la puerta noroeste del castro de Arrola. / Diputación de Bizkaia

Experiencia piloto

Cada uno de los quince participantes en cada visita guiada dispondrá de una tableta en la que para empezar disfrutará de una visión aérea del enclave, «para poder apreciar sus dimensiones», y luego de varias zonas del yacimiento como eran en el siglo IV antes de la era común. Verá una recreación interior y otra exterior de la puerta noroeste; podrá meterse virtualmente en la cabaña reconstruida en el Arrolagune, en Arratzu, y explorarla al detalle; y, por último, llegar a la puerta sur desde dentro y desde fuera. «La estamos excavando ahora y es monumental. Para mí, lo más bonito», dice el arqueólogo.

«Es una experiencia piloto que esperamos ampliar a otros yacimientos. El próximo, seguramente, será el poblado romano de Forua», adelanta Iturbe, para quien la realidad virtual «ayuda a difundir mejor el patrimonio, hace que la gente lo comprenda y lo valore». El miércoles, cuando él y su equipo ultimaban detalles del proyecto, también viajaron al pasado, pero más reciente. «¿No os parece que todo esto empezó con la recreación de Santimamiñe?», comentó el director foral de Cultura a sus colaboradores.

Tras el cierre al público de la cueva de Kortezubi, la Diputación abrió en 2008 una réplica virtual que, incluida la obra civil en la ermita de San Mamés, costó 600.000 euros. Ocho años después, la exposición '2016 dC Paleolito' posibilitaba en la bilbaína Sala Rekalde gozar del arte rupestre de Santimamiñe, Venta de La Perra y Arenaza con unas gafas 3D. Cada una de estas últimas recreaciones digitales –se han hecho ya de más cavidades– cuesta entre 12.000 y 20.000 euros. Frente a esas cifras, solo la réplica física de la cueva guipuzcoana de Ekain costó 9 millones de euros.

«'Paleolito' hizo que una nueva generación descubriera el arte rupestre. La digitalización nos hizo conectar con los jóvenes, como dejaron escrito en el libro de visitas. De otra manera, no hubiéramos llegado a ellos», asegura Iturbe. La reconstrucción virtual de Arrola ha costado 40.000 euros, «una cantidad absolutamente asumible que no condiciona otras políticas», según el responsable foral. «Forua será posiblemente más fácil de hacer y luego habría que pensar en algo megalítico y algo altomedieval», dice Unzueta.

Visitas a Arrola

Fechas:
5, 12, 13, 19, 26 y 28 de julio, y 4, 17 y 30 de agosto.
Reservas:
688 856 689 o en el correo electrónico ibilbideak@bizkaia.eus.
Más información:
'Itinerarios históricos'