Los neandertales tenían más capacidad pulmonar y respiraban de forma diferente

Recreación de un hombre y una mujer neandertal, en el museo de Mettmann, Alemania./E. C.
Recreación de un hombre y una mujer neandertal, en el museo de Mettmann, Alemania. / E. C.

Un equipo liderado por un paleontólogo de la UPV reconstruye virtualmente el tórax de un miembro de esa especie extinguida

Luis Alfonso Gámez
LUIS ALFONSO GÁMEZ

«La capacidad pulmonar de los neandertales era un poco mayor que la nuestra y respiraban ligeramente diferente», afirma Asier Gómez Olivencia, investigador Ikerbasque en la Universidad del País Vasco. El paleontólogo vizcaíno ha liderado un equipo internacional de científicos que ha reconstruido virtualmente por primera vez el tórax de un miembro de esa especie, un trabajo cuyos resultados publica la revista 'Nature Communications' y que ahonda en el conocimiento de unos humanos de los que todos los no subsaharianos tenemos alrededor de un 2% de genes.

Los neandertales vivieron en Eurasia durante más de 200.000 años y se extinguieron hace unos 30.000 tras la llegada al continente de nuestra especie, 'Homo sapiens', desde África. Cazadores recolectores, usaban el fuego para cocinar, eran compasivos y cuidaban de sus heridos y enfermos, no puede descartarse que tuvieran arte y fabricaban sofisticadas herramientas. Más robustos que nosotros, vivieron en un continente mucho más frío que el actual y desarrollaron complejas estrategias de caza. Para expertos como el genetista español Carles Lalueza Fox, «en el mismo entorno educacional y simbólico nuestro, un neandertal nacido ahora no sería desde un punto de vista cognitivo significativamente diferente de nosotros».

«Nos sorprendió que el tórax no es más grande que el nuestro. Es más ancho; pero menos alto»

«Nos sorprendió que el tórax no es más grande que el nuestro. Es más ancho; pero menos alto» Asier Gómez Olivencia: Paleontólogo

«Parece que la respiración de los neandertales dependía en mayor medida del diafragma»

«Parece que la respiración de los neandertales dependía en mayor medida del diafragma» Ella Been: Anatomista

Siglo y medio después de su descubrimiento, los científicos conocen relativamente bien algunas partes de la anatomía neandertal, pero no tanto otras constituidas por elementos frágiles. Es el caso de la caja torácica, ahora reconstruida por Gómez Olivencia y sus colaboradores. Para hacerlo, se han basado en el análisis directo del esqueleto de Kebara 2 (Israel) y en escáneres de sus vértebras, costillas y huesos pélvicos. El fósil de Kebara 2, desenterrado en 1983 en una cueva de monte Carmelo, corresponde a un joven neandertal que vivió hace unos 60.000 años y del que no se ha conservado el cráneo, probablemente retirado en un ritual funerario, según los investigadores. Sin embargo, preserva todas las vértebras, las costillas y hasta el hueso hioides, que en los neandertales y en nosotros hace posible el habla.

10 años de investigación

«Este esqueleto tiene el tórax más completo de todo el registro fósil neandertal. Mi colega Ella Been, con la que he codirigido este trabajo, y yo llevamos más de diez años analizando sus vértebras y costillas», indica Gómez Olivencia. Hace unos dos años ya crearon una reconstrucción virtual de la columna vertebral de este individuo, un paso previo para el trabajo que ahora han publicado. «La columna de los neandertales está más metida dentro del cilindro de la caja torácica y eso les daba mayor estabilidad. Además, tiene una menor curvatura lumbar que la nuestra. Desde un punto de vista biomecánico, esto último implica una mejor transmisión de los pesos que lleves, pero, por otro lado, puede favorecer algunas lesiones».

'Cortar' y 'clonar' costillas para recrear el tórax

«Fue un trabajo meticuloso», dice Alon Barash, de la Universida Bar Ilan de Israel. Los investigadores escanearon todas las vértebras y fragmentos de costillas del esqueleto, guardado en la Universidad de Tel Aviv, y luego hicieron cirugía virtual. «Cortamos y volvimos a alinear virtualmente algunos huesos que estaban muy deformados», recuerda Gómez Olivencia. Además, en los casos de costillas muy deterioradas o fragmentadas, hicieron «imágenes especulares de las mejor conservadas para sustituir las que estaban en peor estado del otro lado del tórax».

«La forma del tórax –destaca el investigador de la UPV– nos informa sobre su respiración y equilibrio. Nos sorprendió que no es más grande que el nuestro. Es más ancho; pero menos alto». «Un tórax más ancho en su parte inferior y unas costillas más horizontales, tal como puede verse en la reconstrucción, sugieren que la respiración de los neandertales dependía en mayor medida del diafragama», sostiene la anatomista Ella Been, de la Universidad de TelAviv. Los autores creen que la capacidad pulmonar de los neandertales era algo mayor que la de nuestra especie al tener el diafragma más abajo y ser este más grande, y que respiraban de un modo diferente. Ni mejor ni peor.

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