La emisión de gases de efecto invernadero bate su récord en 2017

La tasa de crecimiento global de CO2 casi se ha cuadruplicado desde principios de los años 1960/Efe
La tasa de crecimiento global de CO2 casi se ha cuadruplicado desde principios de los años 1960 / Efe

El Ártico soportó un valor sin precedentes con un incremento de la temperatura de 1,6 grados y con máximas superiores a las de 2016

J. Luis Alvarez
J. LUIS ALVAREZMadrid

Los gases de efecto invernadero que llegaron a la atmósfera durante 2017 volvieron a alcanzar máximos históricos, pese a los supuestos esfuerzos de la comunidad internacional para conseguir frenar las emisiones. Según destaca el informe, de 300 páginas y publicado por la Agencia Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés) y la Sociedad Estadounidense de Meteorología, el dióxido de carbono y el óxido nitroso aumentaron sus niveles de nuevo.

En el caso del CO2, la concentración fue de 405 partes por millón (ppm), lo que supone 2,2 ppm más que las contabilizadas en 2016. El informe destaca que, con estas cifras «históricas», la tasa de crecimiento global del CO2 «se ha cuadruplicado desde principios de los años sesenta» del siglo pasado.

De esta manera, continúa imparable el calentamiento global con una subida media de las temperaturas de hasta 0,38 grados sobre las registradas entre 1981-2010. Esto coloca a 2017 como el segundo año con la temperatura global más cálida desde que comenzaron los registros en 1800.

El documento, que ha sido confeccionado por 450 científicos de más de 60 países, destaca que Estados Unidos es el segundo país que más contamina, por detrás de China. Esto ocurre en un momento en el que la Casa Blanca ha revertido su política ambiental desde la llegada de Donald Trump, quien llegó a declarar que el cambio climático era un «cuento chino», por lo que abandonó el año pasado el Acuerdo de París, firmado por más de 190 países para reducir las emisiones de efecto invernadero.

El informe del NOAA, referente mundial en el estudio climático, utiliza la palabra «anormal» una docena de veces, en referencia a las tormentas, sequías, temperaturas altas y al tamaño de la superficie glaciar en el Ártico. Y es que el casquete polar se derrite por el aumento de la temperatura, que se calienta a un ritmo «dos veces» más rápido que en el resto del planeta. La temperatura registrada el año pasado en el Polo Norte aumentó nada menos que 1,6 grados, el segundo incremento más importante detectado desde 1900, solo por detrás de 2016. El informe destaca que entre los meses de otoño se registró en un gran área del Ártico una anomalía térmica de hasta cuatro grados más de la media.

Según observaron los satélites, el 7 de marzo la extensión máxima del casquete polar del Ártico era un 8% más reducida que la media registrada entre 1981 y 2010, la menor superficie helada de los últimos 38 años.

El estudio destaca que España se encuentra entre los países que alcanzaron las temperaturas más altas de su historia. De esta manera, los termómetros «estuvieron muy por encima de lo normal» en todas las regiones del centro de la península ibérica.

Solo en estas zonas las anomalías térmicas oscilaron entre uno y tres grados por encima de la media. Esto sirvió para que el año pasado fuera el más cálido desde que comenzaron los registros en 1965, superando los récords anteriores de 2011, 2014 y 2015 en 0,2 °C. Además 2017 fue el segundo año más seco, lo que provocó una temporada de incendios «inusualmente larga», principalmente en el noroeste.

El informe del NOAA también hace referencia a las «anomalías» climáticas sufridas durante el otoño en la península ibérica, lo que se tradujo en la ausencia de lluvias y en un incremento de las temperaturas de hasta tres grados por encima de lo normal. A ello añade que las precipitaciones «estuvieron en su mayoría muy por debajo del 60% de lo que es normal».

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